Los útiles (y los inútiles) - Por Leonardo Rearte

Los útiles (y los inútiles) - Por Leonardo Rearte
Los útiles (y los inútiles) - Por Leonardo Rearte

1. Recuerdo el frío sobre esas baldosas partidas de la escuela Juan Gregorio de Las Heras, un edificio de estilo colonial, incólume frente a la plaza. Era y es inmenso, pero igual había quedado chico ante la inmensa población de pibes que congestionábamos sus galerías. Incluso, ocupábamos, a modo de aulas, celdas que habían sido “donadas” por la comisaría lindante (y hasta un colectivo de la línea 80, pegado con cemento en el medio del patio, podía servir de refugio para algún curso de esa primaria).

Sonaba el timbre y nos apurábamos a copar el patio para jugar al fútbol con la pelota de medias o una piedrita; era difícil ser el gordito que va al arco cuando el balón es tan contundente.  Recuerdo eso.

El “riiiing” para volver, y una maestra que repartía unas 40 hojas fotocopiadas, anilladas en una flaca carpeta. Todavía me acuerdo de ese trabajo de edición de la seño; se notaba el cariño con el que había recortado y pegado distintos manuales escolares, actividades infantiles de revistas y consignas en manuscrito. Había compuesto un libro escolar gris, destintado, pero hermoso. Pocas cosas son más traicioneras que la memoria, pero creo que dijo algo así como: “son fotocopias con lo mejor de los libros escolares porque no hay plata para comprar libros tan caros. Aquí tenemos lo que necesitamos para aprender”. Aquellas fotocopias eran “gratis”, porque la mayoría de los chicos sentados en los pupitres no tenían ni para una cena caliente…   Mirá si va a haber para Estradas o Larrousses.

Me voy a aquellas mañanas frías y secas de la Juan Gregorio, como un viejo choto que lagrimea melancolía. Y pienso en aquella señorita que usó las horas “fuera de trabajo” para editar por sí misma un bellísimo  libro “con todo lo que necesitamos”. Dicen que el saber no ocupa lugar. Y el amor de esos maestros, inmortales en la memoria frágil de sus alumnos, tampoco.

2. Vive en Villa Paranacito, Entre Ríos. Es un docente de primaria de 36 años, que cursó y aprobó el magisterio y que más tarde se recibió de Técnico en Seguridad Pública. Además de dar clases, sigue estudiando: completa sus largas jornadas de trabajo con el cursado del Profesorado en Ciencia Política.

Antes, fue instructor de artes marciales. Pero siempre docente... El maestro les daba clases gratis de karate a los pequeños que no podían pagar la cuota, con el objeto de “sacar a los chicos y jóvenes de posibles escenarios de vulnerabilidad social”. Bah, gratis no. El valor de la cuota era “que les vaya bien en la escuela”. Boletín como forma de pago de más educación. Maravilloso.

Hoy recorre 160 kms por día en su auto, junto a cuatro maestros, para estar al frente de un aula de la escuela Nina N° 12 Wolf Schcolnik, de Ceibas .

Pero conocemos la historia de Christian Leissa, no por todos estos atributos, si no porque un posteo con su firma se volvió viral. Porque en el Facebook de su escuela publicó la lista de útiles que sus alumnos iban a necesitar este año. En realidad, le sacó una foto al papel, prolijamente escrito en imprenta manuscrita. Decía:  "Lista de materiales de 5° A'. Teniendo en cuenta la delicada situación socio económica, la circular N° 03/2019 del CGE y en un planeta con alto nivel de contaminación, invito a las familias a reciclar, reutilizar, intercambiar con otras familias y también a regalar lo que ya no usen o les sobre. Lo nuevo no siempre es lo mejor. Lo mejor es lo que se hace con amor y esfuerzo".

La lista de útiles escrita y posteada se completaba con pedidos concretos: “Carpeta con las materias separadas; elementos de escritura y borrado; elementos de geometría; curiosidad y ganas de saber; solidaridad; empatía; respeto a los demás y a sí mismos”.

A veces nos olvidamos, padres y maestros, que la "lista de útiles" tiene que tener más de útil y menos de lista.  
 
3. Los útiles escolares han subido, de un año al otro, entre un 40% y un 80% según un relevamiento publicado en Los Andes. Se desprende de diferentes estudios (el más difundido es el del INEDEP de Córdoba) que el costo de la canasta escolar es de más de $6.400 pesos para este comienzo del ciclo lectivo. En el informe no se incluyeron libros de textos, sino vestimenta y útiles para un niño de entre 9 y 12 años. En el contexto actual de crisis, ¿cuántos chicos se caerán este año del sistema educativo por no tener zapatillas, por ejemplo? ¿Cuántos porque no pueden viajar o porque los obligan a trabajar?

Dependemos como sociedad, una vez más, de maestros creativos, de pibes y familias que redoblen esfuerzos... mientras los políticos están preocupados por cosas tan trascendentes y superadoras como reelecciones, listas sábanas y repartija de carguitos.

La educación es aquella maestra de la Juan Gregorio, este maestro de Entre Ríos, las familias que la reman. Y mucha gente más que sabe que el conocimiento y la solidaridad son la única manera de sacar este país del espeso pantano.

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