La OTAN se alineó detrás de Turquía poco después de los disparos de obuses sirios contra una localidad turca, pero la posibilidad de un ataque militar de la Alianza Atlántica contra Siria es remota y no le conviene a ninguna de las partes involucradas, opinaron expertos independientes.
En las últimas horas, la OTAN exhortó a Siria a "cesar las violaciones flagrantes del derecho internacional", tras una reunión convocada de forma extraordinaria a petición de Turquía, un miembro de la Alianza. Los disparos en la localidad turca de Akçakale, muy cercana a la frontera, causaron cinco muertos.
Los embajadores de los 28 países de la OTAN exigieron "el cese inmediato de las agresiones contra un aliado", según el comunicado publicado al terminar la reunión en Bruselas.
Turquía convocó la reunión amparada en el artículo 4º del Tratado fundacional de la OTAN que prevé consultas entre los aliados cuando uno de ellos se siente amenazado. Ya lo había hecho el 26 de junio después del derribo de uno de sus aviones por las defensas antiaéreas sirias.
"Teníamos por tanto que dar un mensaje de solidaridad", dijo un diplomático europeo. Desde la OTAN hasta el Pentágono: los mensajes de apoyo a Ankara no tardaron en llegar.
Los analistas creen que la OTAN no irá más lejos y descartan de plano la posibilidad de una intervención militar ante las reticencias de Rusia, aliado estratégico de Damasco, pero también de Estados Unidos, que lo último que quiere es involucrarse en una nueva Guerra antes de las elecciones presidenciales.