3 de julio de 2014 - 00:00

Chico de 15 años falleció insolado en el desierto

Intentaba ingresar ilegalmente a Estados Unidos para conseguir trabajo y pagar el tratamiento contra la epilepsia que padece su madre.

Gilberto Ramos querían dejar su frío y remoto pueblo montañoso para viajar a Estados Unidos, trabajar y ganar dinero y pagarle un tratamiento contra la epilepsia que padece su madre. Ella le rogó que no se fuera. “Mi hijo me decía que se iba para ayudarme a curar mi enfermedad, pero yo le decía no te vas hijo”, dijo Cipriana Juárez Díaz entre lágrimas. “Yo no quería que se fuera porque con él tenía yo consuelo”.

Como no logró convencerlo, le puso un rosario blanco que le garantizara un viaje seguro a través de la frontera. Un mes más tarde, su cuerpo, en descomposición, fue encontrado en el desierto de Texas. El niño ahora se ha convertido en un símbolo de los peligros que enfrentan un éxodo de menores solos que cruzan la frontera ilegalmente con EEUU provenientes de Centroamérica.

Las autoridades dijeron el lunes pasado que Gilberto, de 11 años, ha sido uno de los infantes más pequeños que murió cruzando ese desierto. Pero sus padres dijeron el martes que Gilberto tenía 15.

El cuerpo del muchacho fue encontrado sin camisa. Probablemente murió de insolación, pero aún conservaba el rosario que su madre le había dado. El viaje le costó al chico U$S 5.400. La familia pidió prestado U$S 2.600 La familia aún debe ese dinero.

LAS MAS LEIDAS