José Gervasio Artigas fue un militar y político rioplatense que buscaba la independencia de España, pero además perseguía una segunda independencia que dotaba a las provincias de la capacidad de autogobernarse.
José Gervasio Artigas fue un militar y político rioplatense que buscaba la independencia de España, pero además perseguía una segunda independencia que dotaba a las provincias de la capacidad de autogobernarse.
Una de sus propuestas fue confiscarles tierras a los enemigos de la revolución para repartirlas entre los menos privilegiados. Su postura fue inadmisible para el gobierno de Buenos Aires y en 1814 fue considerado como traidor.
La historiadora uruguaya Ana Frega dio detalles sobre la vida y visión política de uno de los precursores del federalismo. “Artigas nació en 1764. Pertenecía a una de las familias fundadoras de Montevideo y había ingresado como militar en el cuerpo de Blandengues de la Frontera”, comenzó a explicar.
Cuando se inicia la revolución en 1810, él fue capitán del ejército leal a Fernando VII en Montevideo. Pero en 1811, cuando Javier de Elío se instala como virrey del Río de la Plata y le declara la guerra a la Junta de Buenos Aires, Artigas se retira y se pone a disposición del gobierno porteño.
“Para el gobierno español la deserción de Artigas fue vista como un problema, porque hablaban de él como el ídolo de la campaña”, recordó Frega, y detalló que el militar tenía conexiones en un espectro social muy alto: pertenecía a las familias patricias y tenía buena relación con los hacendados.
“Pero además, como tuvo un pasado como traficante de cueros en la frontera y vivió en las tolderías con grupos amerindios, tenía diálogo con estos grupos étnicos”, remarcó. Por esta razón, el gobierno español le ofreció cargos para que los siguiera defendiendo, pero él los rechazó.
En la segunda mitad de 1811, la revolución atravesaba por algunas dificultades ya que el ejército realista en el norte había derrotado a las tropas de Castelli.
“En ese contexto, se produce un acontecimiento que va a definir grupos separados entre los artiguistas y la orientación del gobierno de Buenos Aires”, contó la historiadora, y detalló que en secreto el gobierno de Buenos Aires firmó un armisticio con el gobierno de Montevideo, en manos de Elío, reconociendo su autoridad en todos los territorios al este del río Uruguay y toda la zona hoy conocida como Concepción del Uruguay.
“Esto genera una fractura ya que era inadmisible para él la idea de quedar al mando del gobierno español”, aseguró.
Así fue que Artigas se retiró hacia Entre Ríos y fue seguido por gran cantidad de gente, lo que aumentó su liderazgo. “Él apuntaba a la recuperación de todos los pueblos de sus derechos soberanos para establecer un mecanismo de unión sobre la base de la igualdad”, detalló Frega.
Distintas miradas
Recuperado el vínculo con Buenos Aires en 1813, Artigas envía diputados para formar parte de la Asamblea General Constituyente, también conocida como la Asamblea del Año XIII, con claras instrucciones: “Que se declare la independencia absoluta de estas colonias frente a España y la familia de los Borbones, pero a su vez que se proclame otra independencia, que en palabras de hoy estableciera la autonomía de las provincias, es decir, que fueran libres, tuvieran derechos plenos para tener su ejército y manejar su autonomía y que éstas a su vez establecieran lazos entre sí para formar una confederación”, explicó la académica.
Ante estos planteos, los diputados representantes de la provincia oriental no fueron aceptados en la asamblea. De hecho, Buenos Aires sostenía que la única manera de consolidar una nueva unidad política era a través del centralismo.
“Entonces el artiguismo comienza a buscar aliados fuera del territorio de la provincia oriental”, indicó. A comienzos de 1814, las tropas artiguistas abandonan el sitio de Montevideo y van hacia el litoral de los ríos Uruguay y Paraná. “Esto va a ser visto como una traición, por lo que Artigas es definido como traidor por el Director Supremo Gervasio Posadas”, recalcó Frega.
