Lejos de los medios, Ricardo Mur recordó la cobertura más difícil: “Si no estaba como periodista, hubiese reaccionado muy mal”

Lejos de los medios, Ricardo Mur recordó la cobertura más difícil: “Si no estaba como periodista, hubiese reaccionado muy mal”
Aunque hace más de 2 años se alejó de los medios, Ricardo mur tiene proyectos para volver a la radio. / Marcelo Rolland

Luego de casi 43 años en las radios y canales de TV más importantes de Mendoza, Ricardo Mur se alejó hace 2 años de los medios para dedicarse a la música. Actualmente sus proyectos están en stand by por la pandemia, aunque se entusiasma con volver a la radio. Su estilo para los programas de primera mañana, sus anécdotas y el caso policial que más le impactó cubrir.

A lo largo de casi 43 años de trayectoria, el periodista Ricardo Mur logró –entre tantos hitos- uno que es motivo para enorgullecerse y del que no cualquier periodista o comunicador puede jactarse: brilló en las dos radios AM más importantes de Mendoza; y también en los dos canales de televisión de aire. Claro que Richard –como lo llaman amigos y sus seres cercanos- es muy discreto, y lo cuenta con la humildad de un laburante; enumerando además sus comienzos en Radio Manantiales (Tunuyán), allá por finales de 1976 y comienzos de 1977. Allí conoció a su actual esposa y compañera de vida, quien trabajaba como administrativa en la estación.

Ricardo Mur se alejó de los medios en marzo de 2019 para dedicarsea la música con su cuarteto, "Cuyano's Son".

“En las radios de pueblo todos hacíamos de todo: trabajos administrativos, de operador, de locutor y hasta suplente del dueño de la radio”, recuerda entre risas y con nostalgia Mur, quien desde 2019 se encuentra alejado de los medios; aunque ello no quita que tenga en mente algunas ideas para volver a la radio; ya sea en un programa de primera mañana, o en otro que vincule su más reciente pasión: el folclore. Y es que desde que se alejó de los medios, Ricardo Mur (68) se convirtió en uno de los integrantes del cuarteto musical Cuyano’s Son. El detalle es que la pandemia de coronavirus también los confinó, por lo que hasta los ensayos del grupo están suspendidos (“ensayar por Zoom o por WhatsApp es realmente espantoso”, se sincera; reconociendo que intentaron hacerlo durante la primera ola de contagios).

En 1978, Mur desembarcó en LV10; mientras que en 1981 llegó a radio Nihuil. “En 1984 empecé en Canal 9 y seguía mientras tanto en Nihuil, era la época en que se podía porque no eran competencia; aunque en 1986 dejé Nihuil y me quedé directamente en Canal 9. Allí estuve durante 25 años hasta que decidí cambiar de aires y me pasé a la competencia, a Canal 7. Y allí estuve hasta el retiro, en marzo de 2019”, enumera Ricardo, siempre con humildad y perfil bajo.

Mur es consciente de que en esos más de 40 años, pasó por los grandes medios audiovisuales de Mendoza. “Creo que al comienzo tuvo que ver con que estaba dando mis primeros pasos como parte de esa camada de fines de los 70 y principios de los 80. Pero después me da la sensación de que empezó a pesar un poco la trayectoria, cómo me había aceptado la gente de Mendoza; Mendoza es una provincia muy difícil para hacerse querer y creo que son pocos los ejemplos de comunicadores que llegaron de una forma tan particular a la gente, como pueden ser Santos Humberto Giunta, García Laos, Marcelo Romanello o Tito Pagés (en la radio). Creo que todo depende de cómo uno enfrenta al micrófono, y cómo enfrenta a la gente”, reflexiona Mur al repasar su trayectoria.

Aunque durante el 2020 intentaron ensayar por Zoom y WhatsApp, los resultados no fueron satisfactorio; por lo que ahora han parado.

Un estilo propio

La división de los madrugadores en tandas (dependiendo de la hora a la que se enganchaban los televidentes en el canal, eran parte de la primera o la segunda) y su icónico bigote que afeitó de un día para el otro –acción que le valió el “reto” de una televidente, quien le exigió que debería haberle preguntado a quienes lo veían todos los días si estaban de acuerdo con que se afeitara- son algunos de los íconos con los que siempre se recordará a Ricardo Mur frente a una cámara.

“Cuando empecé con los envíos tempranos en el 9 -a las 6:30 o 7-; era una jugada difícil. Había que suplantar a la radio a esa hora, que era muy fuerte. Yo tenía un tono muy familiar, común; me ponía en el lugar del espectador y pensaba en qué querría ver. A esa hora la gente se está despertando con un ritmo acelerado, sin tiempo de sentarse por mucho en la mesa frente a la TV. Entonces había que darle una especie de mezcla de los dos medios –radio y televisión-. Siempre la radio había sido más informal y la televisión, más pacata. Como que siempre el presentador de televisión había sido un personaje sentado allá arriba y que no se podía tocar. Y me di cuenta de que eso no era lo que quería la gente. Entonces dije que quería ser alguien que los acompañe, que dialogue con los chicos que se estaban levantando a desayunar”, rememora Richard. Y acota que encontró, en Cecilia Ranua, a una gran compañera para esa dupla. “Con La Flaca nos acompañamos muy bien en ese aspecto, ganamos el espacio e hicimos una muy buena dupla. Fueron como 7 u 8 años”, agrega Mur.

