María Isolina López, la “afortunada de Los Andes Pass” que ayudará a un nene que conoció a través del diario

María Isolina López, la “afortunada de Los Andes Pass” que ayudará a un nene que conoció a través del diario
María reconoce que compra el diario “de toda la vida” y lo lee todos los días. Foto: Mariana Villa / Los Andes

La maestra jubilada destinará parte de los $30.000 por mes que ganó a ayudar a un niño de 4 años que necesita un costoso tratamiento. Conoció su historia a través del diario.

María Isolina López, de 89 años, es la nueva “afortunada de Los Andes Pass. Cordobesa pero mendocina por adopción gracias al amor, María Isolina nació en Dean Funes, a 120 kilómetros de la capital. A sus 27 años se casó con un mendocino que conoció en un viaje a la provincia. Desde ese momento decidió vivir toda su vida en la provincia cuyana.

“A diario Los Andes lo he comprado siempre. Con mi esposo, que ya falleció, lo comprábamos todos los días”, así comienza su historia con el diario, que escribe un nuevo capítulo tras ser la ganadora del premio de $30.000 al mes durante un año.

“Toda la vida lo he comprado. Tengo una herencia de mi madre. Ella fue madre muy joven, tuvo ocho hijos y compró el diario todos los días. Toda la vida en Córdoba compraba La Voz del Interior. Cuando yo llegué aquí comencé a comprar el diario Los Andes todos los días”, contó la maestra jubilada que vive hace 58 años en la misma casa del barrio Trapiche de Godoy Cruz que lograron comprar junto a su marido y donde criaron a sus cuatro hijos.

En la rutina de María Isolina no puede faltar uno de sus compañeros incondicionales: Los Andes. “La verdad es que lo leo completo al diario, menos los avisos clasificados”, comenta entre risas. “Lo demás, todo. Lo leo durante el día, sino a la noche me lo llevo a la cama para terminar de leerlo. El diario a mí no me puede faltar”, cuenta María, quien se reconoce amante de leerlo en formato papel. “Tengo la computadora y el celular pero no me llama la atención”, sentencia.

La nueva edición del tradicional sorteo regala un capítulo en el que se entrelazan historias personales que encuentran su nexo en el diario Los Andes. “Cuando me enteré del sorteo, pensé que me lo tendría que ganar. Primero, porque siempre he comprado el diario Los Andes, y segundo porque me gustaría ayudar a la gente”, relata María sobre la inesperada sorpresa.

La noche anterior a que le avisaran desde el diario que había ganado el sorteo, María Isolina había leído la nota sobre Benjamín, el niño de 4 años que vive en Las Heras que sufre de una distorsión en la médula y cuya madre estaba haciendo lo imposible para conseguir el dinero para viajar a Buenos Aires para el tratamiento de su hijo. “Pensé en lo lindo que sería poder ayudarlos. Llamé a uno de mis hijos y le pedí que le mandara dinero a la cuenta de la señora que salía en el diario. Al otro día, media hora después de que mi hijo me avisara que ya había hecho la transferencia, me llamaron del diario para comunicarme lo del sorteo. Lo primero que pensé es en lo bien que me viene para poder darle más dinero a ese niño que lo necesita mucho y urgente. Es creer o reventar. La noche anterior había rezado mucho por la salud de ese niño y porque la gente los pudiera ayudar. Y justo me tocó esto a mí”, cuenta la solidaria mujer.

“Estoy bien; este dinero no me hace falta a mí, gracias a Dios, y creo que me lo ha enviado a mí para poder ayudar a este niño y otras personas que lo necesiten”, expresa la afortunada maestra jubilada que tiene 10 nietos. “Son todos sanos, entonces ¿cómo yo no voy a ayudar a gente que tenga problemas de salud como una manera de agradecer? He tenido mucha suerte”, continúa.

María Isolina comenta que está esperando que Benjamín y su mamá regresen de Buenos Aires para poder contactarlos. Con 89 años y sin lugar a darse por vencida, planea pedirle a algunos de sus hijos que la lleven al barrio Espejo, donde vive la familia, para ubicarlos personalmente.

Además de leer el diario, en su rutina María acompaña sus tardes con novelas por la tele junto a su perrito y también usa sus habilidades en la costura de ropa a pedido de sus nietas. “Llevo una vida normal y linda porque la verdad que voy a cumplir 90 años y estoy bien, no he perdido la lucidez, es de lo peor no saber lo que uno hace”, finaliza la dichosa mujer.

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