20 de noviembre de 2017 - 00:00

Aire para creer

Conducido por la dupla interina Minich-Campagnani, Independiente Rivadavia sacó un revitalizante empate en Adrogué ante Brown.

Un punto para creer. Un punto para comenzar de cero y renovar las esperanzas. Mientras aguarda por la llegada de Pablo De Muner, quien hoy será presentado como nuevo DT en lugar de Romero, la Lepra de Minich-Campagnani cumplió con creces en su vista a Brown de Adrogué.

El 0-0 terminó siendo injusto porque el gasto mayor y las mejores chances fueron para Independiente Rivadavia.

Si bien el Azul necesita sumar de a tres cuanto antes, se trajo un buen punto de visitante ante un rival que está acostumbrado a pelear por los primeros puestos.

Esta claro que la unidad sumada no impactará de gran forma en la tabla de los promedios pero sí en lo anímico de un equipo que venía golpeado por la falta de buenos resultados. Un punto que servirá para refundar a un conjunto que luchó de igual a igual y que dejó una más que positiva imagen en una cancha complicada.

El planteo de los debutantes Minich-Campagnani dio sus frutos. Analizaron muy bien al rival y lejos de refugiarse en su campo para tratar de cuidar al menos un punto, salieron a proponer un juego agresivo, intentando ganar por la bandas y encontrar a los grandotes por el centro.

Sabían que Brown se hacía fuerte en el juego aéreo y de algún pelotazo largo. Nada de eso sucedió, sino todo lo contrario. Solidez defensiva y situaciones de gol. La única falla visible fue la falta de definición.

Con Piergacomi como mejor carta, la Lepra tuvo dos chances para abrir el marcador en el primer tiempo. En el arranque del partido apareció por detrás de todos, pero su remate terminó siendo desviado por Masuero al córner.

Luego, el 10 rompió el esquema y por sorpresa encontró una pelota perdida por la otra banda y su tiro se fue besando el palo derecho.

Por el lado del equipo de Vicó apenas una situación clara. Una diagonal hacia adentro de Brian Gómez y su posterior disparo que mandó al córner Aracena con un respuesta brillante. Después, apostó al pelotazo largo y la pelota detenida para intentar romper con el cerrojo azul.

En la parte final, la Lepra siguió siendo superior a su rival y volvió a tener las mejores chances. El equipo no jugó un partido brillante, pero si demostró mucha personalidad para pararse de igual a igual y no a esperar lo que hacia su rival sino a proponer y buscar los tres puntos.

Un remate desde afuera en los minutos finales de José Méndez que se fue desviado y otro de Kevin Gissi, que cruzó el arco, fueron las mejores oportunidades del equipo que dirigió la dupla interina Minich-Campagnani y que por muy poco no terminaron de darle los tres puntos al equipo mendocino.

Una igualdad que termina siendo positiva en todo sentido. Porque el equipo mostró una imagen renovada y la mejora general empieza a sostenerse en el orden en todas sus líneas, pero principalmente en la defensa.

Otra vez el cero en el arco propio para trabajar los partidos sin la desesperación de correr de atrás. Falta el gol. Falta lo más importante, más allá de las situaciones que crea.

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