Adiós al actor Maximilian Schell

Se destacó como actor, director, pianista, director de orquesta y hasta puestista de ópera. En 1961 ganó un Oscar por su papel de abogado en "El juicio de Nüremberg". Tenía 83 años.

El actor austríaco Maximilian Schell, que ganó un premio Oscar como mejor actor en 1961 por interpretar a un abogado en el drama “El juicio de Nuremberg”, murió el sábado en Innsbruck a los 83 años de una “enfermedad repentina” (la prensa local habló de neumonía), según anunció su representante Patricia Baumbauer.

En el que fue apenas su segundo papel en Hollywood, el del abogado defensor Hans Rolfe en la cinta clásica de Stanley Kramer “El juicio de Nüremberg”, Schell obtuvo una amplia aclamación internacional. La apasionada pero fallida defensa de su personaje de cuatro criminales de guerra nazis le hizo ganar el premio de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas en 1961. Schell había interpretado antes a Rolfe en un episodio de 1959 del programa de televisión “Playhouse 90”.

A pesar de haber sido encasillado en varias películas sobre el nazismo, las actuaciones de Schell a mediados de la década de 1970 también le otorgaron una aclamación popular renovada. Obtuvo una nominación al Oscar como mejor actor por “El hombre de la cabina de cristal” (1975) y una como mejor actor de reparto por su actuación junto a Jane Fonda, Vanessa Redgrave y Jason Robards en “Julia” (1977).

Un artista integral

Schell, hijo del dramaturgo suizo Hermann Ferdinand Schell y la actriz teatral austríaca Noe von Nordberg, nació en Viena el 8 de diciembre de 1930 y se crió en Suiza después de que su familia huyó tras la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi.

Schell siguió los pasos de su hermana mayor María y de su hermano Carl, debutando en el teatro en 1952. Después apareció en varias películas alemanas antes de mudarse a Hollywood en 1958.

Para entonces, María Schell ya era una estrella cinematográfica internacional luego de que ganara el premio a mejor actriz en el festival de Cannes en 1954 por su actuación en “The Last Bridge”.

Maximilian Schell debutó en Hollywood en “Los dioses vencidos” (“The Young Lions”, 1958) de Edward Dmytryk, un drama de la Segunda Guerra Mundial protagonizado por Marlon Brando, Montgomery Clift y Dean Martin.

Schell trabajó posteriormente como productor, comenzando con una adaptación de “El castillo”, de Franz Kafka, y como director.

“First Love”, adaptación de la novela de Iván Turgenev -película que Schell escribió, produjo, dirigió y protagonizó-, fue nominada a un Oscar en la categoría de mejor cinta extranjera en 1970. “The Pedestrian”, otra película bajo la dirección y producción de Schell, recibió la misma nominación tres años después.

Quizá el film más significativo de Schell como director fue su documental de 1984 sobre Marlene Dietrich, “Marlene”, nominado al Oscar como mejor documental. Dietrich permitió que se grabara su voz, pero no ser filmada, lo que obligó a Schell a echar mano de lo mejor de su talento para penetrar imágenes y revelar la realidad.

Schell también fue un pianista de concierto y director de orquesta altamente exitoso. Llegó a tocar para luminarias como Claudio Abbado y Leonard Bernstein y con importantes orquestas en Berlín y Viena.

En la década de 1990 Schell tuvo apariciones en algunas cintas, incluidas “Un novato en la mafia” (“The Freshman”, 1990) junto a Marlon Brando y Matthew Broderick, “Telling Lies in America” (1997, no estrenada en Argentina) e “Impacto profundo” (“Deep Impact”, 1998, con Robert Duvall y Morgan Freeman). En 1992 recibió un Globo de Oro por su papel de reparto como Lenin junto a Robert Duvall en la miniserie “Stalin”, de HBO.

En un documental titulado “My Sister Maria”, Schell plasmó la cercana relación afectiva con su hermana, quien murió en 2005.

Josef Ostermayer, ministro del gabinete austríaco, describió a Schell como uno de los “actores más grandiosos en el mundo de habla alemana”, reportó la Agencia de Prensa de Austria.

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