Las autoridades de Baltimore ordenaron ayer el retiro de la Guardia Nacional y la suspensión inmediata del toque de queda declarado en la ciudad estadounidense, luego de que manifestaciones derivaran en disturbios tras la muerte de un joven negro bajo custodia policial.
“Con efecto inmediato, he rescindido mi orden instituyendo el toque de queda en toda la ciudad”, escribió en Twitter la alcaldesa de Baltimore (este), Stephanie Rawlings-Blake.
Poco después el gobernador de Maryland, Larry Hogan, anunció que comenzó el retiro de unos 3.000 efectivos de la Guardia Nacional que fueron desplegados para reforzar la seguridad en la ciudad portuaria.
El toque de queda regía en Baltimore de 22 a 5 desde el martes, un día después de que las protestas desembocaran en caos, enfrentamientos entre manifestantes y la policía, el saqueo de tiendas y la quema de vehículos y patrullas policiales.
Las protestas se tornaron violentas luego del funeral de Freddie Gray, de 25 años, quien murió el 19 de abril tras sufrir lesiones graves en la cervical durante su traslado en un vehículo policial, sin cinturón de seguridad y con los pies y manos esposados.