El presidente venezolano, Hugo Chávez, y su contrincante en los comicios del domingo, Henrique Capriles Radonski, intensificaron ayer la campaña en el interior del país a dos días de su cierre, ambos igualmente convencidos de su triunfo.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, y su contrincante en los comicios del domingo, Henrique Capriles Radonski, intensificaron ayer la campaña en el interior del país a dos días de su cierre, ambos igualmente convencidos de su triunfo.
Chávez sigue de esta forma con el ritmo frenético que le imprimió desde el lunes a su campaña, cuando se embarcó desde su pueblo natal de Sabaneta en una gira de tres días por seis estados antes de llegar a Caracas el jueves para un gran mitin final.
Así, el mandatario -favorito en la mayoría de encuestas y candidato a un tercer periodo de gobierno- visitó ayer los estados Yaracuy y Lara, ubicados en el noroeste del país. "Hay un sólo grito que recorre todo este país: gana Chávez el 7 de octubre", dijo el presidente nada más empezar su discurso, despertando gritos y vivas entre los miles seguidores que lo esperaban en Yaracuy, algunos desde hacia seis horas y bajo un sol abrasador -interrumpido por unos minutos de lluvia- que provocó varios desmayos.
"En estas últimas horas a convencer a todo el que podamos convencer de que votar por Chávez es votar por la paz, por la educación, por la vivienda", pidió también el mandatario. "¡Nos estamos jugando la vida!", gritó.
Mientras esperaba la llegada del mandatario, Mariluz Castillo, de 35 años y miembro de un consejo comunal de Cocorote, una localidad cercana a Yaracuy, explicó el por qué quiere seis años más de chavismo. "Catorce años para nosotros es poco, queremos que siga profundizando el socialismo, con unos años más debemos construir un proyecto sólido", dijo parafraseando la promesa de Chávez de "profundizar el socialismo" si es reelecto.
Por su parte, Capriles cruzaba una vez más el país para ir en un mismo día al andino estado Mérida y al oriental estado Anzoátegui, siguiendo el ritmo que ha mantenido desde el comienzo de la campaña en julio.
En Mérida, vestido con la camiseta de un club de fútbol local, el candidato opositor prometió "asumir el compromiso de solucionar los problemas que ustedes viven todos los días".
"Hay un pueblo que despertó, hay un pueblo lleno de alegría, de esperanza, de futuro y aquí viene el flaco a decirles que sí podemos", dijo Capriles a miles de seguidores que le escuchaban desde las calles, las ventanas y hasta algunos tejados. En estos últimos días, ambos candidatos se han mostrado muy seguros de ganar los comicios, a la vez que han intensificado las críticas contra su contrincante.
Así, Capriles aseguró el lunes que puede "ganar por más de un millón de votos" y que no cree que el resultado electoral vaya a ser ajustado.
Mientras que el presidente venezolano aseguró ayer que "Chávez no puede perder el 7 de octubre", aunque a la vez llamó a sus seguidores en Yaracuy a estar atentos a los "planes desestabilizadores" que prepara la oposición para desconocer su eventual victoria.