Los presidentes de la Alianza del Pacífico, el bloque de libre comercio que forman Chile, Colombia, México y Perú, cerraron el viernes a la noche su IX cumbre en Nayarit, con avances en movilidad y con Chile insistiendo en reclamar un diálogo con el Mercosur.
En su estreno en la Alianza, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, pidió una mayor apertura al otro gran bloque regional y de talante más proteccionista, en una propuesta que eludieron públicamente el resto de presidentes pese a que se fijó una reunión ministerial para julio. La Alianza es un “espacio abierto, en el cual buscamos la integración pero también no es un espacio ideológico y tal vez por eso hayamos avanzado, somos pragmáticos, resolvemos problemas”, dijo el presidente peruano, Ollanta Humala, en la reunión plenaria. “Esa es la diferencia que nos permite avanzar a una velocidad importante y sostenida”, añadió.
El bloque del Pacífico, fundado en 2011 con clara vocación para el libre comercio, pragmatismo y la vista puesta en el mercado asiático, se ha convertido en apenas tres años en un referente para inversores por su estabilidad, espíritu aperturista y la rapidez de su toma de acuerdos.
Con una trayectoria que se remonta a 1991, pero con menos frutos por su política proteccionista, el Mercado Común del Sur (Mercosur) es el bloque comercial que integran los gobiernos de izquierda de Brasil -la primera economía regional- Argentina, Uruguay y Venezuela, junto con el ahora conservador Paraguay.
En las jornadas preparatorias de la cumbre, los miembros de la Alianza aseguraron que la plataforma está abierta a la propuesta chilena aunque su canciller, Heraldo Muñoz, reconoció que la eventual adhesión de los suramericanos estaría aún “a mucha distancia” e incluso, posiblemente, fuera de los objetivos de esos países.