Tiene 35 años, mide más de 2,20 metros y no para de crecer: el drama del argentino más alto

Tiene 35 años, mide más de 2,20 metros y no para de crecer: el drama del argentino más alto
Sergio Gómez mide 2,26 metros y tiene 35 años. No para de crecer y su salud se deteriora.

Un hombre de Misiones es la persona de mayor estatura en nuestro país debido a una enfermedad progresiva que no tiene cura.

Sergio Daniel Gómez es un misionero de 35 años que vive en la provincia de Buenos Aires. Sergio se dedica a vender plantas y macetas acondicionadas por él mismo desde su casa en Villa Lugano.

Si bien estos datos no parecen diferentes de otras historias, la de Gómoez se trata de un esfuerzo constante por la superación a pesar de su condición: el hombre padece de gigantismo, un tumor de hipófisis que provoca que su cuerpo secrete hormonas de crecimiento de manera excesiva.

Sergio Gómez mide 2,26 metros y tiene 35 años. No para de crecer y su salud se deteriora.

Esto lo ha llevado a convertirse en la persona más alta del país, con sus 2,26 metros. Esto que parecería ser un caso curioso, en realidad es un dato preocupante debido a que Gómez no para de crecer, lo que significa que su salud se vaya deteriorando de forma paulatina pero sostenida.

De Misiones a Buenos Aires

“La vida allá era tranquila, linda. Pero había poco trabajo. Podía llegar a conseguir un puesto en un aserradero, en una obra o como empleado del municipio, como mi papá, pero yo quería otra cosa”, detalla Sergio y según cita el portal misionesonline.net en alusión a las expectativas que tenía de joven.

Dicho portal contó que Gómez se mudó a Buenos Aires con 18 años y quedó en Once y luego se fue a la Villa 31. Allí conoció a otro misionero que era encargado de un edificio en CABA. “Le llamó la atención mi tamaño y me ofreció trabajar como seguridad del edificio y la posibilidad de vivir ahí, y acepté”, aseguró.

Sergio Gómez mide 2,26 metros y tiene 35 años. No para de crecer y su salud se deteriora.

“Cuando caminaba por la zona, la gente se me acercaba a preguntarme: “me puedo sacar una foto con vos?”. Ahí se me ocurrió la idea. En mi tiempo libre empecé a ir al Obelisco. Me ponía la camiseta de Argentina de Messi y llevaba un balde con un cartel que decía: foto a colaboración. Venía bastante gente, turistas y argentinos, a sacarse fotos. No ganaba wow, pero me alcanzaba para cubrir mis gastos”, señaló.

Por su estatura, Sergio también probó suerte como personal de seguridad en un boliche, pero con el avance de su enfermedad debió abandonar dicho empleo y optar por algo más tranquilo.

El sombrío pronóstico y el objetivo de disfrutar ‘lo que le queda’

Con tan solo 12 años, Sergio medía 1,95 metros. A eso de los 17 ya había pasado los 2 metros y a los 24, llegó a 2,20. Blanca Pereira, su esposa, remarcó que desde hace dos años el estado de salud de su compañero presenta un marcado deterioro: “El pronóstico es malo”.

Sergio, por su parte agrega que “Me diagnosticaron tarde, ya no pueden operarme. Me tengo que mantener con remedios porque el tumor de hipófisis avanzó mucho. Mientras, no dejo de crecer”. Como paliativo, toma unas costosas pastillas que sirven para achicar el tumor, las cuales son costosas.

Sergio Gómez mide 2,26 metros y tiene 35 años. No para de crecer y su salud se deteriora.

En tanto, empezará a aplicarse cada 28 días una inyección que tiene una función similar. El problema es que cada aplicación sale más de $100.000, y su familia todavía no sabe cómo va a hacer para pagarlo, detalla el portal misionero.

A pesar del panorama, Sergio no baja los brazos y tampoco le da lugar a la desesperanza: proyecta armar un vivero en un jardín en desuso del edificio, el cual ya fue aprobado por la comuna. “Se va a llamar vivero La Esperanza”, adelanta Gómez.

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