El 25 de octubre de 1997, hace 20 años, Diego Maradona dio su última función. Fue el final de una carrera perfecta, el último viaje antes de bajarse de la montaña rusa que significaron sus 21 años como futbolista profesional, y ocurrió, como en un sueño, en el escenario ideal: se despidió en el Monumental, en una victoria de Boca por 2-1 contra River.
Diego jugó sólo el primer tiempo ya que el Bambino Veira, entrenador de Boca, decidió reemplazarlo en el entretiempo por Juan Román Riquelme, quien fue fundamental para que el Xeneize diera vuelta aquel Superclásico que River había comenzado ganando con gol de Berti.
Diego permaneció todo el segundo tiempo en el vestuario visitante de la cancha de River. A los dos minutos, Julio César Toresani empató. Y a los 22 minutos, Martín Palermo, de cabeza, marcó el gol del triunfo. Cuando Elizondo pitó el final, Diego salió disparado hacia el campo de juego. Y festejó a lo Diego, exultante con sus hinchas; desbordados, con gestos obscenos con los ajenos.
Y habló fuerte. Del partido: "Boca jugó a lo Boca y River jugó a lo River. Ellos hicieron un gran primer tiempo pero en el segundo se les cayó la bombacha". De su situación: "Hace una semana, Alfredo Davicce pidió que se resolviera mi caso y, qué casualidad, cuando vengo a la cancha de River, el control me toca a mí. Su actitud de pedir que se resuelva rápido el tema del partido con Argentinos hace que se carguen las tintas sobre este tema. No puedo con la cruz que me hacen cargar por mi adicción". Y de Francescoli: "Les quiero aclarar a todos los hinchas de Boca que Enzo no se cagó. Mi amigo no se cagó. Yo lo hubiese puesto como estaba pero son decisiones de cada uno...".
Volvió al vestuario para cumplir con el control antidóping. El de la AFA y el que le obligaba a cumplir el juez Bonadío dentro de las 48 horas posterior a cada partido. Lo hizo ese mismo sábado. Y se fue pensando. En la semana, dos rumores aceleraron su decisión. Uno aseguraba el que el control antidóping ante River había dado también positivo. El otro, que había fallecido don Diego, su padre. El primero, la AFA confirmó el martes 27 que habían dado negativo todos los controles de la última fecha. El segundo, aún gozaba de buena salud. Pero Diego no aguantó más. Y el 30 de octubre, en su cumpleaños número 37, anunció su retiro. Esta vez sí, fue definitivo.