Es el año 1968 y David Robert Jones, que acaba de adoptar un nombre artístico inspirado en los cuchillos Bowie, está escribiendo una letra para una melodía francesa que luego van a desechar.
Es el año 1968 y David Robert Jones, que acaba de adoptar un nombre artístico inspirado en los cuchillos Bowie, está escribiendo una letra para una melodía francesa que luego van a desechar.
Aunque aún no ha tenido ningún éxito de ventas –ni con el sencillo debut Liza Jane ni con el lanzamiento en solitario del álbum David Bowie– el muchacho de Brixton persevera.
La fascinación por el arte circense, la mímica y la commedia dell’arte, crece de la mano del bailarín Lindsay Kemp, quien entiende su talento de creador de personajes.
Decíamos que David está escribiendo una letra a la que le pondrá de título Even a fool learns to love y elige como protagonista a un payaso de circo.
La melodía inspiradora es la de la balada francesa Comme d’habitude (1967), que narra la última mueca del amor, el hielo de una pareja que va al fracaso.
Y fracasa. No la publica. Pasa que en una visita a Francia, Paul Anka repara en este “temón” francés y adapta la letra para My Way, la canción egocéntrica perfecta para Frank Sinatra.

¿Qué hace David, pues? Le da una vuelta tan bella como extraña. Todavía enroscado y con esos acordes en la cabeza, se da un paseo hasta
Beckenham High Street, se sube a un bus para desquitarse con la compra de zapatos y camisas pero se baja de golpe. “Volví dando zancadas a casa en Southend Road.
Mi espacio de trabajo era una habitación grande y vacía con un diván, una ganga de biombo de art-noveau, un enorme cenicero desbordante y un piano de cola. Poco más. Empecé a trabajar en ella con el piano y tuve la letra y la melodía terminadas por la tarde”. Así nace Life on Mars?, el himno surreal del pop terrícola.
Canto a la estrella negra
Es 2016 y una fría noche de enero en Londres. Enterados de la muerte de David Bowie, a dos días de que lanzara Blackstar, los vecinos de Brixton y sus alrededores se reúnen a cantarlo. Es un homenaje espontáneo, necesario. La invocación al alma de un artista salido del barrio que los supo llevar a otra galaxia propulsados sobre el sentido crítico y la vanguardia estética.
En uno de los videos caseros, conmovida, una chica de pelo raro eleva los brazos entonando la primera frase musical de la que se saben todos.
“Es un pequeño y doloroso asunto”. La canción empieza con una discusión de una chica con sus padres, tras la que se refugia en el cine. Podría, quizá, sonar alguna reminiscencia a la infancia de David, cuya madre era acomodadora de una sala cinematográfica.
O ese asunto doloroso podría ser la actriz Hermione Farthingale, con quien David hizo shows de folk, poesía y mímica hacia fines de los 60. Como sea, “ahora ella está conectada a la pantalla, pero la película es triste y aburrida”.
Y entonces, el piano que embelleció Rick Wakeman nos introduce en ese cuadro surrealista, en el que los versos de Bowie espejean una galeríade personajes peculiares. Mickey Mouse, John Lennon, marineros dándose paliza en una pista de baile, cavernícolas y abogados que le pegan al chico equivocado.
La “chica del pelo color ratón” ha tratado de escapar del mundo hostil con un circo estrafalario que la deprime aún más. ¿Sería Hermione Farthingale, a quien además dedicó Letter to Hermione, que fue incluida en su segundo álbum, David Bowie (1969), también titulado Space Oddity?
“Creo que ella está decepcionada con la realidad; que aunque vive deprimida por la realidad, le han dicho que hay una vida mucho mejor en alguna parte y vive en una amarga decepción porque no tiene acceso a ella”, dijo Bowie sobre la protagonista de su letra.
Life on Mars? se editó como single y fue incluida en el cuarto álbum del músico, Hunky Dory (1971). En las notas del disco, figuraba que la canción estaba “inspirada por Frankie”. Una dedicatoria irónica a Sinatra.
Los últimos cinco
Hoy se cumplen dos años de ese shock: la noticia de que el Gran Camaleón dejaba este mundo apenas lanzado su último regalo musical: Blackstar.
En el aniversario de su nacimiento (un 8 de enero) HBO estrenó el documental David Bowie: The Last Five Years, la película de Francis Whately que narra el proceso creativo del cantante en esa etapa final de su vida.
Cuando en octubre de 2015, Bowie se enteró de que el cáncer de hígado se había extendido a todo el cuerpo, viajó a un estudio de Brooklyn para grabar el video de Lazarus. Filmándose en la cama de un hospital, canta: “Mira hacia arriba, estoy en el cielo. Tengo cicatrices que no se pueden ver”.
El backstage de ese día y los recuerdos de los que estuvieron allí valen de por sí The Last Five Years.
De Mendoza a Marte
Sí, parece que después de todo hay vida en Argentina. Aquí en nuestro país, luego de su aparición digital, se acaba de editar en forma física el compilado Héroe: Tributo a David Bowie, por Discos Perfectos.
Y en la lista de bandas que participaron están dos referentes mendocinos del indie rock: Mi Amigo Invencible y Juampi Di Cesare/Monotoro. ¿Qué canción adaptaron? Los “invencibles” versionaron Life On Mars?, en una versión en castellano titulada ¿Hay alguien ahí? Juampi, a su vez, eligió Where are we now?
Está compuesto por 16 versiones de temas emblemáticos: está Changes (versionado por El Estrellero), Starman (por Jimena López Chaplín) , Modern Love (por Mamazuka en Burundi) y así.
El trabajo, que incluye ilustraciones de Consthanzo, Leo Gudiño, Jime Aranda, Diego Parpaglione, Rubén Gauna, Damián Allende, Juan Carlos Cárdenas, Marcela Correa y CJ Camba, repasa momentos claves en la vida artística de aquel que dejó una profunda cicatriz de rayo en la cultura rock argentina.