viernes 18 de septiembre de 2020

Jazz Córdoba realiza sus tareas escolares con la ayuda de su papa Fabián. El acompañamiento de los padres fue fundamental para el éxito del sistema virtual / Mariana Villa
Sociedad

Nueve de cada 10 chicos se sacaron 7 o más en las tareas escolares del primer cuatrimestre en Mendoza

Son los números que arrojó el sistema GEM. El balance es alentador, a pesar del contexto, que obligó a las clases virtuales.

Jazz Córdoba realiza sus tareas escolares con la ayuda de su papa Fabián. El acompañamiento de los padres fue fundamental para el éxito del sistema virtual / Mariana Villa

El balance parece promisorio:tras culminar la primera mitad del ciclo lectivo, y aunque no se cerró con calificaciones en la libreta, 9 de cada 10 estudiantes mendocinos de nivel primario y secundario lograron cumplir con las tareas y obtener notas superiores a 7.

No es una proporción menor si se tiene en cuenta que prácticamente todo el período transcurrió en el marco del aislamiento obligatorio, con actividades a distancia tras la suspensión de clases presenciales. Esto obligó a adaptar todo el sistema educativo, los hogares y las formas de enseñanza y aprendizaje, con los consiguientes desafíos. Entre ellos, conectividad, acceso a dispositivos y nuevos recursos.

El viernes se cumplió el plazo para subir notas al GEM, la plataforma de la Dirección General de Escuelas (DGE). Un corte realizado hasta el 30 de junio, tres días antes, mostró que ya habían las cargado 83% de los establecimientos. Unos 377.000 alumnos cursan en esos niveles y estiman que son unos 50.000 los que quedaron para cargar hasta el viernes.

Según el gobierno escolar, 90% de los ingresados había obtenido notas superiores a 7. Esto implica que 294.300 alumnos lograron cumplir con los objetivos y tareas planteadas por los docentes de manera virtual. En tanto, el 10% restante corresponde a 32.700 y son quienes, como no pudieron hacerlo en tiempo y forma, quedaron sin calificación, es decir, en proceso.

Hay que recordar que en el atípico escenario que se planteó la DGE estipuló a través de la resolución 804/20 del 12 mayo cómo se procedería.

Las notas positivas se consideraron como seguimiento de la trayectoria y las negativas no se tuvieron en cuenta, atendiendo a las dificultades que podrían afrontar los alumnos (ver debajo). Así, los estudiantes que recibieron material y realizaron una devolución recibieron una nota de entre 7 y 10. En tanto, se consideró “en proceso” a aquel estudiante que recibió el material pero no realizó la devolución y su casillero se dejó en blanco. También el de aquellos que no pudieron ser contactados, a los que se les colocó “ausente no computable”.

“Es un informe alentador, no determinado sólo por las cargas sino porque vamos a tener en cuenta las trayectorias de aprendizaje de los chicos”, consideró Silvina del Pópolo, Dirección de Planificación de la Calidad Educativa.

Desafíos

El 16 de marzo se suspendieron las actividades presenciales para nivel inicial, primario y secundario. A partir de allí el desafío fue adaptarse a nuevos canales y el acceso a medios digitales: alrededor de 10% de los chicos no tenía conectividad.

Este es uno de los factores que puede haber afectado al 10% que no pudo cumplir y por lo cual, con la intención de no incrementar las brechas, se decidió no calificar los incumplimientos.

Hay que sumar otras condiciones que pueden impactar en el desempeño de los estudiantes, en particular entre quienes pertenecen a sectores vulnerables. “Que queden sin nota no quiere decir que no aprobaron, sino que no han tenido devolución. El trimestre está abierto”, subrayó la funcionaria.

Otra particularidad es que gran parte de estos alumnos manifestaba alto ausentismo durante 2019 lo que implica que se trata de dificultades de larga data, como falta de valoración de la escolaridad por parte del núcleo familiar.

Ganancia

Pese al complejo escenario, lo cierto es que no fue tan mal. Al contrario, la mayoría pudo tener continuidad y sumó cambios y aprendizajes. “Es un balance, en términos de emergencia, excelente. Los docentes, no docentes y directivos se pusieron a trabajar sin miramientos y con ganas de llegar a todos. Al hablar con los docentes se ve la desesperación por tener a chicos conectados, contactarlos, ayudarlos, para que las trayectorias sean sólidas. En ese sentido estoy contento” dijo, a modo de resumen, el titular de la DGE, José Thomas.

La educación a través de la virtualidad era una deuda, un canal muy poco explorado. Sin embargo, al parecer a los chicos no les va tan mal con ella, quizás porque se mueven en un terreno que dominan.

Si hay algo que marcó una gran diferencia es que las familias debieron involucrarse más. “Ha sido sorprendente y a destacar el acompañamiento de la familia. El desafío es sostenerlo en la presencialidad”, resaltó, a su vez, Del Pópolo.

Resultados positivos pueden verse en la cantidad de aprobados y egresados entre quienes adeudaban materias y rindieron en una mesa especial de mayo. De los 5.800 inscriptos aprobó 90% (7% más que en 2019).

La diferencia fue que hubo una etapa de un mes de acompañamiento y examen final, todo virtual.

La funcionaria subrayó el esfuerzo de los docentes en la búsqueda de herramientas que no dominaban para compartir con los chicos el lenguaje tecnológico. Además buscar alternativas para captar el interés de los estudiantes y aprovechar para capacitarse.

Futuro

La idea es que al regreso a las aulas se evalúen los aprendizajes logrados durante la etapa de educación a distancia y esa sea la nota que se compute para la libreta, aunque esto terminará de definirse en las jornadas docentes que se realizará entre el 20 y el 24 de julio.

Las de la primera mitad se utilizarán para seguir el proceso de cada alumno e identificar a quien requiere más acompañamiento. Pero además, deberá definirse si se se promedian con las que se obtengan al regreso, algo que aún no se sabe cuándo sucederá.