Febriles negociaciones diplomáticas y manifestaciones buscaban evitar la ejecución del mexicano Edgar Tamayo Arias, prevista para ayer a última hora en Texas, que sólo la Suprema Corte podría detener con un fallo de último momento. Tamayo Arias, de 46 años, debía ser ejecutado con inyección letal a las 21 hora local (23 de Argentina) en la cámara de la muerte de Huntsville, en Texas (sur de Estados Unidos).
“Seguimos intentando todas las opciones de apelación para hacer valer el derecho del señor Tamayo al examen de la violación de sus derechos consulares”, dijo uno de los abogados del mexicano, Maurie Levin, pocas horas antes de la hora prevista para la ejecución.
Una lluvia de llamados e intervenciones diplomáticas y judiciales intentaban a último minuto evitar la muerte del mexicano, condenado por el asesinato de un policía en 1994 en Houston, pero privado de sus derechos consulares, en violación de la Convención de Viena.
El martes por la noche, un juez federal de Texas rechazó una demanda para postergar la ejecución del reo y volver a revisar su caso, como decidió la Corte Internacional de Justicia en 2004, al determinar que se le había proporcionado un “procedimiento justo”.