Aquel que a fines del siglo XVIII surgiera enclavado en medio de los viñedos como un pueblo que adoptó (y adaptó) su nombre ante la imposibilidad de los criollos de mencionar bien la palabra "Carrocilla", hoy es uno de los focos comerciales y habitacionales más transitados y explotados del Gran Mendoza.
Se trata del distrito lujanino de Carrodilla que, de no mediar inconvenientes y recibir el proyecto legislativo la media sanción que le falta, se transformaría en 2014 en una ciudad dentro del departamento de Luján.
Al tener oficialmente el rango de ciudad (aunque ya extraoficialmente funciona y se desenvuelve como tal), quedarían simplificados ciertos procesos administrativos al momento de proyectar establecimientos. "Hace un tiempo fue todo un tema lograr que Carrodilla tuviese una comisaría por no ser ciudad. Pero se hizo una excepción y se autorizó. Igual queda mucho. Por ejemplo, no hay un banco en el lugar", explicó el diputado del PD Hugo Babolené, autor de la iniciativa que fue impulsada en conjunto con otros legisladores que viven o se encuentran sentimentalmente vinculados con el lugar.
"Para nosotros, los que vivimos en Carrodilla, es un anhelo que lleva 30 años", resumió.
"Me parece muy bien. El lugar ha crecido mucho y, por San Martín, van quedando pocas casas de familia y le van dejando lugar a los comercios. Ya no es una zona de viñedos como antes", destacó Güerino Pozzobón (88), uno de los pioneros en el lugar.
La actividad comercial, turística y su protagonismo en las celebraciones religiosas y vendimiales también destacan a nivel provincial a este distrito en el que viven 35 mil personas.
Estratégico
Por su ubicación. Por tratarse del punto intermedio entre Luján y el resto del Gran Mendoza, porque es paso obligado para quienes quieren ir a la ciudad de Luján, a Chacras de Coria y a La Puntilla, o a Godoy Cruz desde cualquiera de esos puntos. Esos, entre otros, son los argumentos con que Babolené y sus pares Daniel Cassia y Roberto Infante impulsaron el pedido legislativo, que también tuvo el apoyo de otra legisladora: Patricia Gutiérrez.
"Tiene una ubicación estratégica, justamente. Y en muchas cosas está más integrada y participa más de lo que ocurre en el resto del Gran Mendoza que la misma ciudad de Luján. La tendencia apunta a que termine siendo el distrito con más habitantes del departamento", explicó el autor de la iniciativa que esta semana ya recibió media sanción en Diputados.
La designación como ciudad no le quita su rango de distrito sino que, como aclaró Babolené, le brinda más oportunidades administrativas y de infraestructura.
En 1975 había sólo dos barrios en la zona (Mauricio y el que luego se llamó Barrio Mauricio) y el resto era todo viña. Nunca mejor aplicada la frase cliché que ya es un clásico para describir y repasar la historia de gran parte del territorio provincial. "Hoy si quedan dos zonas de viñedos en todo Carrodilla es mucho. El resto ya es zona urbana. Lo bueno es que este proyecto trascendió las fronteras políticas y varios legisladores de distintos partidos trabajamos juntos, porque vemos que es importante", sentenció el diputado.
La visión de los históricos
Fueron don Antonio Solanilla y su familia los primeros en asentarse en el lugar durante el último cuarto del siglo XVIII. Allí se instalaron los inmigrantes quienes, aún antes de siquiera definir cómo ocuparían el extenso terreno poblado de viñas, colocaron en el lugar una imagen de la "Virgen de la carrocilla" que habían traído desde España.
Cuentan los relatos que esta virgen se les apareció arriba de una carrocilla a dos carboneros aragoneses a mediados del siglo XIII, y de allí recibe su nombre y su representación: siempre sobre el medio de traslado. Ya en tierras mendocinas los lugareños no se acostumbraban a su pronunciación original y la cambiaron por "Carrodilla".
