Los regalos del cumple de Felipe se convirtieron en una colecta de dinero para niños que están enfermos

Felipe junto a sus padres festejó sus 3 añitos.
Felipe junto a sus padres festejó sus 3 añitos.

Feli tuvo cáncer, festejó sus tres años y sus padres donaron lo que recibieron de una colecta a la Fundación Traspasar, creada para ayudar a otros chicos que deben enfrentar duras enfermedades.

La grandeza, el amor y la solidaridad se unieron el 1 de junio, a partir de una celebración de cumpleaños, en una gran acción solidaria para ayudar a niños enfermos de cáncer. Las historias de Felipe Jofré y Camila Gómez

El gesto tuvo dos protagonistas: Felipe Jofré, de tres años, paciente recuperado, y Camila Gómez, una guerrera que perdió la batalla en 2010 pero que dejó un legado, “Traspasar”, asociación fundada por su mamá, Mercedes Carrión, para asistir y gestionar ayuda a familiares de niños que realizan tratamientos oncológicos.

Y allí empezó la cadena solidaria: Felipe festejó su cumpleaños con una sonrisa de oreja a oreja y sus padres, Germán y Agustina, no pidieron regalos, sino donaciones de dinero a través de Mercado Pago para que Traspasar pueda continuar con su misión.

“Sabemos lo que es pasar por esto, de modo que es una manera de devolver lo recibido. Hemos comprobado la labor de esta asociación y cómo Mercedes le pone el cuerpo todos los días aún habiendo sufrido lo peor, la muerte de una hija de siete años”, reflexionó Germán, que vive en Luzuriaga.

La historia de “Feli” se remonta a apenas 20 días después de haber cumplido un año de vida, en 2020, cuando fue diagnosticado con un hepatoblastoma con metástasis gangleonar, un tumor de gran tamaño en su hígado que repercutía en tres sectores diferentes del cuerpo. Pero hoy está sano y lleva una vida normal.

En su segundo cumpleaños, siempre agradecidos, hicieron lo mismo, una colecta con donaciones de alimentos. Y en esta oportuidad decidieron sólo reunir dinero a través de Mercado Pago. Fácil y rápido. “Nunca pensamos llegar a la suma de 73 mil pesos…”, dijo Germán.

El y su esposa se involucraron en la causa de los niños oncológicos a partir de su propia historia, que si bien se inició en el Hospital Fleming se extendió a varios sanatorios, como el Austral de Buenos Aires, por un trasplante de médula, y luego en Notti de Mendoza.

Resaltó: “Aunque existe una ley oncopediátrica seguimos viendo niños enfermos y en vulnerabilidad económica, padres que cumplen largas esperas en obras sociales que ignoran tratamientos, demoras en cirugías, falta de alimentos, viviendas que no están en condiciones y mucho más…”.

“¿Alguien imagina lo que significa tener un hijo enfermo y, como si fuera poco, no tener dinero?”, cuestionó Germán.

La “garra” de Mercedes

Mercedes Carrión no se quedó en el dolor de haber perdido una hija y salió a trabajar en pos de otros guerreros. Desde hace más de 10 años logró lo inimaginable: transporte, alimentos, arreglo de viviendas, insumos, sillones para salas de espera, juegos y hasta una moderna computadora para los médicos del Notti, su última adquisición.

“Felipe es un valiente, un niño especial y lleno de energía. Y sus padres entendieron todo”, resumió, llena de satisfacción y alegría. Sostuvo:”Confiaron en nuestra labor y ese es el mejor regalo que puedo recibir. Observaron situaciones muy crudas en el Hospital Notti y se pusieron en acción. Voy a estar siempre agradecida”. Más adelante, la mamá de Camila resaltó: “demostraron grandeza e hicieron algo por los demás”.

Por los pasillos del hospital

Felipe es el único hijo de Germán y Agustina. “Jamás uno está preparado para que un hijo se enferme. Aparece la palabra cáncer y, con ella, la idea de la muerte, de una cama eterna, de un futuro incierto…”, reflexiona el papá, para relatar el peregrinaje de tratamientos, cirugías, derivaciones, infecciones y aprendizajes que padeció durante este tiempo y, en especial, de la lucha de la familia por conseguir la aprobación de la Ley Nacional Oncopediátrica finalmente aprobada.

“Había una masa de gran tamaño en su hígado. Nos encontramos, de un momento a otro, internados con miedo y el plus del coronavirus”, recuerda Germán, que se desempeña como trabajador social de la Municipalidad de Guaymallén.

La primera quimioterapia trajo algunas complicaciones: una bacteria se alojó en el organismo a través del catéter y hubo que hacer un impás en el tratamiento. Luego de la segunda fase en el mismo hospital y con resultados favorables, porque el tumor comenzó a achicarse, llegó otra noticia inesperada: el Fleming comenzaba a atender únicamente a pacientes adultos con Covid-19.

Así fue que el bebé fue derivado a otro centro de excelencia, el Hospital Notti. Allí conocieron la labor de Traspasar. “El Notti fue para nosotros un mundo nuevo y conocimos gente y profesionales impecables”, recordó Germán.

Mercedes vuelve a repasar su propia historia de resciliencia. “Cuando Camila murió sentí que me quemaba”, graficó, en diálogo con Los Andes, al evocar aquel 26 de enero de 2010 cuando su única hija, que tenía siete años, no pudo superar un cáncer. Sin embargo, cuando pudo ponerse de pie, sintió que ignorando otras causas no iba a resolver la situación de muchísimos niños que luchaban al igual que Camila en el Notti.

Y así decidió fundar la asociación sin fines de lucro Traspasar, que trabaja en la lucha contra el cáncer infantil y que siempre necesita voluntarios para sumarse a su proyecto.

Bajo el lema “Tenemos la certeza absoluta de que el amor traspasa”, Mercedes, que tiene 41 años y es empleada administrativa, recordó a Los Andes que hace 12 años camina los pasillos del Notti sumando historias difíciles. Sin embargo, este mes fue de pura felicidad: para los Jofré y también para Mercedes, que sigue transitando su camino con una dignidad que asombra.

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