19 de septiembre de 2014 - 00:00

Cardenales contra la idea del Papa de casar y dar la comunión a divorciados

Cinco purpurados, encabezados por el alemán Muller, expresan en un libro su desacuerdo con el plan de Francisco.

El estilo directo y claro del Papa Francisco divide a los cardenales, entre ellos cinco purpurados conservadores, quienes se rebelaron públicamente por primera vez contra la idea del Pontífice argentino de conceder la comunión a los divorciados que se vuelven a casar.

La inédita rebelión está encabezada por el poderoso prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal alemán Ludwig Muller, y es un síntoma del malestar que la idea suscita dentro de la jerarquía de la Iglesia Católica.

Las posiciones de Muller, nombrado por el emérito Benedicto XVI en 2012 para dirigir el temido ex Santo Oficio y conocido por sus ideas conservadoras, aparecen en el recién publicado ensayo “Permanecer en la verdad de Cristo”.

El texto también lo firman el prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, Raymond Leo Burke, el presidente emérito del Comité Pontificio de Ciencias Históricas, Walter Brandmüller, el arzobispo de Bolonia y teólogo Carlo Caffarra y el presidente emérito de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede, Velasio De Paolis.

El hecho de que el libro sea lanzado pocas semanas antes de que empiece el sínodo extraordinario sobre la familia, convocado entre el 5 y el 18 de octubre, está considerado una operación mediática para frenar la idea del Papa jesuita.

Muchos católicos de base consideran una injusticia que los divorciados que se vuelven a casar no puedan recibir la comunión.

Pero para una parte de la jerarquía católica es el precio que deben pagar al romper un sacramento que considera al matrimonio como indisoluble.


Un debate abierto 
"Las posiciones se han polarizado. El debate y el enfrentamiento se hace a través de los medios de comunicación, como ocurría durante el Concilio Vaticano II", escribió ayer el vaticanista Andrea Tornielli.

El libro de los cinco cardenales es también una respuesta a la propuesta lanzada en febrero por el cardenal alemán Walter Kasper de permitir comulgar a los divorciados que se hayan vuelto a casar con la condición de que cumplan un período de penitencia, como ocurre en la iglesia ortodoxa.

“Todo pecado puede ser absuelto así que no es imaginable que un ser humano pueda caer en un limbo del que Dios no lo pueda salvar”, explicó entonces a la prensa Kasper, entre los cardenales más apreciados por el Papa Francisco.

Para el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, se trata de una “operación mediática” montada por la prensa italiana a pocas semanas del sínodo.

Desde que fue elegido en marzo de 2013, Francisco insta a la Iglesia a dejar de mirarse al ombligo y a involucrarse en la vida real de los hombres y mujeres.

Por ello, tan sólo ocho meses después de su elección, Francisco lanzó una consulta mundial sobre la evolución de la familia moderna, a través de un cuestionario enviado a los obispos de todo el mundo en el que se abordaban temas tabúes como el matrimonio homosexual, las parejas de hecho, el divorcio y la natalidad.

Las numerosas respuestas fueron elaboradas por el Vaticano y el tema será abordado durante el sínodo que se celebrará en octubre.

En un artículo publicado por el diario italiano La Stampa, el cardenal Angelo Scola, unos de los más influyentes de la Iglesia italiana, explicó las razones por las que se opone a que comulguen los divorciados que se vuelven a casar y propone que se facilite el procedimiento para la anulación de los matrimonios, que es demasiado lento, complicado y costoso.

Francisco canonizará al primer santo de Sri Lanka

El Papa Francisco autorizó el miércoles al primer santo de Sri Lanka, transgrediendo las reglas del Vaticano una vez más para eludir el requisito habitual de que se confirme un segundo milagro.

Se espera que Francisco canonice al reverendo Giuseppe Vaz, un misionero del siglo XVII, durante su visita en enero a Sri Lanka. Vaz nació en Goa, India, en 1651, pero optó por trabajar en Sri Lanka en medio de la persecución de los católicos por parte de los gobernantes coloniales holandeses, que eran calvinistas. Se le atribuye haber revivido la fe católica en el país.

El Vaticano informó ayer que Francisco aprobó una decisión de la oficina de Roma encargada de aprobar las canonizaciones.

Por lo general, el Vaticano debe aprobar un milagro para la beatificación y un segundo para la canonización. El pontífice generalmente firma un decreto oficial que acredita los milagros.

Pero Francisco eludió las normas en el caso de Vaz, utilizando el mismo proceso que usó al canonizar a San Juan XXIII, sin un segundo milagro.

Francisco ha evitado esas reglas en varias ocasiones, convencido de que los fieles necesitan más modelos de santidad y que santos como el Papa Juan no necesitan el lento y costoso proceso del milagro, la confirmación para ser nombrado santo.

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