9 de septiembre de 2014 - 00:00

Ricardo Arjona: Cómo será el show de esta noche

Aquí algunos detalles de lo que se verá en el Estadio Malvinas Argentinas y que continuará en Córdoba, Rosario, Capital Federal, Corrientes, Salta, Santiago del Estero, Mar del Plata, Neuquén, Comodoro Rivadavia y Trelew.

Arjona entra pedaleando al escenario en la que puede considerarse la mejor promoción de bicicletas a nivel planetario. Más, si se calcula que el músico ha vendido alrededor de 20 millones de discos a lo largo de su carrera.

La gira internacional “Viaje Tour” pone al guatemalteco en un plan no-soy-de-aquí-ni-soy-de-allá, captando tal vez la esencia de don Facundo Cabral.

Y lo hace sobre un escenario de 180 metros cuadrados que se asemeja a una estación de tren, y no de cualquier tren. Quizá para el público de otros países sí, es una formación más; pero para quienes lo vean en la Argentina, sobre todo en Buenos Aires, se trata de la paradigmática Línea Roca. En otras palabras, podría inferirse que el cantautor arranca su viaje en... la estación porteña de Constitución.

Abre el show con “A la luna en bicicleta”, del nuevo disco. A lo lejos, desde la fila 30 -y por el bombín- un extraviado podría confundirlo con el mismísimo Joaquín Sabina. Después vienen “Invertebrado”, “Piel pecado”, la pegadiza “Cavernícolas”, “Lo poco que tengo” y temas que cualquiera conoce aunque nunca antes se hayas detenido en Arjona: “Fuiste tú”, “Historia de taxi”, “Mujeres” y “Acompañame a estar solo”.

Hay que creerle al tipo cuando jura que le gusta la Argentina, y que anduvo tocando a la gorra en la calle Florida. El viaje será todo lo viaje que quieras, pero está lleno de referencias criollas: a lo del tren desbocado se suman, por ejemplo, unos pibes que actúan un video de fondo -una presunta despedida- donde uno de ellos anda leyendo el diario Clarín y, más precisamente, algo relacionado con la selección de Alejandro Sabella. Detalles que no se le escapan a un argentino y que quizá un extranjero no tenga muy en cuenta.

Tampoco el hecho de que Jésica Cirio haya participado en el último clip filmado por el cantante, “Piel pecado”.

Esta gira tiene programados 33 shows a lo largo de Sudamérica. Para los que no vimos “The Wall”, la puesta en escena es una luz cegadora y un mundo de referencias inevitables. ¿Y a esa rubia la tenés? “No, tampoco”. Esa se llama Sofía Zámolo. Modelo. Panelista. Argentina. Esto último también puede subrayarse con estúpido chauvinismo.

La “Historia de taxi” llega con un taxi de cotillón y un griterío de clásico inoxidable. Arjona tiene una banda de músicos de esos a los que se los mira con seriedad porque “son sesionistas”.

A la banda se suma una chica -rubia, obvio- que le da un toque de chanson a determinadas melodías. De todos modos la voz de Arjona tiene esa clase de potencia que uno le reconocería a un Gustavo Cerati. Es difícil hacerle la segunda o plegarse a los coros.

Dos horas y pico dura el recital y Arjona, que tiene el estado físico de un atleta ruso, va y viene sin importar la altura. Sus músicos cuentan que una vuelta en La Paz era el único que saltaba en el escenario. “Para él, la pelota siempre dobla”.

Lo cierto es que Arjona llega a los 50 en mucho mejor estado que su vapuleada mujer de las cuatro décadas. Entre paréntesis, más tarde, en una entrevista, dirá que esa letra merecería algunos retoques a cuento de que la expectativa de vida ha mejorado considerablemente.

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