Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas

Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.
Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.

La conmovedora y destacable situación se dio en una escuela de Guaymallén y las aves instalaron su nido en el lugar cuando no había clases presenciales. Para evitar molestias e incidentes, la comunidad cercó el espacio donde están las aves y así continuará hasta que terminen las clases. “Entre enero y febrero, los pichones van a haber crecido y se van a ir antes de que regresen las clases”, explicaron.

Durante 2019 y gran parte de 2020, la escuela Cartellone (ubicada en Guaymallén) permaneció con sus puertas cerradas. La pandemia de coronavirus y la mutación de las clases presenciales al plano virtual llevaron a esta situación, algo que se dio en la totalidad de los establecimientos en todo el país. Y fue precisamente en este lapso en que una pareja de lechuzas encontró en este edificio guaymallino el lugar perfecto para anidar y criar a sus pichones: un lugar aislado, alejado del ruido, del movimiento de gente e, incluso, de otros animales que suelen ser predadores ocasionales (como perros y gatos).

Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.
Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.

El detalle es que a partir de septiembre de 2021, la presencialidad retornó a las escuelas mendocinas, y la escuela de Guaymallén no fue la excepción. Pero cuando los chicos, docentes y autoridades volvieron a las aulas –y al patio-, se sorprendieron con los nuevos inquilinos: la pareja de lechuzas. En un principio, y motivados por la preocupación y el desconocimiento, las autoridades escolares se contactaron con los especialistas de la Fundación Cullunche para que intentaran retirar a las aves y su nido del lugar. Pero la historia transcurre por estos días de una forma inesperada y prácticamente inédita: no solo las mantuvieron en el lugar, sino que cercaron el espacio donde se encuentra la familia de lechuzas para aislarlas y evitar que haya encontronazos o hipotéticos incidentes.

Todos calladitos, como la lechuza

“A principios de la semana pasada nos llamó una maestra de la escuela para preguntarnos si podíamos, como fundación, ir a buscar a la pareja de lechuzas y retirar el nido; que la directora estaba preocupada porque, por curiosidad, muchos chicos se acercaban mucho al lugar y eso incomodaba a las lechuzas, que solamente querían resguardar y proteger a sus pichones. El nido justo está en el patio de la escuela, y es una zona que suele estar frecuentada por los chicos”, reconstruye Sonia Suárez, una de las integrantes de Cullunche a Los Andes.

Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.
Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.

Siempre alertas para proteger su nido y a sus hijos, permanentemente alguna de las lechuzas se posa en la parte alta del aro de básquet. Desde allí inspecciona y analiza todo en detalle, desde la situación general en la escuela hasta las posibles amenazas en el patio e inmediaciones. Del otro lado, en tanto, la curiosidad y el espíritu travieso e inquieto propio de los chicos de la escuela primaria también aportan sus condimentos: niños que se acercan –o acercaban- demasiado al sitio donde está el nido, y una lógica respuesta de aleteo y revoloteo como respuesta y por parte de las aves para proteger lo suyo.

“Las maestras y la directora nos contaron que estaban preocupadas, justamente porque tenían miedo de que los chicos quisieran tirarles piedras a las lechuzas para que se vayan. De hecho, algunos comenzaron hasta a molestarlas para que se vayan, pero las lechuzas se mantenían firmes para proteger a sus pichones. Por esto mismo la semana pasada fuimos a la escuela a ver bien la situación y si era posible retirarlas, pero nos dimos cuenta de que lo mejor era mantenerlas”, sigue la voluntaria de Cullunche.

Convivencia

La alternativa de solución que los especialistas de Cullunche y la comunidad educativa encontraron en conjunto se convirtió en inédita y por demás destacable: apuntar a la sana convivencia, algo totalmente normal en la naturaleza, aunque tantas veces olvidado o subestimado.

Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.
Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.

“Nos dimos cuenta de que queda cerca de un mes para que terminen las clases y que, si decidíamos sacar a la familia de lechuzas del lugar, implicaba toda una movida compleja y de análisis para determinar si los pichones sobrevivirían al traslado o no. A eso se sumaba el trauma que iba a generar a los padres. Por eso se decidió hacer un cerco durante el mes que queda de clases. Luego comenzarán las vacaciones, los chicos dejarán de ir y ya en enero o febrero, los pichones de lechuza habrán crecido y se habrán ido a otro lado, por lo que para el inicio de clases el próximo año ya no estarán en el lugar”, destaca Suárez.

Cullunche y las autoridades de la escuela acordaron, entonces, dejar a los pichones en el lugar y crear un espacio bien delimitado para que las dos especies –las lechuzas, por un lado, y las personas, por el otro- no se molesten entre sí. Muy por el contrario, la propuesta tiene su foco en la educación ambiental. “Es importante el trabajar en la empatía. Además, se aprovechará para que los chicos y la comunidad entiendan y aprendan sobre estas especies, que hacen bien en lo que tiene que ver con el control de plagas”, agrega la integrante de la Fundación Cullunche, quien –además- ha sido quien ha participado de las distintas reuniones en la escuela, junto con la médica veterinaria Jennifer Ibarra y otros referentes y especialistas.

Sin ir más lejos, según destacan desde la fundación, la familia de lechuzas ha comenzado a trabajar indirectamente en la erradicación de cucarachas, algunas pequeñas culebras y hasta ratas en las inmediaciones de la escuela (en especial en un baldío ubicado en la zona).

Cada uno por su lado

El domingo último, el mismo día en que se celebraron las elecciones legislativas nacionales y provinciales, Luis Arias –otro de los voluntarios de la Fundación Cullunche- llegó a esa escuela de Guaymallén, ubicada en frente al Hotel Ejército de los Andes. Pero no lo hizo para emitir su voto, sino que llegó con algunos postes de cemento y madera.

Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.
Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.

¿La finalidad? Delimitar el espacio que se había definido ya para aislar a las lechuzas. “Lo cercamos con media sombra. Con este cierre, que es justo en una esquina y toma 38 metros lineales, queremos proteger a las lechuzas. Y la idea es también trabajar en la educación ambiental e inculcar la empatía, que los chicos entiendan que son una familia, con sus pichones que quieren proteger. Por suerte encontramos una excelente predisposición por parte de los chicos, de las autoridades y de los docentes. Realmente es una experiencia nueva y que no hemos tenido antes, pero es bueno ver que hay una preocupación de directivos y maestros”, describen con entusiasmo desde Cullunche.

Charlas educativas

La acción propiamente dicha de mantener en resguardo a la familia de estas aves hasta que finalmente migren del lugar no quedará solamente en cercar ese espacio. Y es que ha sido tanto el interés demostrado desde la escuela, que aceptaron gustosos organizar una jornada informativa para que los alumnos aprendan sobre las lechuzas vizcacheras, su importancia en el ecosistema y la función precisamente como controladora de plagas.

Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.
Una familia de lechuzas anidó en una escuela y los alumnos las protegieron e integraron a sus rutinas. Foto: Gentileza Fundación Cullunche.

Las charlas tendrán lugar en la misma escuela, será dirigida a los chicos, y tendrán lugar el próximo viernes a las 10:30 para el turno mañana, mientras que el turno tarde tendrá la suya el martes próximo a las 14:30. “Va a estar organizada por la propia Fundación Cullunche y apunta a que, entre todos, podamos proteger a las especies autóctonas”, concluye Sonia Suárez.

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