sábado 5 de diciembre de 2020

"No vamos a volver a la fase 1, seguiremos como veníamos con algunas restricciones más”, dijo el gobernador Suárez. / Orlando Pelichotti
Sociedad

Suárez evita volver a fase 1 en Mendoza y tensa la relación con el Gobierno nacional

El Gobernador se diferenció anunciando restricciones mínimas tras el DNU presidencial. La decisión no cayó bien en la Casa Rosada. Este martes se ven las caras.

"No vamos a volver a la fase 1, seguiremos como veníamos con algunas restricciones más”, dijo el gobernador Suárez. / Orlando Pelichotti

Después de la publicación del DNU por el que el presidente, Alberto Fernández, disponía retroceder del distanciamiento al aislamiento en el Gran Mendoza, Tunuyán y Tupungato, el gobernador, Rodolfo Suárez, sorteó las restricciones que pedía el Ejecutivo Nacional valiéndose de algunos grises de la norma y haciendo su propia interpretación de su letra.

“Hemos manifestado nuestra oposición de que Mendoza vuelva a la fase 1. Tenemos la convicción de que no es el único camino para combatir al virus”, dijo con firmeza Suárez. La conferencia de prensa no fue sólo informativa sino que le permitió al mandatario provincial sentar postura, enfrentarse al presidente y marcar autoridad en el momento en que Fernández tiene la peor imagen entre los mendocinos.

Sosteniéndose en la economía como herramienta para mantener el empleo, los dichos del Organización Mundial de la Salud sobre las cuarentenas y la necesidad de preservar la salud mental de los ciudadanos, Suárez afirmó que “Mendoza sigue prácticamente como está” y puntualizó que solamente quedan prohibidas las actividades religiosas, las reuniones familiares y las actividades en espacios cerrados en los clubes porque en Mendoza “somos muy respetuosos de las instituciones”.

En la reunión del viernes pasado con los otros gobernadores y el Presidente, Suárez ya se había opuesto al retroceso de actividades en Mendoza, y aunque salió su firma en la solicitada para apoyar las medidas de la Casa Rosada, siempre estuvo en desacuerdo con algunas de las medidas que entraron en vigencia el domingo por la noche.

Esta misma postura se encargó de transmitirle a los intendentes que se reunieron ayer a la mañana con él y la postura fue unánime: “No hay marcha atrás”. Entendieron que el decreto se puede interpretar como volver a fase 1 y acompañaron a Suárez en seguir con todas las actividades que se pueda abiertas. Hasta los peronistas Matías Stevanato (Maipú) y Martín Aveiro (Tunuyán) que no estaban presentes no dudaron en dar el visto bueno. “La gran mayoría de las actividades siguen con normalidad. No cometamos el error de llevar la situación al extremo y obligar al Gobernador a modificar sus decisiones”, escribió Aveiro en apoyo.

“Hay que cuidar lo que tenemos y recuperar las actividades que teníamos. El Gobernador viaja mañana a Buenos Aires y pedirá las autorizaciones necesarias. El turismo interno mueve la economía y no hay contagios si se cumplen los protocolos”, dijo Ulpiano Suárez de Capital.

En tanto, el intendente de Luján Sebastián Bragagnolo dijo: “Volver fase 1 es retroceder. He estado en contacto con todos los sectores. Tenemos que continuar con las actividades cumpliendo los protocolos. Tenemos que entrar y salir como hasta ahora, como se hizo para el Día del Estudiante cuando sea necesario”.

La conferencia de prensa no cayó bien en la Casa Rosada desde donde se encargaron de desmentir que Fernández haya mandado a fase 1 a Mendoza y hasta el ministro de Salud, Ginés González García, salió a contestarle a Suárez. “El Gobierno Nacional no hace política con la pandemia. Sólo busca preservar con plena responsabilidad la salud de argentinos y argentinas y minimizar los daños que el virus provoca”, disparó por Twitter.

A esta movida del PJ se sumó el diputado provincial Germán Gómez que habló de la “picardía” de Suárez para hacer quedar como “el malo a Alberto Fernández” pensando en las encuestas y le recordó que en el artículo 33 “se deja claro que el Gobernador es quien define”.

En la conferencia Suárez también dejó claro que hoy viaja a Buenos Aires para firmar un préstamo por 3 mil millones de pesos y que además, lleva una carpeta para volver a poner en la mesa a Portezuelo del Viento.