8 de octubre de 2012 - 23:52

Chávez convocó a la unidad nacional

El presidente reelecto venezolano amplió su ventaja con Henrique Capriles al lograr el 55,11% de los votos contra el 44,27% del opositor, logrando una diferencia de casi 11 puntos. Ambos líderes mantuvieron una “amena comunicación” telefónica.

, reiteró ayer su ofrecimiento de “unidad nacional” a una oposición que liderada por Henrique Capriles salió fortalecida de unos comicios en los que casi la mitad del país votó contra el proyecto socialista oficial.

Chávez, desde 1999 en el poder, se impuso el domingo a Capriles por más de diez puntos, 55,11% a 44,27%, y una diferencia de 1,5 millones de votos, según el Consejo Nacional Electoral, con el 96,7% de las papeletas contabilizadas.

Ayer, ambos líderes sostuvieron una conversación telefónica que fue catalogada de “amena” por Chávez y tras la cual el presidente reiteró el llamado a la “unidad nacional” que ya había hecho en su discurso de la víspera.

“Créanmelo: ¡he sostenido una amena conversación telefónica con Henrique Capriles! ¡Invito a la unidad nacional, respetando nuestras diferencias!”, publicó Chávez en Twitter.

Durante la campaña, sin embargo, el mandatario fue muy duro con el candidato opositor a quien llamó “majunche” (poca cosa) o “burgués”. Además, al negar la realización de un debate electoral, Chávez dijo que su contendor era “la nada”.

Momentos más tarde, en la misma red social, Capriles escribió: “Recibí llamada del Pdte Chávez. En nombre de + 6.500.000 venezolanos hice un llamado a la unidad del país y el respeto a todos”.

El diario opositor Tal Cual editorializó en su edición del lunes que el presidente “no puede olvidar que tiene frente a sí y contra él a la mitad del país. Venezuela está desgraciadamente partida en dos mitades. Un país así no puede prosperar”.

Prueba de esa fractura, Venezuela lucía nuevamente ayer dos caras totalmente opuestas, entre la mitad que votó a Chávez y la otra que por primera vez había creído en la posibilidad de derrotar al poderoso mandatario a la luz de algunas encuestas prometedoras que, sin embargo, erraron de plano.

La televisión oficial VTV difundía constantemente imágenes de la victoria de Chávez al son de una música festiva y triunfal, mientras en el este de Caracas, bastión de la oposición, las calles lucían desiertas, como un día feriado.

La victoria del presidente, cuya imagen se había visto debilitada en los últimos meses por un cáncer del que asegura haberse curado, reafirma que sigue contando con gran apoyo popular, especialmente entre los pobres que acudieron en masa a votar.

Pero la oposición, que en las últimas presidenciales de 2006 fue barrida por 25 puntos por el presidente, dio un salto incuestionable de la mano de Capriles, de 40 años, 18 menos que Chávez.

Capriles, elegido candidato en unas inéditas primarias en un proceso que consolidó la unidad opositora, prometió el domingo que no dejará solos a los más de seis millones de venezolanos que votaron por él.

“Hay una oposición más consolidada, con un liderazgo claro y con muchas opciones para el futuro”, dijo el presidente de la firma Datanálisis, Luis Vicente León.

“Chávez ganó sin duda, es un monstruo de la política, pero no es la misma elección que en 2006. Ahora tiene un líder en la oposición que puede capitalizar la unidad” de sus detractores, insistió León.

No obstante, ambos campos plantean dos proyectos diametralmente distintos: el presidente apuesta por hacer irreversible su revolución socialista, frente al programa progresista de Capriles, inspirado en el de la izquierda brasileña.

Chávez, que ha personificado el poder y mantiene una conexión casi personal con las clases populares, prevé además potenciar el Estado comunal, despojando según sus detractores de competencias a las regiones.

También continuará con sus políticas que han mermado al sector privado, con masivas expropiaciones y férreas regulaciones, especialmente un estricto control de cambio y de precios.

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