12 de agosto de 2013 - 01:07

Cordón del Plata: en el mayor distrito de Tupungato

Nació entre viñedos y chacras por iniciativa de una cooperativa formada por trabajadores del lugar. Hoy es la zona con mayor crecimiento poblacional del departamento.

"¡Había que lucharla para pagar las cuotas! Muchos tuvimos que vender los pocos bienes que teníamos para pagar el terreno", cuenta Nancy Orrego, recordando cuando con su marido Faustino Campo y sus, por entonces, tres hijos (luego tuvo otro) se las rebuscaban para reunir la plata que les permitiría dejar de deambular de finca en finca, buscando las que les proporcionaban una casa donde vivir.

La historia de Nancy es similar a la de todos los primeros pobladores del barrio Cordón del Plata. Este complejo habitacional -que se extiende a lo largo de siete cuadras- fue el primero que se erigió en el distrito de Tupungato, del cual sacó su nombre.
 
Hoy ocupa el centro del que lo podría considerarse el 'espacio cívico' de este poblado, que es el que expone los mayores índices de crecimiento demográfico del departamento valletano.

"Antes era más tranquilo, nos conocíamos todos. Ahora hay que andar con cuatro ojos", grafica Liliana Solorza, quien vive allí desde que el Instituto Provincial de la Vivienda entregó el barrio en 1989.
 
Por entonces, sólo era una fila de casas rodeada de frutales y chacras. El único acceso, la calle El Álamo (también ruta Provincial 96 que atraviesa el distrito) era de tierra y los colectivos sólo llegaban hasta el lugar cuatro veces al día, en los horarios pico.

Aquella postal parece aún más lejana frente al notable desarrollo que muestra el distrito. Hoy, los límites del barrio se desdibujan.

Contiguo al Cordón del Plata se sumaron los barrios El Álamo y Norte y en zonas aledañas crecen los loteos, la construcción de viviendas particulares, del IPV y un florecimiento particular de distintos rubros comerciales. Los fines de semana, el paraje se viste de ciudad sin nada que envidiar al centro tupungatino.

Buena parte del incremento poblacional se ha dado por la migración de familias del norte del país y de Bolivia. Esto ha generado un rico choque de culturas, que se vivencia tanto en las escuelas como hacia el interior de las familias y en los colores de las ferias que ganan la calle los domingos.

Como era hace 24 años atrás

-cuando las casas estaban recién estrenadas- la mayoría de los hombres del barrio hoy trabajan en fincas o en actividades relacionadas con la agroindustria. La firma Alco-Canale tiene un establecimiento industrial en el lugar y son muchas las mujeres y hombres del lugar que realizan distintas tareas en la planta.

Dado el crecimiento de la zona, la creación de escuelas y reparticiones de gobierno también oficiaron como fuente de puestos de trabajo para los lugareños.
 
En la misma manzana donde están la placita y el salón comunitario del barrio, funciona el centro de salud Nº94 El Algarrobo, la sede de la subcomisaría Cordón del Plata y el jardín maternal Mickey.

Buenos amigos

Con la montaña nevada y los viñedos como paisaje de fondo, un grupo de chicos juega carreras de bicicletas en una de las calles del barrio. "Está bueno vivir aquí porque tengo a mis amigos, a mis primos y podemos estar afuera sin peligro", comenta Nicolás (8).

La misma camaradería muestran Nancy Orrego y Silvana Rodríguez. La última tuvo que dejar el barrio años atrás por cuestiones laborales y cada tanto se da una vueltita para visitar a sus ex vecinos. "Se extraña todo de este lugar", comenta Silvana mientras comparte unos mates, "sobre todo las charlas, los viajes y los momentos compartidos con esta amiga", manifiesta.

Como gran parte de las familias está desde los comienzos, todos se conocen y se ayudan. "Aquí la convivencia es muy buena. Es tranquilo. Toda gente que trabaja y no se mete en la vida de los demás", explica Nancy.

Historia de lucha

Una mañana de diciembre de 1989 fue el gran acto de entrega de este complejo habitacional. "Mi abuelo me hablaba de ese día. Habían buscado grandes bines de madera para armar el escenario", recordó María del Carmen Acevedo, quien llegó al lugar cuando era una niña.

"Nos juntábamos a jugar en la plaza, pero también armábamos historias y casas en las plantaciones de frutas cercanas. Esto estaba rodeado de campo", cuenta la joven.

La cooperativa que luchó por el barrio se formó con la invitación de boca en boca y en gran parte estaba formada por gente que vivía en fincas y necesitaban tener su casa propia. "Lo primero que hicimos fue comprar este terreno, que después donamos al IPV. Estas tierras se destinaban a chacras", cuenta Nancy.

Hay viviendas de distintos diseños. "Las del medio tienen tres habitaciones; las de las esquinas, cuatro. Las de la última cuadra, de marcos azules, tienen dos", especifican los vecinos. Nancy agrega que "en aquel tiempo, las calles del barrio eran de granza". Luchando -reclamo tras reclamo-, fueron consiguiendo el gas natural, el asfalto para las calles y hoy poseen todos los servicios.

Otro de los grandes logros para los habitantes del Cordón del Plata fue la construcción del salón comunitario, donde actualmente "celebran desde los cumpleaños hasta los velorios", acota Nancy.

También constituyó una gran alegría para los lugareños la construcción de la capilla María Reina cuatro años atrás. En este templo, que rinde honor a la Virgen de Schoenstatt por la fuerte devoción que ha despertado entre los vecinos, se celebra la misa todos los domingos, a las 10.

Muchos chicos y jóvenes colman las calles, la plaza y el playón deportivo del lugar. La escuela primaria del distrito, Comandante Luis Piedrabuena, funcionaba en tres módulos cuando se creó el barrio y hoy lo hace en un gran edificio sobre la ruta 96.
 
Hace poco también se inauguró, en un loteo cercano, el moderno establecimiento de la secundaria agrotécnica Camilo Carballo, la cual ha permitido que los jóvenes cursen en el lugar sin tener que emigrar a otras regiones.

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