Según define metodológicamente el estudio del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), el déficit de Mendoza se compone de aquellos que no tienen una casa y viven hacinados (cantidad de moradores por vivienda que superan ampliamente su capacidad máxima -habitaciones, baño, cocina - indispensable para un estándar de vida digno) y por los que tienen una en condiciones precarias, ya sea porque necesita con urgencia reparaciones o bien porque es irrecuperable.
El siguiente dato surge de un estudio realizado a nivel país por el IERAL, de la Fundación Mediterránea, en base a datos oficiales de la Encuesta Permanente de Hogares y el censo del año 2010. De este trabajo surge que en Mendoza el déficit habitacional en la zona urbana en el año 2.010 alcanzaba a 81.666 familias, sobre un total de poco más 3,5 millones a nivel país. Siempre en el año 2010, en la zona urbana de Mendoza había 47.059 viviendas que necesitaban y podían ser reparadas, mientras que 16.933 casas eran irrecuperables y por lo tanto, demandaban una solución.
Además, existían 17.674 hogares cuyos integrantes vivían en condiciones de hacinamiento, según datos del INDEC. Y eso que en la provincia, desde 2003 a mayo de 2011, se habían construido 27.962 viviendas y había en ejecución otras 4.997 con fondos nacionales. Por primera vez, el déficit de viviendas del núcleo urbano de Mendoza tiene parámetros cuantificables y gracias a este aporte hoy se puede saber que el problema es tan grave como decir que 81.666 familias en la provincia no tienen casa o la que tienen no es apta para vivir.
Bajo estos parámetros, al cierre del 2010, sólo en la zona urbana de la provincia y sobre un universo de 443.520 viviendas detectadas, había 47.059 consideradas recuperables, ya que necesitaban ser reparadas o acondicionadas en forma urgente para poder garantizar condiciones de vida digna a sus ocupantes. Ahora bien, tomando como base de trabajo estos datos y efectuando una proyección de distintas variables como puede ser la consideración de la explosión demográfica, la construcción de nuevas viviendas y refacciones y remodelaciones de las ya existentes, al cierre del 2014 se estima que en Mendoza el déficit habitacional, según datos suministrados por una consultora privada, asciende aproximadamente a 135.000 viviendas.
El plan ProCreAr viene a resolver en parte esta problemática. Sin lugar a dudas, es una solución extraordinaria para los que pueden acceder al crédito y solucionar su problema habitacional, pero… el acceso a este tipo crédito ¿es fácil para los asalariados?, ¿cuánto hay que ganar para poder conseguir uno y cuánto puedo construir?, ¿alcanza el monto que se entrega al solicitante para la compra de terreno y construcción?, ¿se actualiza el monto acordado por la inflación?. La respuesta a estos interrogantes la podemos encontrar visitando la página de ProCreAr.
Sólo me resta hacer un breve comentario desde el punto de vista inmobiliario: el monto se le otorga a los adjudicatarios de los créditos luego de una evaluación de cada caso por parte de la entidad bancaria. Para ese momento, el presupuesto de construcción presentado ya tiene como mínimo, en el mejor de los escenarios, sesenta días al liquidarle la primera parte de los fondos. Es allí cuando comienza la construcción. Transcurre el tiempo, avanza la obra y el banco, por certificación, libera los fondos. Ya pasaron otros 60 ó 90 días más. Es decir cuando le otorgaron el crédito y a modo de ejemplo podía construir 100 m cuadrados, pero cuando finalice la obra con ese mismo monto otorgado podrá haber construido sólo 80 m o menos. ¿La causa? muy simple, la inflación, que impacta directamente sobre los materiales utilizados para la construcción.
Por otra parte, debemos ser conscientemente optimistas y considerar que el plan ProCreAr es una herramienta que implementó el gobierno nacional para dar soluciones habitacionales a quienes lo necesitan. Parcial, pero solución al fin.
Aquellas familias que no pueden acceder a este plan y que necesitan viviendas, necesariamente tienen que alquilar. El inventario del mercado locativo (oferta de propiedades en alquiler) con características particulares propias de cada uno de ellos (ej. casas, departamentos, dúplex,) son absorbidos de manera diferente. Por esta razón, lo mejor que le puede suceder a quien deba alquilar una vivienda es tener la posibilidad de elegir. Elegir significa, dentro de lo ofertado, seleccionar no sólo la cantidad de ambientes disponibles (uno, dos, tres dormitorios, cocina, baño cochera), sino también localización, zona, alrededores y servicios, entre los que se cuentan escuelas, jardines maternales, transporte público, hospitales, centro de salud, destacamento o comisarias, entre otros. El plan ProCreAr y el mercado de alquileres, paradójicamente, tienen algo en común: los dos están íntimamente relacionados con la construcción de nuevas viviendas.