• Jueves, 7 de septiembre de 2017
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Ilusionados con la renovación de calle Arístides

Ya está adoquinada la calzada desde Martínez de Rozas a Boulogne Sur Mer. Veredas, con distinto avance.

Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

Desde Martínez de Rozas hacia el oeste, la calle Arístides Villanueva ya está adoquinada por completo. Las obras y el cierre de media calzada se extienden ahora desde la intersección con Belgrano.

Las veredas se encuentran con diversos grados de avance, pero están casi terminadas desde Granaderos a Boulogne Sur Mer. La mayoría de los comerciantes coincide en que, más allá de las molestias, la arteria necesitaba una renovación.

Con trapo en mano, Carlos James, quien trabaja en un bar entre Olascoaga y Rodríguez, señala que lo más molesto es la tierra que se levanta con las tareas. Frente al local, explica, rompieron parte de la vereda hace un par de semanas, para abrir una zanja y colocar el cableado, y el martes terminaron de sacar todas las baldosas. 

El joven indicó que, si bien para esta fecha el año pasado tenían un poco más de afluencia de clientes, tampoco les ha afectado de modo significativo. La gente, señaló, elige el lugar de todos modos y se sienta adentro.

“Me parece genial”, comentó sobre la obra en marcha y añadió que hacía muchos años que no se hacía una recuperación de Arístides y había varias veredas rotas. Pablo Blanco, de un local gastronómico ubicado enfrente, se mostró muy disconforme con las consecuencias de los trabajos.

“Sin vereda, sin tránsito, sin clientes”, resumió sobre lo que ocurre en el local desde que, hace 5 días, levantaron la mitad de las baldosas que dan a la calle y abrieron una profunda zanja. 

Los operarios deberían trabajar entre las dos y las ocho de la mañana para no afectar con el ruido a los comensales, aunque reconoció que el polvo también los obliga a no utilizar el balcón ni la terraza. 

Blanco comentó que, cuando inauguraron el comercio en marzo de 2016, colocaron una vereda nueva, con un cerco y plantas, que debieron retirar hace poco y estima que la vegetación ornamental no va a sobrevivir el traslado. De todos modos, aseguró que entiende que el “cambio de cara” de la arteria es una buena idea porque estaba un poco “venida a menos”.

María José, quien trabaja en un local de ropa femenina, entre Olascoaga y Martínez de Rozas, reconoció que las tareas habían ido bastante rápido. Es que levantaron la acera existente hace dos semanas y ayer estaban terminando de colocar las nuevas baldosas negras con diseño en gris. 

La joven comentó que sólo tuvieron que cerrar tres días, cuando colocaron el hormigón y era imposible pasar. Pero señaló que, con la cercanía de las fiestas de egresados, las chicas han seguido yendo y comprando.

Destacó que los operarios han estado muy atentos a colocar rampas de madera para que la gente pueda pasar. Hace pocos días, el sector en obras llegó a calle Belgrano, donde comienza el corte de calle a media calzada y se están reconstruyendo las acequias del costado sur.

Elda Maneschi, quien vive en una casa de la primera cuadra de Arístides manifestó enojada que les rompieron el puente sin avisarles antes.

Luego de quejarse, les hicieron una rampa para que pudieran sacar el vehículo del garaje. Se mostró preocupada por lo que pueda ocurrir cuando se produzca una tormenta estival.

Es que el proyecto contempla dejar a la misma altura la calle y la vereda, pero Elda señaló que, al llover mucho, el agua baja como un río de un extremo a otro de la calzada.

 

 

Calzada con adoquines y unificación de veredas

El 6 de marzo, la comuna capitalina cerró la circulación en calle Arístides Villanueva, entre Paso de los Andes y Boulogne Sur Mer para iniciar los trabajos de remodelación de la arteria.

La idea era ir avanzando por cuadras y terminar la obra completa, que demandará una inversión de unos 95 millones de pesos -que aporta Nación- en octubre. Pese a intentarlo, no se pudo consultar a funcionarios de Capital si se podrá cumplir con ese plazo. 

El proyecto contempla la renovación de la calzada con adoquines, el cambio y unificación de las veredas, y la igualación de su altura con la de la calle (se separan ambas con bolardas). El cableado va soterrado y también se cambian las luminarias tipo jirafa por otras más bajas, con brazos hacia la calle y a la vereda.