3 de octubre de 2013 - 22:25

¿Adolf Hitler pudo haber recalado en Mendoza?

Abel Basti estuvo en la provincia buscando datos sobre una de las tantas versiones que se enfrentan con la historia conocida sobre el suicidio del dictador en Alemania. El antecedente Max Gregorcic.

La historia más difundida sostiene que Adolf Hitler se suicidó tomando una pastilla de cianuro previo a dispararse un tiro en la cabeza. Fue el 30 de abril de 1945 en el interior de un búnker.

Sin embargo, su cuerpo nunca fue encontrado.

Otras muchas voces ponen en duda ese dato aquí y en el mundo. Entre ellos, la de Abel Basti, un argentino que nació en Olivos pero que hoy vive en Bariloche, donde tiene su "centro" de investigación con el que intenta demostrar que Hitler no murió en Alemania, sino que llegó a la Argentina en un submarino que atracó en la Caleta de los Loros, en la costa de Río Negro, recorrió el país y murió, presumiblemente, en Mendoza.

De ahí su póximo libro: "Tras los pasos de Hitler", donde desarrolla los posibles puntos cardinales que tuvo el ex dictador antes de morir y que le dan continuidad a otros textos, entre ellos: "Hitler en Argentina" (2006); "El exilio de Hitler" (2010) y "Los secretos de Hitler" (2011).

Sin embargo, el argumento sobre si Hitler y su esposa Eva Braun vivieron y murieron en Mendoza tiene un antecedente muy poco creíble.

La sombra de Max

Ocurrió allá por 1987, cuando un tal Max Gregorcic hizo suyo un relato traído por Primo Abdón Valenzuela, un vecino de Palmira que "vendió" la versión de que tenía un manuscrito del Führer al que el hombre de los negocios y las finanzas le sumó la posibilidad de mostrar algunas pinturas, en el mismo momento en que anunció que el cuerpo del dictador alemán había sido enterrado en un cementerio del Este.

La versión que movilizó a periodistas de todo el mundo y obligó al cierre del camposanto por unos días, se diluyó al igual que el imperio que había montado pagando los más altos intereses a los ahorros de miles de mendocinos. Y de un día para otro Max desapareció, y el tema de Hitler también.

Por su parte, Valenzuela, que era conocido como el "loco del vaquero", murió en 2002 y está enterrado en el mismo cementerio que, por unos días, hizo famoso.

Esa historia (con algunos retoques y otros testimonios que avalan su teoría y que, por supuesto, no quiere adelantar por ahora) también la tomó Basti para darle continuidad a una investigación que nació cuando tuvo el privilegio de entrevistar a Erich Priebke, en su casa de Bariloche, la misma noche que fue detenido para ser extraditado, y aquí vale recordar que este ex oficial nazi responsable de la matanza de unos 300 civiles en las Fosas Ardeatinas, hoy, con 100 años, aún está bajo arresto domiciliario en Roma.

Hoy el escritor asegura que esa primicia lo "motivó a investigar sobre la existencia de otros militares alemanes que, después de la guerra, buscaron refugio en la Argentina".

Así su nuevo libro, que saldrá en los primeros meses del año próximo, rastrea los pasos de Hitler y su esposa por la Estancia San Ramón, en Bariloche, y la Bahía Inalco, en las cercanías de Villa La Angostura, en los años '40, concretamente a partir de junio de 1945, es decir a meses de terminada la guerra.

Desde ese lugar y ya en los años '50 partió hacia la provincia de Córdoba, alojándose en el Edén Hotel, según el testimonio de Catalina Gameno, una hija adoptiva del matrimonio compuesto por Walter e Ida Eichhorn (familia que fue investigada por el FBI por sus lazos con los nazis) y dueños del hotel de La Falda; mientras que después recaló en Miramar y más tarde en Mar Chiquita.

Ahí se instaló en el Gran Hotel Viena, una construcción de avanzada para la época y alejada del casco céntrico y donde no pocas voces hacen referencia a que el lugar fue utilizado para cirugía menor o curar las heridas de los jerarcas alemanes que llegaron al país.

La continuidad estuvo en fugaz paso por Paraguay, país al que visitó durante el exilio de Juan Domingo Perón y a su regreso se instaló en la provincia, más precisamente en el Este mendocino. Fue durante la década del '60.

Basti dice ahora que está detrás de esa "documentación" que entregó un alemán no al Valenzuela hijo, sino al padre. Y que aquel lo encontró años después en un armario viejo y armó todo el circo después de utilizar los servicios de un traductor en la Capital Federal, donde se señalaba que quien lo firmaba era "Adolf Hitler", aunque ese documento no debería tener trascendencia pública.

Adolf Hitler murió en Alemania o en Argentina es la pregunta que, por ahora y más allá de todas las historias conocidas, no tiene una respuesta cierta.

LAS MAS LEIDAS