Según el "Foro internacional para el estudio de las drogas", la cocaína peruana recibe ese mote por su aspecto escamoso, laminado y con un brillo traslúcido. Es altamente adictiva, sumamente costosa y los consumidores suelen gastar fortunas para repetir las dosis. La mayoría de estas características están relacionadas con las condiciones de elaboración y refinado de la sustancia.
El clorhidrato de cocaína es una sal, como el nombre indica, y la estructura de las sales suele presentar brillo. Cuando en el último paso de elaboración se evapora la solución de acetona se suele cristalizar la droga y le da un aspecto como el de las alas de los insectos. La escama se forma a medida que se evapora la acetona, los cristales se van sedimentando en el fondo del recipiente formando esas características láminas conocidas como "alita de mosca".
El grave problema es que la droga cuando mayor pureza presenta más adictiva se vuelve, además del inconveniente obvio del precio. En Buenos Aires un gramo puede llegar a venderse en 500 o 600 pesos.