La biopic sobre Linda Susan Boreman o más conocida como Linda Lovelance, la aclamada actriz de “Garganta profunda”, es uno de los estrenos de este año. Una película perdible.
La biopic sobre Linda Susan Boreman o más conocida como Linda Lovelance, la aclamada actriz de “Garganta profunda”, es uno de los estrenos de este año. Una película perdible.
Sí, eso es sobre toda las cosas, pero también es otras cosas: cínica y perversa. Dirigida por Rob Epstein y Jeffrey Friedman, interpretada por la actriz Amanda Seyfried, una joven promesa de la televisión y cine estadounidense con carrera en ascenso, es sin dudas, lo mejor de la película.
La historia contada dos veces (el cuentito feliz y luego lo terrible) diluye la realidad. Como si el espectador tuviera que equilibrar entre esas dos historias y elegir entre ellas en lugar de entender que la primera versión de las cosas es completamente irreal y la segunda la más despiadada verdad.
Es triste porque según la biografía de la actriz porno de los 70, su vida fue sometida y violenta. Obligada por su madre a abandonar a un hijo que tuvo a los 20 años, recuperada de un accidente de tránsito que casi le cuesta a vida, luego se esposa con un golpeador que la obliga a prostituirse, actuar en las películas pornos y someterse a rituales y escenas impensadas, que la llevan al éxito en el cine, pero por sobre todo a terminar siendo una militante de los derechos de género, una mujer que lucho contra la mafia de la pornografía.
“Toda biopic es un pecado…” dice un amigo querido, que muy de vez en cuando tiene razón. Con la síntesis se pierden cosas fundamentales o se resaltan algunas que, no sustanciales pero significativas, se vuelven caricaturescas y obedecen a directores que dicen lo que quieren decir de quienes retratan. Igual nunca creímos en la objetividad y a decir verdad en algunos casos los personajes son mucho mejores que las personas.
Es casi perverso. Porque no debería ser tan liviano hablar de violencia de género, prostitución y abusos. No significa nada una frase final esperanzadora.
No es suficiente, y supongo que la vida de esa mujer es mucho más interesante en el exacto momento en que dejaron de contarla o ¿pensamos que lo único que importa o vende es contar sobre la profundidad de su garganta y cuantos hombres la violaron en una misma noche…? y volvemos a los abusos… cínicos pero esta vez de una vida.
Porque ¿saben estos hombre del cine que grabo las escenas de garganta profunda con un arma en la cabeza? No todo es arte no todo es placer, el mundo también es horrible.