21 de febrero de 2015 - 00:00

¿El nieto de Hitler?

Llevar por apellido Hitler no debe haber sido ni fácil, ni agradable después de la Segunda Guerra. Decidiendo ocultar cualquier relación con este ser abominable, sus parientes cambiaron de nombre.

En Estados Unidos tres sobrinos nietos de Adolf pactaron no tener hijos, buscando extinguir así sus genes y dejar de vivir con miedo. No se conocen fotos de los Stuart-Houston (apellido que utilizan) desde los años 70, estos no se relacionan con nadie, ni siquiera responden cuando alguien llama a su puerta.

Y aunque algunos tratan de ocular su ADN hitleriano otros lo reclaman como propio. En 1977, el francés Jean-Marie Loret adquirió fama mundial al autoproclamarse hijo del genocida nazi.

Su madre, Charlotte Lobjoie, le habló de un romance con Hitler durante la Primera Guerra Mundial, del que supuestamente quedó embarazada en una noche de ‘borrachera’. Ella tenía entonces 16 años y él 28. Ni ella hablaba alemán, ni él francés; aunque lograron entenderse de alguna manera, según esta afirmación.

Testimonios de contemporáneos confirmarían la existencia de esta relación, por otra parte Jean-Marie tenía el mismo tipo de sangre que el genocida y caligrafía similar.

Además, al morir Charlotte encontraron pinturas en su ático firmadas por Hitler. Jean-Marie nació el 25 de marzo de 1918, en Seboncourt, a 12 millas al norte de San Quintín. Ante la vergüenza de tener un hijo ilegítimo Charlotte escapó a París, abandonando al recién nacido en casa de sus padres.

Esta historia provocó fascinación y revuelo en la prensa internacional. Pero tras morir Loret en 1985, víctima de un ataque al corazón, la anécdota fue cubierta de olvido. Hace dos años Philippe Loret (supuesto nieto de Hitler) decidió reavivar la polémica intentando aportar nuevas pruebas que buscaban confirmar el parentesco. Aunque estas dejan muchas dudas y en concreto sólo hay indicios, no evidencias.

En declaraciones al diario inglés Daily Mail (que pueden consultarse en la red) Philippe contó cómo en 1985 viajó a Munich y se encontró con la hija de Heinrich Himmler, macabro jefe de las SS, y coordinador del exterminio masivo del pueblo judío. Según su testimonio, la mujer creía en él, porque había oído hablar sobre un hijo francés de Hitler.

A esto suman cierta anécdota que en realidad no confirma nada: tras la muerte de los abuelos maternos, el pequeño Jean-Marie fue adoptado por una rica familia francesa, gracias a una monja alemana teóricamente amiga de Adolf.

Poco después el padre adoptivo recibió, sin pagar absolutamente nada, un enorme edificio en Frankfurt (Alemania). Esta construcción fue vendida y el dinero obtenido se destinó a pagar la educación del joven Loret.

Philippe insiste en no encontrarse orgulloso del vínculo que afirma tener con Hitler, sin embargo su departamento de Saint-Quentin al Norte de Francia, está decorado con retratos del Führer.

“Creo que soy el nieto de Hitler. Por supuesto que sí. La evidencia está ahí. Si la gente no lo cree, ese es su problema. Mi padre me lo dijo. Mi madre sigue viva y también lo cree. Él es parte de mi familia, es por eso que lo tengo en la pared.

Hitler es mi familia. No soy culpable de todas las cosas que sucedieron durante la guerra. Lo que hizo no tiene nada que ver conmigo, pero siempre será mi familiar”, señala. Además niega creer en el concepto de un “gen malvado” y no está preocupado por el futuro de sus hijos o sus nietos.

Hacia el final de la entrevista, este plomero francés de 58 años, golpea al lector con estas desafortunadas o ingenuas palabras: “no estábamos allí cuando todo esto sucedió.

Tal vez las personas que lo rodeaban lo manipulaban para hacer todas esas cosas desagradables. Tal vez ni siquiera era consciente de que este tipo de cosas desagradables estaban sucediendo”. Lamentable, innecesaria y totalmente repudiable defensa a uno de los mayores monstruos que ha conocido la humanidad.

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