Una cruzada solidaria consiguió que los chicos músicos de San Carlos puedan tocar sus propios instrumentos

Una cruzada solidaria consiguió que los chicos músicos de San Carlos puedan tocar sus propios instrumentos
Parte de los instrumentos que consiguió el grupo de excompañeros del Liceo Militar General Espejo. Foto: Gentileza

En una de sus últimas campañas, la agrupación XL Solidaria reunió una gran cantidad de guitarras, pianos, violines, tambores y hasta un arpa para los estudiantes de la escuela artística de La Consulta.

La necesidad de contar con elementos musicales para la continuidad de las clases virtuales en la Escuela Artística 5005 Niños Cantores del Valle de Uco, en La Consulta, San Carlos, llegó a oídos de la agrupación XL Solidaria, integrada por la promoción 40 del Liceo Militar General Espejo.

“¿Tenés un instrumento que no uses? ¡Animáte a donarlo y contactanos!”, pidieron en una placa que empezó a viralizarse.

Enseguida sus integrantes pusieron manos a la obra y armaron una campaña que empezó a trascender lo inimaginado y llegó a numerosos hogares solidarios de toda la provincia de Mendoza.

Así, al poco tiempo se reunió una gran cantidad de guitarras, pianos, tambores, violines… ¡hasta un arpa!

El aporte resultó tan valioso para el establecimiento educativo sancarlino que buena parte de su matrícula, en especial aquellos alumnos que carecían de estos elementos y no podían estudiar en tiempos de pandemia, pudieron cumplir con las clases virtuales que se desarrollan desde marzo de 2020.

“Fue maravilloso”, resume Adriana Saua, directora de esa escuela artística vocacional de enseñanza formal --no obligatoria-- que dicta distintas disciplinas y a la que acuden desde niños hasta adultos mayores.

“Empezó la cuarentena y nos preocupaba mucho la población que carecía de instrumentos. Por eso pedimos ayuda sin imaginar la solidaridad puesta de manifiesto”, recuerda, para agradecer “infinitamente” la labor de XL Solidaria.

Más allá de los instrumentos, que fueron debidamente registrados en un acta, reparados y distribuidos en calidad de préstamo a los más necesitados, también se donaron distintos artículos para que las restantes disciplinas también tuvieran continuidad en medio de las restricciones impuestas por el Covid-19.

“Gracias a Dios pudimos continuar con la mayor normalidad posible, siempre con el compromiso de las familias de devolver en buen estado cada instrumento”, dijo la directiva.

Aquella “inyección” de ayuda y buena energía llegó en un momento difícil para esta escuela que sufría, más allá de la pandemia, el impacto de la reforma educativa y, por ende, se encontraba en cierto modo olvidada.

“Todo lo que nos llegó es valiosísimo en materia económica, por eso el compromiso de cuidarlo como oro y seguir aprovechándolo mucho tiempo, incluso cuando regrese la normalidad y la presencialidad”, expresó Adriana. Recordó también el agradecimiento de las familias y en especial de los alumnos cuando desde el colegio tocaban la puerta de cada domicilio con el instrumento en la mano. “La alegría, la sorpresa, la felicidad… Nunca nos vamos a olvidar”, sostuvo.

Antecedentes

No es la primera vez que la agrupación XL Solidaria, que nació en 2016, durante un campamento de la promoción 40, realiza este tipo de misión. Comenzaron de a poco, ayudando y apadrinando a chicos de una escuela inhóspita y, de allí en más, la acción nunca se detuvo.

Una de las campañas más exitosas favoreció a la escuela Pablo Pizzurno, en Lavalle, donde se reunieron bicicletas para que los niños pudieran trasladarse a la escuela situada en medio del secano del departamento norteño.

Tal como sucedió con los instrumentos, la colecta superó las expectativas: rodados nuevos, usados y con desperfectos, todos fueron reparados gracias a la buena voluntad del dueño de un negocio vinculado al ciclismo que donó la mano de obra para acondicionar los rodados.

Casi la mitad de los 80 alumnos de esa escuela concurre al establecimiento a pie o a caballo sorteando largas distancias. “Esa campaña marcó muchísimo al grupo, que nunca se detuvo y continuó reuniendo mercadería, verduras, bidones de agua, ropa de abrigo y mucho más”, dijo Paola Fauci, colaboradora permanente y esposa de Esteban Fauci, uno de los integrantes de la promoción de liceístas solidarios.

La última cruzada involucró al merendero “Crece un sueño”, de Chapanay, en San Martín, donde se tendió una mano a su fundadora, una mujer carenciada que ofreció su precaria vivienda para instalarlo. “Agobiada de tantas necesidades, tenía sus manos a la miseria de tanto amasar y así fue que pudimos llevarle una amasadora industrial para que pudiera continuar elaborando tortitas”, comentó Paola.

Las necesidades de todos los sectores más vulnerables de Mendoza se han hecho sentir con crudeza durante esta cuarentena eterna, explicó la mujer. Y agregó: “se trata de un grupo unido que ha compartido muchísimas vivencias y que, de alguna manera, desea devolver a la sociedad lo mucho que ellos han recibido en la etapa de estudiantes”, expresó. En este sentido, comentó que las mujeres de los ex compañeros apoyan, colaboran y proponen ideas. “Ellos son como hermanos”, definió Paola, al tiempo que comentó que en estos días el grupo trabaja intensamente para acercar ayuda a una familia que quedó en la calle luego del incendio de su vivienda. Recolectan colchones, ropa, frazadas, calzados y todo lo necesario para equipar nuevamente una vivienda. Indicaron que también puede transferirse dinero. El contacto se puede obtener a través de la red social Facebook como XL Solidaria. En noviembre, esta promoción del año 1991 celebra 30 años de egresados con una impronta: su loable misión humana.

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