En el marco de la causa que investiga el espionaje a jueces de la Corte, políticos y funcionarios, la Justicia comprobó el vínculo entre espías que realizaban esas pesquisas ilegales y dirigentes afines al kirchnerismo, entre ellos, el diputado y exdirector de la Agencia Federal de Inteligencia Rodolfo Tailhade. Además, también de uno de los voceros más cercanos a Cristina Kirchner, Fabián “Conu” Rodríguez.
En la lista de personas espiadas por el policía retirado de la Federal Ariel Zanchetta hay dirigentes, personalidades del arco político, periodistas y famosos, entre todos ellos aparecieron documentos con información sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman.
Los nombres de los espías a los que supuestamente reportaba el expolicía en la AFI coinciden con los que fueron interrogados por el fiscal Eduardo Taiano, que investiga la muerte de Nisman, quienes declararon por ser los protagonistas de numerosas llamadas el mismo fin de semana del fallecimiento.
La Nación informó luego de un contacto con fuentes judiciales que en una de las computadoras secuestradas a Zanchetta se encontraron 12 hojas que contienen evidencias sobre la causa en la que investiga el exfiscal de la AMIA, quien apareció muerto de un tiro en la cabeza el 18 de enero de 2015 en su departamento de Puerto Madero.
La exfiscal, Viviana Fein, quien investigó el hallazgo del cuerpo, también aparece como nexo entre el espionaje ilegal y Nisman. En un chat de Telegram de Zanchetta se encontró una conversación con una cuenta identificada como “Deleted Account”, donde este le pedía que revise unas “fichas” si estaban disponibles. Una de ellas se refiere a la exfiscal Fein. Y las otras dos al fallecido juez Norberto Oyarbide y al juez federal de Esquel, Sebastián Otranto, que investigó la muerte de Santiago Maldonado.
La investigación del fiscal Taiano tiene otro punto que común que es la vigilancia sobre Fein. Taiano tiene evidencias de que agentes de la AFI estaban controlando a la fiscalía de Viviana Fein. Dos Exagentes de la AFI lo declararon bajo juramento que lo hacían cuando se investigaba la muerte de Nisman para saber quienes eran los que entraba o salían del edificio, con el objetivo de saber si se presentaría el exjefe de contrainteligencia Antonio “Jaime” Stiuso, quien estaba enfrentado con Cristina Kirchner desde 2013.
Ambos declararon ante Taiano que integraban el grupo de la AFI que respondía órdenes de Fernando Pocino, un jefe del espionaje que estaba enfrentado con Stiuso. El actual senador e incondicional de la viceprecidente, Oscar Parrilli, estaba al frente de la AFI cuando se hicieron estas tareas de vigilancia.
Sin embargo, fuentes del kirchnerismo le negaron a La Nación que hubiera habido instrucciones para hacer espionaje sobre Fenin, aunque reconocieron que estaban tratando de dar con el paradero de Stiuso.
Jaime Stiuso colaboró con Nisman en la investigación del atentado contra la AMIA, pero se distanció en 2013 de la política de inteligencia de Cristina Kirchner y dejó el país luego de la muerte del fiscal para regresar en febrero del 2016.
Una de las pistas que sigue Taiano es que la muerte de Alberto Nisman puede estar relacionada con una guerra interna de los servicios de inteligencia, ya que detectó que un grupo de agentes que respondían a Pocino protagonizaron llamadas telefónicas ese fin de semana de enero del 2015.
“El nexo entre Pocino y Zanchetta era Raitano, exchofer y secretario de Pocino y su hombre de máxima confianza, hoy asignado como agregado diplomático de la AFI en la Embajada argentina de Chile”, reveló una fuente al medio mencionado.
Además, detallaron “Zancheta recibía directivas de a quién operar y es muy sugestivo los ataques que había a Aníbal Fernández, adversario de Pocino y también de La Cámpora”.
Los documentos fueron compartidos por el Fiscal Gerardo Pollicita con Taiano. Ambos trabajarán en el análisis de los archivos para obtener nuevas pistas sobre la muerte del fiscal. Mientras tanto, Taiano continuará tomando declaraciones a espías para saber si conocían a Nisman. Por el momento, solo declararon Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher, que fueron los jefes de la inteligencia entre 2003 y 2014, hasta que Cristina Kirchner los apartó de sus cargos.