De la misma manera en que Ricardo se adaptó a la radio y la televisión y se hizo su destacado lugar en ambos espacios, Mur también supo armar su hábitat laboral entre el estudio de televisión y la calle. De hecho, quienes compartían coberturas con él y se cruzaban –por ejemplo- en los pasillos de los Tribunales de Mendoza; no podían creer la energía del periodista para estar, estoico, montando guardia. “Me levantaba a las 5 de la mañana; no te voy a negar que a veces, a las 11 y en una guardia en Tribunales, sentía cómo me iba quedando dormido”, se sincera, y sonríe.

“El estudio de televisión me gustaba mucho a la mañana, pero después no quería perderme la calle. Apenas terminaba la mañana en el canal, para mí era indispensable salir rajando a la calle. Más allá de que por ahí se hace una rutina la cobertura de ciertos temas, siempre te guarda sorpresas la calle, tenés que ir con las antenas alertas y eso te mantiene activo”, agrega desde su casa en Luján de Cuyo, cerca de la zona de los boliches.

La cobertura y el caso que lo marcó

Luego de más de cuatro décadas viviendo –y dándole vida- al periodismo desde adentro, Richard guarda anécdotas de todo tipo en su memoria; de las más variadas, desde aquellas que “te llenan el alma, hasta aquellas que te la voltearon” (como él mismo resume). Sin embargo, no duda en responder cuál es la que más lo conmueve; y tiene que ver con un caso que recuerda como si hubiera sido ayer.

“Hace días se cumplieron 25 años del Caso Yoryi Godoy; y fue uno de esos casos que me machacó el alma. Y lo hace al día de hoy”, rememora Mur, con la voz entrecortada.

La salvaje muerte del pequeño Yoryi: el aberrante hecho que marcó a los mendocinos y que Mur cubrió desde el primer día.

En mayo de 1996, Jorge Godoy y su esposa, Graciela Camargo, denunciaron que su pequeño hijo –Yoryi, de 3 años- había sido robado en la playa de estacionamiento de un supermercado de Guaymallén. La tenebrosa denuncia movilizó a toda la Policía de Mendoza, a la Justicia y a la mismísima sociedad mendocina; conmocionada como con pocos casos se había visto con anterioridad. Todos buscaban al pequeño Yoryi. Por ello mismo, cuando días después se conoció la escalofriante verdad (el padre del niño lo había asesinado a golpes) y lo había enterrado a unos 10 kilómetros de su casa, el estupor fue aún más fuerte.

Mur, que siguió ese caso desde el primer momento y le dio cobertura como periodista, no fue ajeno a la consternación. “Hice todo el seguimiento, desde que denuncian la desaparición del chico en un supermercado, hasta que apareció el cuerpo. Ese fue un caso que me marcó y me costó superarlo; porque lo seguí de cerca y día a día. Recuerdo que en una charla con uno de los principales investigadores de la causa, le dije: ‘acá hay algo raro, algo que no me cierra’. Y él me decía: ‘vos tenés el mismo presentimiento que yo’. Porque uno se mete tanto que empieza a hacer elucubraciones, sus propias ideas y, de una u otra forma, como que te convertís en un investigador. Recuerdo cuando sentí que el tipo (padre de Yoryi) estaba mintiendo, y que su esposa estaba dominada por el marido”, recuerda Mur, aún compungido.

Incluso, se sincera y confiesa lo difícil que le resultó mantener la compostura y mantenerse en el rol de periodista cuando se supo la verdad. “Si yo no hubiese sido un comunicador social en ese momento; hubiese reaccionado muy mal, de la misma manera en que hubo gente que lo quiso linchar, lo insultó. Si no hubiese estado como periodista, no tengo dudas de hubiese estado del otro lado”, piensa en voz alta.

El día a día

A poco más de 2 años de su “retiro”, Ricardo Mur sabe que uno nunca se termina de ir del periodismo. De hecho, tiene sus proyectos para regresar a la radio; y también de seguir con el cuarteto foclórico Cuyano’s Son (junto a Juan Carlos Romero, Maxi Benenati y Diego Novicov).

“Tengo muchas ganas de hacer radio, de la misma manera en que tengo ganas de seguir cantando. Pero estamos ‘pandemizados’. Esta pandemia nos ha frenado a muchos en los proyectos, porque además Juanchi y Maxi ya se pescaron el bicho. Y como todos pensamos en los que tenemos a nuestro alrededor, decidimos parar en esta segunda ola”, agrega Ricardo, quien –con 68 años- ya cuenta con las dos dosis de vacuna contra el coronavirus (está dentro de los grupos de riesgo tras ser operado del corazón).

La nueva vida de Ricardo Mur lejos de la TV: con Cuyano’s Son canta toda Latinoamérica

“Hay algunos proyectos latentes que están ahí, semillas que uno tiene guardadas para ver si dan cuando pase esto. Son varias las ideas, siempre ligadas a la radio; que fue mi primer amor”, se sincera.

Atento a todos los cuidados y cumpliendo todos los protocolos, Ricardo pasa su día a día con su esposa, “semi encerrados” en su casa de la zona del piedemonte lujanino. En cuanto a visitas domésticas, no recibe a más que un par de personas en su casa; mientras que viaja periódicamente a La Consulta (San Carlos) a visitar a su madre. “Tiene 92 años y está llevando realmente muy bien la pandemia. Está bien cuidada, y ella se cuida mucho también; por lo que con mi hermana vamos periódicamente. Tiene sus nietos y bisnietos, con los que pasa sus días”, concluye.

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