21 de marzo de 2014 - 09:54

Complejo de Edipo: Cuando papá es el villano

Todo un clásico del psicoanálisis, este complejo es normal en los niños pero debe ser tenido en observación, para que no se vuelva un problema.

Cuenta  la mitología griega de Sófocles que el Rey de Tebas, fue advertido por un oráculo de que su propio hijo, Edipo, le daría muerte. Para evitarlo, el rey lo abandonó en una montaña y el niño fue adoptado. De grande, sin saber quién era su padre, lo mató en una pelea y se enamoró de su madre.

Según los psicoanalistas, el de Edipo es un complejo que todos llevamos de forma latente. Se define de esta manera al conflicto que se siente entre el amor al progenitor del sexo opuesto y los celos hacia el mismo género, que aparece como rival en esta relación. Según Freud, el complejo de Edipo se vive durante los tres y los cinco años, se actualiza en la pubertad y es superado, con mayor o menor éxito, en el transcurso de la vida.

Los psicoanalistas sostienen que este complejo desempeña un papel fundamental en la formación de la personalidad y en la futura orientación del deseo sexual.

Según el licenciado Oscar Otaola, este complejo es un conjunto de sentimientos contradictorios de amor – odio, aceptación y rechazo que siente el niño en relación a sus padres. “Cuando hablamos de Edipo positivo la preferencia es hacia el padre del sexo opuesto y la rivalidad hacia el del mismo sexo. En el Edipo negativo es al revés. Lo fundamental de este complejo es que al darse entre figuras amadas e importantes en la vida del niño, generan culpa y temor al castigo, al mismo tiempo que se dan los sentimientos de excesivo apego a uno y violencia hacia el otro”, asegura Otaola.

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