Apogeo del artiguismo
En 1815, Artigas logra apoyos más allá del río Paraná con adhesiones de Santa Fe y Córdoba. También se le suman Entre Ríos, Corrientes, Misiones, con quienes forma la Liga de los Pueblos Libres.
“Va a ser el momento de mayor expansión en las ideas artiguistas”, remarcó la mujer, y señaló que en paralelo hay replanteo del camino a recorrer por la revolución y el artiguismo se presenta como un camino alternativo.
“En Buenos Aires, hay ciertos movimientos que muestran que la postura centralista no es unánime, el grupo que la lleva adelante -con Alvear a la cabeza- no se sostiene en el poder”, precisó.
Además, durante ese año, el artiguismo había logrado derrotar al directorio en la provincia oriental. “En 1815, se aplican las ideas del proyecto artiguista, que no era sólo político, sino social”, subrayó.
Algunas de estas ideas se ven reflejadas en la habilitación de los puertos de todas las provincias para que los comerciantes pudieran remontar el río Uruguay y Paraná.
También se plantean aranceles comuneros en las provincias que formaban parte de la Liga y se aprueba el llamado Reglamento de Tierras.
“Se basaba en confiscaciones de tierras a los enemigos de la revolución, para repartirlas entre los menos privilegiados, a quienes llama infelices. Se refiere a los negros libres, los zambos libres, los criollos pobres”, precisó la experta.
Conspiración en su contra
Precisamente ese año, según mencionó Frega, se empieza a organizar una alianza bastante heterogénea -que incluye españoles europeos, exiliados tras la caída de Alvear, los que ocuparon el lugar dejado por Alvear, portugueses y orientales, que ven a la aplicación del proyecto artiguista como sinónimo de un desorden social o anarquía- que va a confluir en el apoyo a la invasión de los portugueses a la provincia oriental.
Ante la convocatoria al Congreso en Tucumán la Liga de los Pueblos Libres no manda diputados por las provincias, salvo Córdoba, que se separa. En 1816, cuando Artigas recibe la noticia de la declaratoria de la Independencia sobre fines del mes de julio dio una respuesta considerada lacónica.
“Dice que hace más de un año, estas tropas juraron el pabellón tricolor rojo, azul y blanco. Hace referencia a comienzo de 1815, cuando luego de derrotar a las tropas del directorio, ordenan a los distintos pueblos que levanten un pabellón similar donde ese color rojo hace referencia no sólo a la sangre derramada, sino a la república que se quiere establecer”, precisó la mujer.
Para apoyar a los orientales contra los portugueses, Buenos Aires pone como condición que ellos acepten la Declaración de la Independencia tanto como al gobierno central. “Había que justificar que el gobierno de Buenos Aires no interviniera, pero en los años sucesivos (1816, 1817, 1818 y 1820) se demuestra que efectivamente había acuerdos con los portugueses”, destacó Frega.
Corroborada esta sospecha, sumada a otros factores como la declaración de la Constitución centralista de 1819, las tropas de Entre Ríos, comandadas por Francisco Ramírez, y las de Santa Fe, por Estanislao López, se lanzaron contra las tropas del directorio en Buenos Aires.
“Resultan victoriosos por lo que cae Pueyrredon -Director Supremo- y en su lugar se nombra a Rondeau en el verano de 1820”, detalló.
Paralelamente, se producen las derrotas de los orientales contra los portugueses. “Si bien hay focos de resistencia, prácticamente toda la provincia oriental está en poder de los portugueses”, relató.
En 1820, se termina desmoronando el proyecto de los Pueblos Libres. “Artigas ingresa a Paraguay en 1820 y allí se queda hasta su muerte en 1850”, cerró.
Perfil
Ana Frega.

Es profesora de Historia recibida en el Instituto de Profesores “Artigas” y licenciada en Ciencias de la Educación por la Facultad de Humanidades y Ciencias (FHCE), Universidad de la República, Uruguay.
Se doctoró en Historia en la Universidad de Buenos Aires y recibió su título de posgrado en la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República, Uruguay.