7 de febrero de 2017 - 00:00

Cierre de lujo para Rivadavia Canta al País

Luciano Pereyra ofreció un show lleno de romanticismo y complicidad con su público frente a unas 25.000 personas. Antes, brilló Soledad Pastorutti.

Luego de tres noches centrales terminó en la madrugada del lunes Rivadavia Canta al País y el cierre del festival se lo repartieron Soledad Pastorutti y Luciano Pereyra, grandes artistas populares que ya habían compartido noche en Cosquín y que, por eso mismo, no pocos imaginaron la posibilidad de verlos juntos sobre el escenario, un dueto que finalmente no ocurrió, aunque el asunto no opacó el espectáculo que brindaron, cada uno a su tiempo, ante unas 25.000 personas.

Habitual en ella, la Sole de Arequito ofreció un recital lleno de energía, donde hubo temas propios pero también éxitos de otros artistas, una fórmula que siempre garantiza resultados; cantó durante poco más de una hora y su hermana Natalia la acompañó en buena parte de la grilla de temas elegidos.

Luego fue turno de Luciano Pereyra, que atraviesa un presente de gran nivel y convocatoria, con más de 60 recitales en el país y el exterior, solo durante el último año.

"Feliz de compartir con ustedes este festival, en una tierra tan hermosa", saludó a su público y ofreció un show de algo más de una hora y media, donde el clima romántico con sus seguidoras fue una constante.

Después de las tres noches centrales de un festival por el que pasaron algo más de 80.000 personas, el balance que deja la 31ª edición de Rivadavia Canta al País es positivo: "Estamos definitivamente instalados como uno de los grandes escenarios de la Argentina, la gente lo reconoce y la calidad de los artistas que nos visitan también", comentó el intendente Miguel Ronco detrás de los escenarios.

Para la última de las noches, y cómo ocurrió a lo largo de todo el fin de semana, una grilla de cantores y conjuntos locales tuvo la tarea de abrir el festival, donde destacó la actuación de Joaquín Aguilar, un joven cantante de folclore de solo 10 años, muy aplaudido por el público que, como es habitual en Rivadavia, repartió presencia frente al escenario y en las mesas de los patios de comida que rodeaban el predio.

Pocos minutos después de la medianoche subió la Sole y arremetió con una seguidilla de chacareras que, desde el inicio, puso la vara del show bien arriba, una entrega que la gente agradeció con aplausos: “Chacarera del milagro”, “Chacarera para mi vuelta” y “Chacarera de un triste” fue el arranque de un torbellino de energía que se extendió durante poco más de una hora.

Hubo dedicatorias a sus hijas, subió Natalia y compartió escenario y también hubo algún reto de la Sole a una parte del público que insistía en no sentarse: "Seamos respetuosos y nos sentamos aunque sea dos temas, hay gente que no puede estar parada y también quiere ver", dijo, pero la respuesta demoró más de lo esperado y con ello la reanudación del show, único bajón de su presentación.

Ya en la madrugada del lunes y a mitad de una noche particularmente fresca, fue el turno de Luciano Pereyra, que apostó entre canción y canción al ida y vuelta con su público y a la complicidad de sus seguidoras, lo que generó un clima especial, casi íntimo, que flotó durante toda su presentación.

Parte del repertorio que eligió para el inicio de su recital fueron “Eres mi vida”, “El elegido”, “Sin testigos” y “Quiero que te quedes conmigo”.

“Las mendocinas están cada vez más lindas y yo en plena soltería”, largó pícaro a mitad del show y desde abajo el grito de sus seguidoras no se hizo esperar:

“Ahora hay chicas que tienen cara de celular, ¿viste? Vos le querés cantar mirándolas a los ojos pero te están filmando”, insistió el cantante, para delirio de las fanáticas.

Luciano Pereyra es un artista que se brinda por completo en cada presentación, eso es algo que el público agradece y allí radica buena parte de su éxito, en ese vínculo que se forma desde que pisa el escenario.

El concierto siguió con un repaso a buena parte de su carrera y con temas como “Si no es muy tarde”, “Dos mundos”, “Porque aun te amo” y “No te puedo olvidar”.

Pasadas las tres de la madrugada fue la hora de los bises y, con ello, el cierre de un festival que se mostró en gran nivel. En Rivadavia será hasta el próximo año.

LAS MAS LEIDAS