Tito Dávila: el mendocino que tocó ‘con todos’

Oriundo de la Cuarta Sección, ex Enanito Verde y sesionista de leyendas del rock y el pop latino, está de paso por unos días en Mendoza.

Tito Dávila: el mendocino que tocó ‘con todos’
Tito Dávila: el mendocino que tocó ‘con todos’

En su más lejana infancia, Tito Dávila (58) cruzaba la Alameda por calle Urquiza y le permitían tocar el teclado que la Iglesia Bautista tenía en el templo. "Tocaba Emerson Lake and Palmer y Zeppelin con el templo desierto. A cambio, cada tanto tenía que hacer un tema religioso".

Así, autodidacta, este niño de la Cuarta Sección que apenas llegaba a los pedales del órgano Hammond, no sabía que con cada caricia a una de esas teclas, se forjaba un futuro increíble, lleno de aventuras que lo llevarían de la mano de la música a recorrer el mundo. En ese momento, Carlos Alberto, su nombre de DNI, tenía la cabeza llena de rulos, su cara redondeada y una sonrisa de chico simpático. Hoy tiene menos pelo, cara de hombre de más de 50; pero su sonrisa no lo suelta.

"Mis comienzos fueron con la banda Ambar, luego el Coro de Regatas y después Tonal, a los Enanos los conocía porque todos nos conocíamos. Tengo una foto en un toque de Ambar en la que salen Marciano y Felipe; bueno, ellos nos alquilaban las luces".


    José Gutiérrez / Los Andes
José Gutiérrez / Los Andes

Unos años después, los dos líderes de los Enanos lo llamaron para ser parte. "Estaba Sergio Embrioni que me dijo; 'te invitan a vos y me van a echar a mí', y así pasó. Como quinteto no duramos nada y Sergio se fue".

A principios de los '80 los Enanos recalaron en Buenos Aires, "donde nos iba como el orto: dormíamos en la sala de ensayo y faltaba plata. Además éramos de clase media y en Mendoza todos teníamos casa y comida. Así que cuando ya casi nos volvíamos salió la oportunidad de ser banda de Piero para una gira por Latinoamérica. Eso salvó de la separación de los Enanos".

Mientras, iba a salir a la luz el disco que cambiaría el destino de la banda mendocina: "Contrarreloj" (1986) que los envió al firmamento del por entonces rock latino. "Yo tenía una novia, un trabajo y un futuro ideado; dejé todo por la música". Luego vino "Habitaciones Extrañas" (1987) y "Carrousel" (1988).

"En un viaje de promoción de 'Carrousel' en Monterrey y después de un accidente en la combi en que viajábamos, falleció Roberto Cirigliano, nuestro jefe de prensa, que iba sentado al lado mío y escuchábamos el mismo walkman".


    José Gutiérrez / Los Andes
José Gutiérrez / Los Andes

Esa fatalidad fue el disparador para que la banda decidiera la separación que duraría varios años. "Estábamos cansados y además no era proporcional el éxito que teníamos con el dinero que ganábamos". Desde entonces, Dávila no volvió a comunicarse con el líder Marciano Cantero ni con el baterista Daniel Píccolo; "con el Negro Staiti, sí nos vemos cada tanto", cierra sin decir más. 

España

En 1989, Tito pasó a ser un músico casado y se fue de luna de miel a España. "Justo había subido el de las patillas (no nombra a Menem), había hiperinflación y en Argentina el panorama era nefasto. No conocía Europa pero tenía gente conocida; me ofrecieron un trabajito primero, otro después y me quedé por... 29 años".

En la patria madre, el talento de Dávila fue rápidamente advertido y con el paso de los años tocó, grabó y produjo con solistas y bandas de la altura de, a saber: Serrat, Sabina, Calamaro, Ariel Rot, Estopa, Miguel Ríos, Drexler, Cristina y los Subterráneos, Rosana, Los Ronaldos y alguien que prometía: Chuck Berry. La lista es más larga pero la idea es no aburrir.

El 25 de noviembre de 1994 el Hard Rock Café de Madrid hizo su inauguración. El invitado era Chuck Berry y el productor español le puso como banda a Los Ronaldos; ¿quién tocaba con ellos?: Tito Dávila. "Chuck Berry era de los que llegaba con su guitarra al sitio, se iba a la oficina y pedía su paga, sea cash o cheque. Solo entonces subía a tocar. Casi no hablaba con los músicos y cuando íbamos hacia el escenario le preguntamos qué íbamos a tocar: 'temas de Chuck Berry', nos dijo y siguió caminando. Era muy cabrón: no te decía qué tocaría ni te daba los tonos".

Pese al currículum, Tito asegura que su cuenta bancaria no es la que la gente sospecha. "No es que no tenga un peso, pero tampoco soy millonario. Debo trabajar todos los días como cualquiera".

Crisis de la industria

Con la irrupción directa de internet, la industria de la música mutó para no volver. "Esa crisis la defino de un modo poco publicable pero te explico: antes, cuando había productoras, alguien abusaba de vos, te dabas vuelta, le veías la cara, te daba un besito y te dejaba 100 pesos en la mesa de luz; ahora, pasa lo mismo, pero cuando te das vuelta no ves a nadie y, sobre todo, no te dejan los 100 pesos", grafica y redondea la idea de la "gratuidad" de las redes.


    José Gutiérrez / Los Andes
José Gutiérrez / Los Andes

"Si te robás un perfume en una tienda, salís y sabés que te lo has robado; cuando bajás música de manera ilegal, la gente no siente que está robando. Y no piensa que detrás de la canción que se lleva sin pagar nada, hubo mucha gente trabajando".

Para Dávila todo eso fue rompiendo a la industria: “Hoy en Madrid creo que hay un solo estudio de grabación. Y con esto no quiero defender los abusos que ocurrían antes con las compañías grabadoras. Pero ahora se puede hacer música desde una computadora; subirla y esperar a tener suerte”.

Como a las 58 años todo se puede ver con la perspectiva de la experiencia, Tito asegura que su mejor época de músico trotamundos "fue con Andrés (Calamaro), con quien toqué desde los 43 a los 50 años. Yo ya estaba veterano y uno advierte las cosas de otro modo después de cierta edad. A

ún hoy somos amigos y la etapa en que estuvimos juntos fue una de sus más tranquilas, asique no puedo hablar del Andrés que estuvo perdido en un momento de su carrera. Lo conocía de antes, de cuando fue productor musical de tres discos de los Enanos. Y formé parte de su banda del 2004 al 2010".

Hoy Dávila vive de las producciones musicales "entre Madrid y Chile". Agradecido de su suerte, se pregunta: "¿Quién iba a decir que yo, de la Cuarta Sección, un día tocaría con Chuck Berry, creo que soy el único músico argentino que tuvo ese privilegio". 

"Y lo que me queda por delante -dice entre la reflexión y el chiste- es una cosa: tratar de no morirme tan joven".  

Chuck Berry

“Era de los que llegaba co su guitarra al sitio, se iba a la oficina y pedía su paga, sea cash o cheque”, cuenta Tito sobre uno de los máximos del rock.

Esta noche, en concierto

Hoy a las 23, en la víspera del feriado, Tito Dávila presentará algunos de sus últimos temas junto con la banda Lupus. La cita es en Willy’s Bar de Mitre 1371 de Chacras de Coria.

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