En el oeste de la ciudad, al lado de la empresa provincial de los trolebuses, y muy cerca del Parque Central, sobre la calle Perú, sienta sus reales el Club Social y Deportivo General San Martín.
En el oeste de la ciudad, al lado de la empresa provincial de los trolebuses, y muy cerca del Parque Central, sobre la calle Perú, sienta sus reales el Club Social y Deportivo General San Martín.
La entidad, de 1.000 socios y fecunda historia en la que se entrelaza parte de la vida de la sociedad mendocina y de generaciones de habitantes, está cumpliendo 95 años de existencia.
Fue y es cuna de deportistas en por los menos una decena de disciplinas. Y también marcó época abriendo sus puertas para grandes recitales musicales, y compitiendo con otras entidades por la popularidad de los tradicionales festejos carnavalescos. Asimismo, fue sede de torneos nacionales e internacionales y hasta cobijó reuniones políticas, “con vino y empanadas” -como lo evocó un capitalino de 47 años, a quien sus hermanos mayores llevaban cuando él era un “mocosito”-.
Un 17 de octubre
Con la guía del actual presidente, Enrique Tarditi (69), histórico dirigente de la pequeña y mediana empresa, accedemos a la trayectoria institucional.
El club nació el 17 de octubre de 1917 como Pacific Atletic Club, con la función de servir a los empleados jerárquicos del entonces Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP), de capitales ingleses. “Propender a la difusión del deporte y procurar la transformación de los clubes deportivos en escuelas de higiene, gimnasia y orientación” era el plan de metas de la naciente institución.
Se aprovechaban los terrenos de la empresa ferroviaria, con un inicio modesto de dos canchas de tenis, en medio de los descampados y escasas viviendas que había en la zona, en los primeros años del siglo XX.
En los ‘30, se habilitó una cancha de fútbol y con el tiempo se produjo el primer cambio de denominación, se pasó a identificar como Vélez Sársfield Pacific Club.
En julio de 1939, la denominación varió otra vez: Club Social y Deportivo Pacífico se asentó en los papeles. De esa época es la incorporación al fútbol profesional de la provincia, aunque ésta instancia no sería para siempre.
Durante mucho tiempo se lo conoció como club Pacífico, a secas, transformándose a partir de 1950, tras la nacionalización de los ferrocarriles, en el Club Social y Deportivo General San Martín. Un poco antes de esa etapa había incorporado la pileta de 33 metros de largo. “Antes y ahora, muchas cosas se hicieron con el trabajo y el sudor de los socios”, apunta Tarditi.
Ya para ese tiempo, los ‘50, el club amplió su conscripción de socios y no solo concurrían los empleados del riel, sino que fue abriéndose a la comunidad en general, en especial a la clase media de los barrios que iban poblando las cercanías de las instalaciones.
De esa década también son los populares quinchos del sector oeste, con una capacidad actual para 1.000 personas.
Se compra el predio
Un paso trascendental se alcanzó en los ‘70, cuando en la gestión de Juan De Casas se adquirió todo el predio que hoy caracteriza a la entidad, nada menos que 2 hectáreas y media. Este hombre hizo mucho y uno de sus nietos, Juan Pablo, fue un destacado jugador de basquetbol de primera división.
El estadio grande que tiene la organización, el de los grandes acontecimientos deportivos y el de los memorables acontecimientos artísticos, quedó bautizado con el nombre de Pacífico, mientras que el complejo menor, para el basquetbol y el voleibol, fue bautizado Juan De Casas, honrando a aquél conductor que firmó la escritura dominial de las instalaciones a favor del club, cuando ya superaba medio siglo de existencia. Este último edificio se levantó para el Mundial de Vóleibol, realizado en 1982.
La actualidad
Hoy el San Martín alberga a numerosas disciplinas y es formador de camadas de niños y jóvenes. A las ya nombradas prácticas del deporte del aro y el vóley, se añade la infraestructura de patín, futsal, tenis, esgrima, kung fu, karate, gimnasia aeróbica y localizada. También hay enseñanza de yoga, un sauna y un gimnasio con aparatos. Las canchas para el deporte blanco son seis y la cantina restaurante puede recibir a 500 comensales. Un parque bien cuidado y una biblioteca amplían las prestaciones del otrora Pacífico.
Para llegar a lo que es hoy la tradicional sede de calle Perú, hubo hombres y mujeres que trabajaron con pasión. Uno de ellos fue el siempre recordado Roberto Pérez, “el Gordo”, que prácticamente vivía en el club, interactuando con los afiliados.
Para el hombre que conduce el club en la actualidad, Enrique Tarditi, y sus acompañantes de directiva, Salvador Di Giuseppe (vice), Ana María Serrani (secretaria) y César Menniti (tesorero), hay que seguir con la mira apuntando alto. “Acá contenemos a niños y jóvenes. Es como sacarlos de la calle, desarrollando una función social gravitante, y paradójicamente, cumpliendo uno de los preceptos de la primera hora: la higiene, que en tiempos actuales significa alejar a los muchachos del peligro de la droga y el alcohol”, dice Tarditi.
Toda esa vida transcurrida será recordada esta noche, en la cena de camaradería a realizarse en el salón Azul.