8 de septiembre de 2015 - 00:00

Alemania, el que más refugiados recibe

Según el plan que la UE propondrá mañana, este país debe hacerse cargo del 26,2% de los 120.000 ilegales que recorren el continente. Merkel destina 6.000 millones de euros para afrontar la crisis.

Sin la participación de Gran Bretaña -país al que los tratados europeos no obligan a participar de las políticas de Interior- y de Italia -segunda puerta de entrada de refugiados a Europa- los otros tres grandes países del bloque -Alemania, Francia e Italia- deberán hacerse cargo del 59% de los 120.000 refugiados que la Comisión Europea quiere repartir entre los países de la Unión Europea (UE).

Bruselas quiere que ese reparto sea obligatorio y automático, es decir, que si hay que repartir a más refugiados, las cifras para cada país suban sin tener que seguir negociando.

Las reglas actuales (el llamado “Protocolo de Dublín”) establecen que los refugiados deben pedir asilo en el primer país europeo que pisan y que cualquier otro país del bloque puede devolverlos a ese país de entrada.

Pero la incapacidad de Grecia, Italia y Hungría para gestionar el flujo actual ha reventado las costuras de ese pacto. Angela Merkel reconoció que está roto y decidió aceptar a todos los refugiados sirios -y en la práctica de muchos otros países- a sabiendas de que era imposible devolver a decenas de miles de personas a Grecia.

La Comisión Europea quiere, en la práctica, establecer con este reparto por cuotas un nuevo sistema para cada vez que haya una llegada masiva de refugiados. Berlín, París y Roma sostienen el intento del presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker. La posición española es una incógnita.

El sistema debería ser aprobado el próximo día 14 por los ministros de Interior del bloque, pero habrá que superar las turbulencias. Polonia, la República Checa, Eslovaquia y Hungría rechazan que esas cuotas sean obligatorias.

Quieren un sistema voluntario por el que puedan acoger a muchos menos refugiados. Pero, a la vez, piden dinero europeo para gestionar las llegadas. La Comisión Europea tiene una idea totalmente distinta: los países que no acepten su cuota deberán pagar para ayudar a los demás.

Bruselas presentará mañana sus cálculos -y los criterios para llegar a ellos- para repartir a esos 120.000 refugiados -sin contar a los 40.000 ya presentes en Italia, Hungría y Grecia-, basados en criterios como población, desempleo, el número de refugiados ya presentes en el país y el peso de su economía. Con esos criterios, Alemania, tendrá que hacerse responsable del 26,2% del total (31.443) de esos 120.000.

Francia, del 20% (24.031) y España del 12,4% (14.931). En julio, cuando se hizo el primer reparto, Berlín y París habían aceptado la cuota dictada por Bruselas. Madrid, que entonces debía aceptar a poco más de 5.000, sólo se mostraba dispuesta a abrir la puerta a 1.300. El plan del Ejecutivo comunitario incluye el pago de 6.000 euros a los gobiernos nacionales por cada refugiado que acojan.

Irlanda y Dinamarca, como Gran Bretaña, están excluidos del reparto, pero el gobierno irlandés ya anunció que está dispuesto a participar. Italia, Hungría y Grecia enviarían parte de sus refugiados a otros países.

Esos números contrastan con la realidad de las peticiones de asilo. En 2014, cuando había llegado menos de un tercio de los refugiados que están llegando este año, Alemania recibió el 32,4% de las peticiones, Suecia el 13%, Francia el 6,8%, Hungría el 5,1%, y por ejemplo España sólo el 0,6%.

A cambio de abrir la puerta a esos 120.000 refugiados -una cifra que ya sólo cubre un tercio de los que ya han llegado por Grecia, Italia o Hungría- el plan de Bruselas consiste en endurecer las condiciones para los migrantes económicos y facilitar sus expulsiones hasta el punto de que sean detenidos y encerrados para ser expulsados y no como hasta ahora, que en muchos casos se les notifica un plazo en el que deben salir de la Unión Europea pero no se lleva a cabo la expulsión y el migrante se queda en Europa de forma ilegal.

Según la Comisión Europea, ahora mismo se ejecuta el 39% de las expulsiones legalmente notificadas.

El plan europeo también podría incluir un fondo de 1.500 millones de euros para los países africanos que generan más migrantes y refugiados. Se trataría, básicamente, de darles dinero a cambio de que cierren sus fronteras.

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