Posiciones sexuales: cómo renovar las que conocemos y corregir lo que hacemos mal

Posiciones sexuales: cómo renovar las que conocemos y corregir lo que hacemos mal
Si se conoce la mecánica del cuerpo y los puntos de placer, las parejas puede experimentar algunas posiciones que son sencillas y que permiten mayor disfrute.

Un pequeño giro, o movimiento sutil, o un cambio de dirección, pueden hacer una gran diferencia en muchas de las posturas que ya se conocen.

A la hora de hablar de posiciones, si tenemos en cuenta la poquísima información sexual fidedigna y de fuentes confiables que hemos recibido a lo largo de nuestra vida, no es raro que hayamos terminado aprendiendo mediante un método empírico más o menos irregular que nos haya dejado el proceso tachonado de huecos, es decir, con desconocimiento de cosas elementales que si no nos las mencionan, puede que nunca las aprendamos.

Por eso en esta nota retomamos algunas de las posiciones clásicas, para remarcar cuáles son los errores más comunes o dejarles trucos que ayudarán a darle un giro a lo conocido, con lo que seguramente encontrarán mayor placer.

La sexóloga mexicana —y también actriz— Elsy Reyes, menciona varios puntos a tener en cuenta cuando estamos haciendo una variante de “El misionero”. La posición en la que la mujer, recostada, levanta su pelvis (puede ser ayudada con una almohada) y coloca los tobillos sobre los hombros de él o, directamente las rodillas contra su pecho, “permite una penetración mucho más profunda para los penes que son anchos pero no tan largos”.

La especialista aconseja: “Lo más importante es cuidar las cervicales, no girar la cabeza hacia los costados, porque tenemos literalmente todo el peso de nuestro cuerpo y el de nuestro compañero sobre esa zona, y cualquier mal movimiento puede producir lesiones”.

En esta postura —tanto la clásica, como con las piernas hacia arriba— también hay que tener en cuenta que si bien el hombre tiene gran parte del trabajo, no necesariamente debe ser toda su responsabilidad. La mujer puede hacer movimientos con la pelvis o jugar tocando suavemente los testículos, acompañando el movimiento de él y permitiéndole también jugar con ese bamboleo.

El “69” es otra de las posiciones en las que se puede incurrir en el error de dejar caer todo el peso del cuerpo, provocando una inmovilidad bastante incómoda para el que está debajo.

Ponerse ambos de costado, tipo Ying/Yang les permitirá disfrutar esta postura a la vez que les dará libertad a cada uno para moverse como quiera.

La posición de “La vaquera” resulta muy cómoda para la mujer; sin embargo hacer movimientos muy bruscos o rápidos, preocupan al hombre, pues en cualquier momento el pene se puede salir de la vagina y lo puede fracturar.

“La idea de que el pene debe penetrar rápido y hacer movimientos de taladro para tener mejor erección es falso”, explica Elsy Reyes. “De hecho, cuanto mejores estímulos suaves reciba todo el tronco y más vaya sintiendo en cada una de las porciones, mayor cantidad de sangre entrará en todas las cavidades y de esa forma se logra una erección más firme”.

“El perrito” es, sin dudas, una de las posiciones más sexies. Permite a la mujer arquear la espalda y, una vez penetrada, bajar el torso para que los glúteos queden levantados y permitir que el pene entre más profundamente. El problema aquí es que el pene no tiene mucho estímulo extra. “Solamente entra y sale” dice la sexóloga y agrega “además, si el hombre no es de usar diferentes ritmos, profundidades o distintas salidas y entradas, esto no ayuda a las erecciones”.

El secreto en casi todas las posiciones es que la vulva, la pelvis y la entrepierna de la mujer vayan “acariciando” las distintas partes del pene en el momento en que se dan los embates.

“Lo mismo ocurre con la posición en T, en la que si el hombre acompaña el movimiento sujetando el pene, puede permitir un mayor masaje de la entrepierna de la mujer”, aclara Reyes.

La ducha es uno de los lugares donde se puede tener sexo rico y muy excitante. Pero el problema aquí es si siempre se hace de pie. Una buena alternativa es colocar una silla, donde probar otras posiciones, con el agua cayendo sobre ambos, o directamente sentarse en el piso. Además es muy divertido.

Algunas de las posiciones menos frecuentes, también tienen un twist si se intentan algunos pequeños cambios. En “El reloj de arena” por ejemplo, donde ambos están hacia arriba, se puede intentar un cambio donde los dos estén de costado para que toda la zona genital de ella pueda servir de estímulo a la zona genital masculina. Digamos que sería igual que el 69 de costado, pero en lugar de sexo oral, es coital.

Otro de los consejos frecuentes de la especialista mexicana es que la mujer se mueva en forma de péndulo para posiciones como “La vaquera”, o “La lavadora”. En este caso explica que “si ella hace el movimiento hacia adelante y hacia atrás (péndulo), es mucho más excitante que lo que usualmente se ve en videos, haciendo el movimiento hacia arriba y hacia abajo”, es decir, en forma vertical. “Así se estimula todo el pene, y ella recibe la fricción completa en la zona del perineo, generando mayor excitación”, detalla.

En la posición de “La silla”, la mujer puede disfrutar de cada centímetro del pene, pero para que ello ocurra, “la mujer debe sí o sí reclinarse hacia adelante, empujando la pelvis hacia atrás, permitiendo una penetración más profunda y logrando que el pene vaya hacia la pared anterior de la vagina, es decir, rozando el punto G”.

La posición de la silla es aquella en la que el hombre se sienta y la mujer se sienta encima, dándole la espalda. El gran truco aquí es que una vez que la haya penetrado ella debe girar levemente hacia un costado y cruzar las piernas. “Al disminuir el ángulo y ancho de penetración es una posición que sirve en aquellos penes que son más delgados”, concluye.

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