En un principio, alrededor de la figura se había constituido un oratorio familiar, que luego se amplió hasta llegar a la devoción que hoy se le tiene al considerarla como Patrona de los viñedos. Fue consagrada como tal en 1938. Además de la familia Solanilla hay otro nombre que aportó -y demasiado- en el crecimiento de la población: el cura Francisco José Aymón. El párroco fue el impulsor de la construcción de la iglesia del lugar.
"Nos vinimos con mi familia en el '49 y pusimos un mercadito sobre calle San Martín, al lado de la iglesia. Fue el primer mercado del lugar y era de ramos generales. Después se instaló otro que repartía mercadería para las carretas", destacó Güerino Pozzobón en alusión a la calle San Martín, la principal del lugar, y que es la que une el Gran Mendoza con Luján.
Este hombre de 88 años vive hace 64 en el distrito lujanino y lo ha visto crecer y evolucionar como pocos en la zona.
"Cuando llegué era muy tranquilo el lugar, muy solidario y había poco tránsito. Ahora es una zona muy transitada, quedan pocas casas de familia y hay muchos locales comerciales. Pero la esencia de la solidaridad y de buenos vecinos se mantiene", contó el hombre mientras leía el diario a la sombra de un tilo en su amplio jardín.
Al tratarse de uno de los pioneros y hacedores del lugar -junto a las familias Pleitel, Gil, Gómez, Bianchi y Tarquini-, Pozzobón tuvo a su cargo una tarea de la que aún se enorgullece. "En la década del 60 trajimos el agua a Carrodilla. Fue por medio de un caño que venía de la puntilla y traía el agua purísima del Río Blanco. Después conseguimos el teléfono, el gas, la pavimentación y el adoquinado de la calle Carrodilla".
"También plantamos los tilos de la calle. Ha sido siempre una zona privilegiada para la gente, con mucha vegetación y mucha amistad. La iglesia y la religión también aportaron muchísimo en el lugar. Un calvario no se encuentra en cualquier parte y para Semana Santa viene gente de todas las provincias", indicó acompañado de su esposa Chicha, con quien vive en el lugar desde hace más de 50 años.
El matrimonio reconoció que las complicaciones que atraviesan actualmente tienen que ver con la poca agua del lugar y con la inseguridad, "algo de lo que no se salva nadie. Extraño un poco la época en la que era todo un poco más tranquilo. Igual este es un lugar donde todos nos llevamos bien, jamás hemos tenido problemas con vecinos" agregó Pozzobón.
Sobre la misma calle San Martín, en la tradicional esquina con calle Carrodilla (frente al calvario y frente también a la iglesia, en el límite con Godoy Cruz) se encuentra la farmacia que lleva el mismo nombre de la calle y el distrito. "Hace 55 años vivo acá, nací a cuatro cuadras de acá y mi papá construyó la farmacia cuando yo tenía 3 años. Desde ese momento estamos en la zona", se explayó Humberto Traetta, otro vecino del lugar quien se definió como un apasionado por la zona.
"Le tengo un aprecio muy grande al lugar por la iglesia y el calvario, aunque éste está en Godoy Cruz. Pero es parte de la postal y para mí es de Carrodilla . Todos los años vienen 120 mil personas y es muy vistoso, porque hay todo tipo de gente", expresó Traetta. Además se detuvo en la relevancia de la vendimia (no solamente la Fiesta).
"Es la 'casa' de la Patrona de los Viñedos. Recuerdo que cuando (Rodolfo) Gabrielli era gobernador trajo la Bendición de los Frutos a Carrodilla y dijo que los traía a hacer bendecir a la casa de la Virgen, y que siempre debería hacerse acá la bendición. Pero no siguió", concluyó. Además del calvario y la iglesia, el distrito es el epicentro de todo tipo de actividades.
"La explosión de barrios se dio en la década del 80. Desde ese momento se construyeron más de 30 barrios, hay emprendimientos privados, un parque universitario, tres clubes (Liceo, Marista y la ciudad deportiva de Independiente Rivadavia, algunas bodegas y todo el atractivo turístico religioso). Pero al principio eran sólo dos calles: San Martín y Carrodilla". cerró Babolené.