Recordando a un gran físico mendocino: Enrique Gaviola

Prof. Enrique Gaviola en clase de Física. / Foto: Norberto Galacho / Gentileza
Prof. Enrique Gaviola en clase de Física. / Foto: Norberto Galacho / Gentileza

Pese a poder haberse conformado con el prestigio internacional, el Enrique Gaviola realizó un incansable trabajo no sólo en su disciplina sino también para que su Argentina natal pudiera avanzar científica y tecnológicamente.

Acaba de transcurrir agosto, un mes, una ventana de tiempo, común a dos hechos que aunque poco conocidos han sido trascendentes para la Física y la ciencia argentina e internacional: el nacimiento, 31/08/1900, y partida de este mundo, 07/08/1989, de Enrique Gaviola, físico eximio, pionero y pilar fundamental en el desarrollo de la física, tecnología y las ciencias modernas en nuestro país.

Él como muy pocas personas, me atrevo a decir “como ninguna”, logró generar y/o apuntalar con tanta vehemencia y valentía espacios para estas disciplinas, que han sido esenciales para los desarrollos subsiguientes, y formación de profesionales de renombre que hoy son paradigma de tales desarrollos.

Gaviola, que nació en Rivadavia (Mendoza), fue un “genio” (de los que realmente merecen ser denominados de esa forma), hecho que le valió el respeto y admiración, nada menos que de Albert Einstein y otros próceres de la Física del siglo XX.

Pese a poder haberse conformado con el prestigio internacional, realizó un incansable trabajo no sólo en su disciplina sino también de carácter “humanista” y dentro de ello en contribuir para que su Argentina natal pudiese evolucionar científico-tecnológicamente y, junto y a partir de ello, económica y socialmente.

Fue un pionero local en las propuestas de integración de los caminos, en ciclos virtuosos, que van desde las ciencias básicas a la devolución social y viceversa.

Enrique Gaviola, científico mendocino reconocido en su tierra natal.
Enrique Gaviola, científico mendocino reconocido en su tierra natal.

Por tanto y con motivo de conmemorar, analizar y aprender de esos esfuerzos seminales, de ese pasado cercano que nos puede permitir construir un futuro mejor, se han puesto a disposición, en la “Biblioteca Ezequiel Martínez Estrada” (BEME), de la Universidad Favaloro, una serie de documentos que visibilizan tanto sus abordajes académico-científicos como sociales y/o de gestión:

Dentro de la serie de documentos y diversos materiales, se pueden encontrar:

*Publicaciones científicas fundamentales en la experimentación sobre la “novedosa” física cuántica, asociada a la emisión y absorción de radiación electromagnética y particularmente precursores de lo que hoy se conoce cómo láser.

*Publicaciones asociadas a la fabricación de espejos para grandes telescopios, y otras asociadas a la fabricación de bombas de vacío.

*Textos de divulgación y fomento a través de su papel en la Asociación Física Argentina, donde por ejemplo se propone la creación de entes nacionales para la promoción y apoyo a las ciencias y la energía nuclear y los ambientes educativos para nutrir esas áreas.

*El libro dedicado a Enrique Gaviola junto a su presentación en la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (Famaf) de la Universidad Nacional de Córdoba, realizados por Omar Bernaola.

*Una conferencia brindada por Mario Mariscotti para su conmemoración, resaltando su rol en el desarrollo científico argentino.

*Una serie de entrevistas a Enrique Gaviola realizadas por Mario Mariscotti.

Enrique Gaviola, poco antes de su viaje a Estados Unidos con motivo de traer la óptica para el telescopio de Bosque Alegre.
Enrique Gaviola, poco antes de su viaje a Estados Unidos con motivo de traer la óptica para el telescopio de Bosque Alegre.

Muchas personas han contribuido a esta empresa y pido disculpas al no mencionara todas.

En lo institucional, el apoyo de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas y Naturales y a BEME de la Universidad Favaloro ha sido fundamental.

Debo dar una especial mención a: Katri Aguiar-Gaviola que además de facilitar material fue un puente hacia la persona de Enrique Gaviola; a Mario Mariscotti quién generosamente visibilizó, explicitó, a un Gaviola para muchos desconocido y aportó material invaluable (ver también su libro “El Secreto Atómico de Huemul, crónica del origen de la energía atómica en Argentina”); a Gisele Saint Martin por acercarme a Omar Bernaola, quien hizo una investigación de rigor para su Libro; a Daniel Bes quién a través de sus magistrales enseñanzas en física y análisis brillantes de la realidad actual e histórica científico-tecnológica nos condujo a muchos y muchas a ese pilar fundamental.

No puedo dejar este material sin complementarlo con documentos sobre Guido Beck (también en BEME), a quién Enrique Gaviola cobijó (1943) para dar un puntapié fundamental a los estudios argentinos en física moderna y, particularmente, nuclear:

https://favaloro.enlabiblio.com/cgi-bin/koha/opac-search.pl?idx=&q=Guido+Beck

Tanto Enrique Gaviola como Guido Beck fueron, a su vez, pilares en la creación de la Asociación de Física Argentina en 1944 (sitio de esa asociación):

https://www.fisica.org.ar/institucional/normativas/acta-fundacional/

Espero que puedan disfrutar y reflexionar con el material. Para quienes arrancan un emprendimiento, sea el cuatrimestre, una carrera, una investigación, una gestión o cualquier otro camino, les deseo “mucha fuerza y ánimo” porque los caminos que llevan a cambios, crecimientos, profundos, no suelen ser fáciles…pero se pueden hacer.

Gaviola no fue el único, pero es un claro exponente de ello.

*El autor pertenece a la División instrumental y Dosimetría. Comisión Nacional de Energía Atómica. Depto. de Física Médica. Universidad Favaloro.

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