jueves 21 de enero de 2021

Tendencia. En 2017, 68,8% de los alumnos no alcanzó niveles satisfactorios en matemática y en 2016, el 70,2%. Foto: Marcelo Rolland / Los Andes.
Sociedad

Siete de diez alumnos termina el secundario con déficit en matemática

Prueba Aprender 2019 . Solo 28,6% de los estudiantes alcanzó un desempeño satisfactorio. Y el panorama puede empeorar por la pandemia.

Tendencia. En 2017, 68,8% de los alumnos no alcanzó niveles satisfactorios en matemática y en 2016, el 70,2%. Foto: Marcelo Rolland / Los Andes.

Más dificultades en matemática. Se conocieron los resultados de las pruebas Aprender, que se realizan a estudiantes de quinto año de las secundarias de todo el país. El resultado más preocupante, en el que se evidencian mayores dificultades, se obtuvo en matemática ya que sólo el 28,6%  de los alumnos  alcanzó un desempeño satisfactorio o avanzado.

Esto muestra que siete de cada diez (71,4%) estudiantes termina la secundaria sin adquirir los conocimientos necesarios. Pero además, en 2019, los estudiantes que no alcanzaron un nivel básico de desempeño son 42,8% en matemática; el 18,6% en lengua; el 16% en educación ciudadana; y el 6,5% en ciencias naturales.

Otro punto importante, según el informe presentado por el ministro de Educación Nicolás Trotta, es que esta situación podría agravarse como consecuencia de la pandemia del Covid-19 ya que según este informe, en el segundo semestre del 2019, el 53% de la población de hasta 17 años residía en hogares cuyos ingresos no llegaban a cubrir la canasta básica total y que este año habrían encontrado aún más dificultades para estudiar.

“Sabemos que los aprendizajes son más débiles y diversos. Tenemos definido un esquema de reorganización de contenidos para garantizar todos los aprendizajes y que ninguno quede pendiente”, dijo Trotta en una entrevista, quien adelantó que en 2021 se evaluarán los dos niveles –primaria y secundaria– para medir el efecto de la suspensión de las clases presenciales. El informe presentado describe que la oferta educativa del nivel secundario común en Argentina está conformada por 11.813 unidades educativas, a la que asisten 3.866.041 estudiantes. El 67% de los establecimientos son estatales, el 21% son rurales y el 14% pertenecen a la modalidad técnico profesional.

Comparado con el Aprender de 2017, los números son levemente peores, ya que ese año fueron 68.8% los alumnos que no alcanzaron niveles satisfactorios en matemáticas. Lo mismo que en 2016, cuando un 70.2% solo adquirieron conocimientos básicos o estuvieron por debajo del nivel básico. Respecto del Operativo Nacional de Evaluación (ONE) que se realizó en 2013, 64,8% de los estudiantes estuvieron por debajo de los niveles satisfactorios. Se observa que progresivamente hay más chicos menores de 17 años que terminan la secundaria sin tener conocimientos adecuados en matemática.

“Decimos que siempre estamos un poco peor más allá de las explicaciones que se dan a nivel general. Y no solo en los Aprender, sino también en las Pisa o en las ERCE. En definitiva, la pregunta es qué hacemos para revertir esta situación. Cuáles son las estrategias para que la calidad educativa no sea baja. Y la verdad es que en general no se está haciendo nada”, explicó el psicopedagógo y especialista en educación Alejandro Castro Santander.  Recordó que hubo un intento aislado en la provincia, el método Singapur, para mejorar el rendimiento en matemáticas y lengua, pero que finalmente quedó en nada. “En realidad, la gente que está metida en matemáticas señala que este sistema no tiene nada distinto a lo que ya se hace en Mendoza”, declaró.

Para Castro Santander, lo que hay que comprender es que hay que tener una mirada compleja, que no es solo mejorar la didáctica en las clases de matemática, sino que hay factores, como el socioeconómico – también relevado en el informe de la Nación (ver aparte)- que tienen su impacto en el rendimiento de los estudiantes. “Y hay otros factores que tienen que ver con el hábitat educativo (es decir el lugar en donde se dan las clases), la forma en que participa la familia, el liderazgo del directivo, la capacitación de los docentes, la retroalimentación de las clases, la priorización de contenidos y un protagonista muy importante que el clima escolar que condiciona la calidad educativa”.

Castro Santander no es optimista, al menos en lo que refiere al impacto que tendrá la pandemia. “Va a tener un impacto grande en el aprendizaje de los chicos. Hay que integrar a la propuesta educativa las habilidades necesarias del siglo XXI. Comunicación, economía o motivación, entre otros, deben empezar a darse como contenidos concretos y transversales”.

Escasa utilización en clase de tablets y computadoras

Los resultados también muestran diferencias en los desempeños de los estudiantes según sector de gestión, ámbito y nivel socioeconómico (NSE). Esta prueba fue tomada durante el último año de gestión del gobierno de Mauricio Macri. Así, tanto en lengua como en matemática hay una mayor proporción de estudiantes con desempeños por debajo del básico en el sector estatal (24% y 52%, respectivamente) en relación al sector de gestión privada (8,7% y 25,7%). La brecha también se observa al analizar los datos según el ámbito geográfico: existe una mayor proporción de estudiantes del ámbito rural que no logran alcanzar el nivel básico en Lengua y Matemática (29,5% y 57,2%, respectivamente), en relación a sus pares del ámbito urbano (17,7% y 41,5%).

Finalmente, mientras el 33% de quienes habitan en hogares de niveles socioeconómicos bajos se ubican por debajo del nivel básico en Lengua y el 64% en Matemática; entre estudiantes de niveles socioeconómicos altos la proporción desciende a 9% y 24%, respectivamente. Hay más datos de interés que surgen del informe. Por ejemplo, el bajo uso de las computadoras en las escuelas. Destaca que los menos utilizados son el carro digital y las tablet (el 90% de estudiantes nunca los utilizan); mientras que las computadoras y las notebook/netbook tienen una presencia algo mayor (32% y 36% las utilizan a veces, respectivamente), aunque alrededor de la mitad no las emplea para trabajar en clase (54% y 48%, respectivamente).

La tendencia es distinta con el celular: más del 90% lo utilizan en sus clases, pero el 45% señala que sus docentes no permiten su uso en el aula.