23 de junio de 2014 - 00:00

¿Tanto esfuerzo para esto?

Los veteranos estadounidenses que combatieron en Irak asisten con amargura al avance de los yihadistas en ese país, frustrados al ver sus esfuerzos reducidos a nada por el sectarismo de los dirigentes iraquíes o la decisión de Barack Obama de retirar las tropas en 2011. La toma en enero por parte del Estado Islámico en Irak y Levante (EIIL) de Faluya, símbolo de la participación de Estados Unidos en Irak, ya había sido desgarradora para los excombatientes.

Ahora que los insurgentes sunitas tienen el control de grandes áreas en el norte y este del país, John Nagl lo único que siente es “ira, amargura y tristeza”. “Muchos de mis amigos y de los iraquíes murieron para dar a Irak la posibilidad de ser libre, estable y multi étnico”, cuenta este ex oficial especializado en la lucha contra la insurrección.

Según él, “los gobiernos de Irak y Estados Unidos cometieron graves errores, errores que podrían haber sido evitados y que hicieron que todos esos sacrificios fueran desperdiciados”.  Esta visión es compartida por Paul Hugues, un ex coronel que sirvió en Irak y hoy trabaja en el Instituto para la Paz de Estados Unidos: “ningún soldado quiere mirar atrás y ver que su servicio y los sacrificios fueron en vano”.

En un sondeo realizado en abril para el diario The Washington Post, 50% de los veteranos de Irak consideró que no valía la pena llevar adelante esa guerra, pero el 87% se manifestó orgulloso de haber participado.

Los responsables del Pentágono son conscientes del desconcierto de los veteranos ante el avance yihadista. “Como muchos de ustedes, me decepcionó la velocidad con la que se deterioró la situación en Irak y el desmoronamiento de muchas unidades iraquíes”, escribió en su cuenta de Facebook el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, general Martin Dempsey.

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