Un merendero de Godoy Cruz pide ayuda: necesitan útiles y ropa para sus chicos

Un grupo de madres voluntarias se desvive para llevar comida todos los días a la mesa del merendero Sol y Sierra. Foto: gentileza
Un grupo de madres voluntarias se desvive para llevar comida todos los días a la mesa del merendero Sol y Sierra. Foto: gentileza

Se trata del Sol y Sierra, a metros del dique Maure. Los víveres se agotaron y se avecinan las clases. Cómo ayudar.

Una campaña solidaria de útiles escolares, guardapolvos, ropa y calzado destinada a niños que concurren al merendero Sol y Sierra -situado en calle Phillips y Cuesta del Viento, en cercanías del dique Maure, Godoy Cruz- lleva a cabo un grupo de voluntarios encabezado por Mirta Mulero, madre de cuatro hijos quien trabaja con el fin de mejorar la calidad de vida del barrio.

La crítica situación económica y la pobreza creciente en esta zona de Godoy Cruz llevaron a un grupo de mamás, en su mayoría sostenes de hogar y con varios hijos a cargo, a realizar distintas campañas y también a brindar ayuda alimenticia.

Si bien por lo general en esta parte del año suelen solicitar donaciones de ropa y calzado, pensando en el invierno, los altos costos de los útiles escolares, insostenibles en muchos casos, las obligó a pedir cuadernos, mochilas, lapiceras, hojas de distintos tamaños, cartucheras, gomas de borrar, lápices de colores, reglas, goma de pegar, carpetas y delantales.

“Es prioritario porque los chicos no tienen nada y las clases se avecinan. Claro que igualmente siempre pedimos ropa y calzado, todo resulta escaso en estos tiempos”, enfatizó Mirta, que todos los días se levanta pensando en cómo ayudar a la comunidad de su propio barrio.

Útiles y ropa son apenas algunos de los elementos más necesarios para sus habitantes. “Sin embargo, la pandemia acrecentó la pobreza, la falta de trabajo y el hambre, por eso cuando se nos terminan las donaciones solemos comprar con nuestro propio dinero. En diciembre fue pan y picadillo para ofrecerles a los chicos en la merienda”, dijo.

Por ahora el comedor funciona en un precario galpón situado junto al Cebja 3238 y Cens 3474 del barrio, en calle Dique Phillips y Cuesta del Viento, a metros de la posta sanitaria 515.

“Enero hemos cerrado, pero ya nos estamos preparando para el mes de febrero con todo lo relacionado al inicio del ciclo lectivo y por supuesto al invierno, que será duro por los efectos del desempleo y la pandemia”, insistió la mujer. Por eso también hizo mención a la necesidad de contar con leche y alimentos no perecederos.

La misión de estas voluntarias reunidas en una asociación civil denominada “Bulla y Barrio” es muy abarcativa, ya que también asisten a las madres víctimas de violencia de género y a los propios niños.

Asimismo, colaboran facilitando turnos en los hospitales y también con distintos trámites. Cuentan, además, con un ropero comunitario que se fundó a partir de donaciones.

“Cuando conseguimos mercadería solemos distribuir entre las familias más carenciadas. Todos nos conocemos y sabemos quiénes padecen más crudamente esta situación tan crítica”, advirtió Mirta.

En estos días, dijo, se asistió con alimentos y medicamentos a toda una familia aislada con Covid.

“En 2020 nuestro trabajo también fue muy arduo porque la pandemia generó miseria. Es muy triste quedarnos sin víveres y hemos llegado a pagar de nuestros bolsillos mucho de lo que se consume aquí”, manifestó.

Expresó que fechas como Día del Niño, Nochebuena y Reyes también se celebran a pulmón y gracias al corazón “gigante” de muchas personas solidarias.

Organizan funciones teatrales, títeres y otros entretenimientos para que esas fechas especiales no pasen desapercibidas.

“Carecemos de ayuda oficial, por eso insisto en la necesidad de seguir pidiendo donaciones de todo tipo. Deseamos abarcar a todas las familias y en especial a muchos niños. No estoy sola, somos cuatro compañeros que trabajamos con las mismas ganas”, señaló.

Para Mirta, la historia de las madres que suelen asistir a diario es su propia historia.

“Sé lo que se siente cuando se tiene hijos y el dinero no alcanza. Y ese es el motor que nos impulsa todos los días a seguir luchando por nuestros vecinos y en especial por los niños, ellos son el futuro y merecen una niñez digna”, reflexionó.

Cómo ayudar

Quienes puedan acercar donaciones de útiles escolares, ropa y calzado, además de todo tipo de alimentos, pueden contactarse previamente al celular de Mirta: 261-2486391.

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