Boca recibió un nuevo revés por parte de la Conmebol, ya que la decisión del Tribunal de Disciplina dcisió pedirle al dirigente por la Federación Brasileña Antonio Meccia que diera un paso al costado por conocerse la posición del Palmeiras y Gremio a favor del elenco de La Ribera.
La decisión de este Tribunal está en manos del paraguayo Eduardo Gross Brown, hombre de confianza del presidente Alejandro Domínguez. Junto a él están en el organismo el chileno Cristóbal Valdés y la venezolana Amarilis Belisario.
Estas tres autoridades participaron del fallo de Gremio-River (semifinal) y rechazaron el pedido del equipo de Porto Alegre que pedía pasar a la final en lugar de River, además de que Marcelo Gallardo fuera fuertemente sancionado por ingresar al vestuario cuando lo tenía prohibido.
Se sabe que si Boca recibe una negativa de parte de este Tribunal, pedirá la decisión al TAS, que poas veces a contradicho al departamento disciplinario.
Ahora bien, Daniel Angelici irá por todo porque ya no es contra River el tema sino que ya es una lucha de poder en contra de la Conmebol. Y es que un tema político importante entra en juego y data desde el 2016, cuando el ex presidente de la Conmebol Juan Ángel Napout, encarcelado por el FIFA Gate, Angelici intentó desestabilizar a Domínguez mediante la creación de La Liga Sudamericana. Para lograr su cometido, el presidente de Boca contaba con el apoyo de los clubes brasileños, que también venían con reclamos por mejoras en los pagos en concepto de televisión.
También se habló de un pacto pero Rodoflfo D’Onofrio argumentó imposible ni River ni Boca podían tener una presidencia del organismo y su voto en contra de Boca fue un golpe bajo para Angelici.