lunes 14 de junio de2021

Tierras deseadas
Tierras deseadas
Turismo

Tierras deseadas

En la Costa Esmeralda, la isla y sus encantos, antes objeto de deseo de varias culturas, hoy conquista a los turistas del mundo.

  • jueves, 4 de abril de 2013
Tierras deseadas
Tierras deseadas

Amar esmeralda con vetas azules y más esmeralda, la isla aporta las elevaciones verdes, los acantilados abruptos, las playas escondidas muy blancas y los lujos que el hombre ideó para no quedarse a tras de la maravilla a la que el Mediterráneo da lugar.

Al oeste de la península italiana la segunda isla más grande de la zona, luego de Sicilia, es un destino que sigue seduciendo a través del tiempo. Por su ubicación estratégica en medio de las rutas comerciales fue disputada por fenicios, bizantinos, genoveses y españoles, hoy ella conquista con sus servicios, el color de sus aguas y ese inconfundible acento italiano -con muchos tintes de otras tierras- con su gastronomía y un romanticismo perenne.

Disfrutar de la playa no será difícil, entre recortes rocosos las arenas blancas surgen con espontaneidad y entre tanto forma especie de piletones gigantes con agua cálida y tranquila. La saline, Porto Cervo, Golfo de Orosei con paisajes diferentes y encantadores. En lo que es la provincia de Cagliari Poetto, la Playa de Tueredda, la de Puerto Piscinni, Costa Rei y Santa Margherita di Pula, con excelentes servicios.

Navegar por el Tirreno hacia Pula es una de las excursiones aconsejables, pues se obtiene una panorámica de la costa y sus resquicios de colores en un trayecto muy ameno. A 30 km de la capital insular, la existencia de corales y en torno a ellos numerosos peces alimentándose sugiere largarse al agua con snorkel y patas de ranas. En las afueras de la localidad, el Parque Arqueológico de Nora, conserva los restos de algunos edificios típicos de la ciudad romana y sus increíbles mosaicos de colores blanco, negro y ocre.

La naturaleza se vive prístina por allí pues las montañas ocupan casi todo el espacio -350 km de largo y 70 de ancho-. Por la región Gennargentu, la más alta, la experiencia de visualizar ciervos sardos o águilas reales es palpable, así como dar paseos a caballo en bellísimos paisajes siempre verdes que en apenas unos kilómetros hacen olvidar que se trata de una isla.

Los turistas llegan también a los complejos nurágicos, sitios arqueológicos que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad pues atestiguan buena parte del modo de vida de las culturas que allí habitaban entre el siglo XV y el VI a.C. En distintos puntos pueden verse las edificaciones llamadas nuraga construidas con grandes bloques de piedra y levantadas en torno a una torre central en forma de tronco de cono.

Más allá de la ubicación de l alojamiento una visita por Cagliari, que es la capital, es necesaria. Allí entre tiendas de diseñadores afamados -no olvidemos que es Italia y la moda pesa- hay testimonios de todos los tiempos y todos sus ocupantes. El paseo por sus calles debe contemplar al barrio fortificado del Castillo y su espléndida construcción con el bastión de Saint Remy, de época medieval, las Torres del Elefante y de San Pancracio y la Catedral de Santa María, situada en la maravillosa Plaza del Palacio, donde además se encuentra el Palacio Viceregio.

La Cittadella dei Musei es otro tesoro citadino, con el Museo Arqueológico Nacional, que es el más importante del mundo en lo que atañe la civilización de las nuragas y que es rico en colecciones fenicio-púnicas; la Pinacoteca Nacional, el Museo de Arte siamés Stefano Cardu y la Colección de ceras de Clemente Susini. Los días de Roma se aprecian en el Anfiteatro y la Villa de Tigellio, la Necrópolis de Tuvixeddu, con centenares de tumbas de entre el VI siglo a.C. y el I siglo d. C., la Grotta della Vipera y la Basílica de San Saturnino del siglo V, una joya del tiempo alto medieval de la región.

La división de estratos también queda de manifiesto entre las arterias empinadas, más exactamente entre sus barrios. El de la burguesía, Stampace con casonas y palacetes dignos de su situación, el de los pescadores y marines con todo el aire bohemio y encantador de la gente de mar; el de los campesinos, Villanova, en la zona urbana, pero con las costumbres del campo.

Feria de San Efisio. Los habitantes realizan una enorme procesión ataviados con sus trajes típicos el 1 de mayo día en que se celebra al santo. Allí puede verse una particularidad sarda, las launeddas, instrumento de orígenes arcaicos, de tres tubos, que genera un sonido muy especial y no se descarta que hasta haya encantado sirenas.

Mangia bene. El queso de oveja, su licor de hierbas el mastino, el guiso de jabalí y el de cordero son algunos de los recomendados a la hora de degustar los sabores locales. Y mientras piensa qué comer un pancito con tomate, oliva y sardo, frente al Mediterráneo calma el hambre.

Los mariscos en mil preparaciones, almejas y mejillones los preferidos con ajillo y oliva; el atún otro de los paltos famosos. Entre las pastas los malloreddus ?ñoquis-, cocinados con ragú de salchicha, y la sa fregula, pequeñas bolas de pasta hechas a mano y tostadas en el horno. Para el postre las formaggelle y amarettis y no hay nada más que decir.