Las autoridades anunciaron ayer el final del ataque contra el aeropuerto internacional de Karachi, el más importante de Paquistán, después de un asalto de 12 horas perpetrado por los talibán que dejó 30 muertos, entre ellos 10 asaltantes. Este atentado, que terminó por la mañana de ayer con la muerte de los asaltantes, confirma la frágil situación y los grandes desafíos en materia de seguridad que tiene el país, incluso en los lugares más estratégicos que, en principio, están mejor protegidos.
El ataque, uno de los más violentos que ha vivido la ciudad más grande y capital económica de Paquistán, paralizó desde el domingo por la noche toda la actividad del aeropuerto internacional Jinnah. Las autoridades tenían previsto que los vuelos se reanuden a partir de las 16 locales, indicó el portavoz de aviación civil, Abid Ali Khan. El asalto, reivindicado por el Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP), el principal grupo rebelde del país, comenzó sobre las 23 locales (15 argentina) del domingo.