14 de abril de 2026 - 16:25

Canasta Básica: cuánto necesitó una familia mendocina para no caer en la pobreza

En marzo la inflación fue de 3,6% en Mendoza y una familia tuvo que ganar más de $1.340.000 para no caer en la pobreza y solventar la Canasta Básica.

En marzo, una familia tipo 2 en Mendoza necesitó reunir $1.343.452,50, la cantidad de ingresos suficientes para cubrir el costo de la Canasta Básica Total (CBT) y así no caer por debajo de la línea de pobreza. Así lo publicó la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de la provincia (DEIE) que también informó que la inflación fue en Mendoza fue de 3,6% en el tercer mes de 2026.

El informe le pone números al impacto directo de la suba de precios sobre el poder adquisitivo de los hogares. En ese marco, las familias cuyos ingresos no alcanzaron a cubrir la Canasta Alimentaria Total fueron quienes ganaron menos de $566.857,60. Las familias que no lograron acceder a esta canasta quedan por debajo de la línea de indigencia, lo que implica no poder garantizar el acceso a la alimentación diaria.

La Canasta Básica Total contempla alimentos en función de las necesidades nutricionales básicas de una familia compuesta por dos adultos y dos niños. A esto se suma un conjunto de bienes y servicios esenciales vinculados al consumo cotidiano, como transporte, salud, educación y otros gastos indispensables aunque no incluye alquiler. Su valor funciona como referencia central para medir la capacidad de los hogares de sostener un nivel de vida mínimo.

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La CBT que mide la consultora Evaluecon en Mendoza también suma el valor del alquiler como concepto de vivir dignamente más allá del concepto en sí. Según este relevamiento, que registró una variación de precios de 3,035% en marzo, una familia tipo debe tener ingresos por $2.232.000 no solo para no ser pobre sino para no sentir que está por debajo de la línea de pobreza.

Para dimensionar el peso de los gastos en la economía doméstica, se utiliza el coeficiente de Engel, un indicador que mide la proporción del gasto destinada a alimentos en relación con el total del consumo. Este índice permite inferir el nivel de vida: cuanto mayor es la proporción destinada a alimentos, más limitado es el ingreso disponible para otros bienes y servicios.

En marzo, el coeficiente se ubicó en 2,37, un nivel intermedio que, sin embargo, viene en baja ya que en enero el número fue de 2,41. Esto sugiere que si bien los hogares aún destinan una parte significativa de sus recursos a la alimentación, también enfrentan dificultades para sostener el resto de los gastos básicos en líneas generales.

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