5 de agosto de 2026 - 10:54

Así es la vivienda que dialoga a la perfección con la naturaleza

Entre la ciudad de Mendoza y la inmensidad del paisaje natural, una imponente casa abre sus puertas para mostrar cómo la arquitectura se integra de forma perfecta con el entorno. Un proyecto de los arquitectos Emiliana Acosta y Gustavo Albera, donde las líneas horizontales y la sobriedad definen una propuesta única.

En esta entrega de Mundo ClubHouse, recorremos una vivienda unifamiliar emplazada en el contexto singular del barrio Mendoza Norte Country Club, allí donde la proximidad urbana convive con la serenidad del piedemonte mendocino. El proyecto surge como una respuesta sensible a una geografía poderosa, entendiendo la arquitectura no como un objeto aislado, sino como una consecuencia directa del lugar que habita.

Desde su concepción, la casa fue pensada como una arquitectura que revela el paisaje en lugar de imponerse sobre él. La lectura atenta de la topografía, las visuales y la lógica urbana orgánica del barrio, cuyas calles acompañan las curvas naturales del terreno, definieron una propuesta que se sitúa “entre dos mundos”: el ritmo de la ciudad y la calma profunda del entorno natural.

La estrategia proyectual se materializa en una vivienda de desarrollo horizontal, fragmentada en volúmenes de un solo nivel que acompañan la pendiente del terreno, reduciendo el impacto visual sobre el cerro. Estos volúmenes se articulan mediante patios, galerías y expansiones semicubiertas, generando una arquitectura porosa, abierta y permeable al paisaje. Grandes planos horizontales y aleros extendidos no solo brindan protección climática, sino que refuerzan la sensación de arraigo al suelo y serenidad compositiva.

La casa se presenta como una vivienda que sintetiza arquitectura, territorio y forma de habitar, proponiendo una experiencia doméstica contemplativa, clara y respetuosa del entorno. La casa se presenta como una vivienda que sintetiza arquitectura, territorio y forma de habitar, proponiendo una experiencia doméstica contemplativa, clara y respetuosa del entorno.

Cada espacio interior se orienta estratégicamente hacia distintos puntos del entorno: el cerro cercano, el campo de golf, el valle urbano o el cielo abierto, integrando el paisaje como parte activa de la experiencia cotidiana.

La materialidad acompaña esta lógica de integración, con una paleta sobria y contemporánea compuesta por hormigón visto, piedra local y carpinterías de aluminio negro. Los techos planos en voladizo funcionan como dispositivos de encuadre visual y climático, mientras que perforaciones puntuales permiten el ingreso controlado de luz natural, generando juegos de sombras que enriquecen la atmósfera interior y exterior.

La estrategia proyectual se materializa en una vivienda de desarrollo horizontal, fragmentada en volúmenes de un solo nivel que acompañan la pendiente del terreno. La estrategia proyectual se materializa en una vivienda de desarrollo horizontal, fragmentada en volúmenes de un solo nivel que acompañan la pendiente del terreno.

La casa se presenta como una vivienda que sintetiza arquitectura, territorio y forma de habitar, proponiendo una experiencia doméstica contemplativa, clara y respetuosa del entorno.

FICHA TÉCNICA

Proyecto de arquitectura: arquitectos Emiliana Acosta y Gustavo Albera.

Dirección Técnica: Arq. Emiliana Acosta

Asistencia en Bim y en obra: arquitectos Melania Arroyo y Agustín Bertona

Cálculo estructural: Ing. Cesar Almecija

Instalaciones eléctricas: Joaquín Lopes Cardozo

Paisajismo: Eduardo Vera

Diseños Especiales: Ari Doctors

Fotografía: Luis Abba

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