miércoles 27 de enero de 2021

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La joven de 29 años cuenta que sus padres, hermanas, su pareja; y su pequeña hija Alma, le dan fuerzas para seguir adelante. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Sociedad

Dramático testimonio de la principal denunciante del Próvolo: “Nunca voy a tener paz”

A un año de la histórica condena de los dos curas y un ex empleado del instituto para niños sordos, Daiana, la principal denunciante, cuenta cómo logró recomponer su vida.

La joven de 29 años cuenta que sus padres, hermanas, su pareja; y su pequeña hija Alma, le dan fuerzas para seguir adelante. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
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Daiana tiene 29 años. Además del indestructible lazo afectivo que la une a sus padres y sus hermanas -la casa familiar es de esas que siempre cobija a alguna de ellas, aunque ya tengan sus hogares, y donde nunca falta algo para ofrecer a quien la visita-; está en pareja con Pablo (32), y tienen una hijita, Alba (3). “La Albita es su luz, le da fortaleza”, aclara Ariel; mientras su hija sonríe y gesticula durante una videollamada con Pablo y la pequeña.

Daiana es una de las sobrevivientes de los abusos sexuales a niños sordos y niñas sordas en el instituto Próvolo de Mendoza, hechos por los que fueron condenados los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho a 42 y 45 años de prisión; y el ex jardinero, Armando Gómez (a 18 años). Se cumple hoy el primer aniversario de esa condena histórica por abusos sexuales eclesiásticos, y que llevó a que el mundo entero hable de Mendoza. Pero Dayi no solo es una de las sobrevivientes, es -además- la primera y principal denunciante de la causa.

El relato de esta joven sorda fue el que permitió que se destapen las atrocidades que vivieron quienes estudiaban y dormían en el instituto lujanino. Fue su reconstrucción, dolorosa y escalofriante, la que derivó en que el 25 de noviembre de 2016 se inicie la causa, se detenga a los principales responsables, y que -tres años después- haya condena.

“Cuando estuvieron presos me quedé más tranquila. No podía dormir, estaba nerviosa. Nunca voy a olvidar lo que me hicieron y nunca voy a tener paz. Aún recuerdo todo, y me duele el corazón”, resume la joven a un año de la condena.

Su padre y su hermana, Johana -quienes han aprendido Lengua de Señas Argentina (LSA)- se encargan de interpretar las palabras de Daiana.

Entre otros episodios, la joven fue abusada por Corbacho en la habitación del sacerdote. Además de ser su padre, Ariel es quien acompaña incansablemente a su hija; y tienen en claro que la condena del 25 de noviembre del 2019 es solo un primer paso. “Esa mañana amanecí confiado. Sabía que teníamos pruebas contundentes y que tenía que haber justicia por las víctimas del Próvolo en Mendoza y en el mundo. Las cartas estaban sobre la mesa, y había quedado en claro que la Iglesia había ocultado y trasladado a los violadores”, se explaya el hombre. “Los sentimientos en el momento fueron encontrados. Por un lado, ver que se estaba haciendo justicia por fin. Y, por el otro, pensar que, si no lo hubiesen ocultado desde el principio, no hubiesen violado a mi hija”, reflexiona.

El año que pasó

Como la propia Daiana lo resalta, nada borrará las atrocidades que sufrió. Pero la familia se unió como nunca luego del Caso Próvolo; no solo tras la condena, sino desde el momento en que la joven pudo exteriorizar -con dificultad- los ataques que sufrió.

“Uno busca la fortaleza en las cosas pequeñas y simples. Y la Dayi pudo formar una familia hermosa”, refuerza Ariel.

En La Plata, donde Corradi estuvo antes de llegar a Mendoza y donde también ex estudiantes del Próvolo de aquella ciudad lo denunciaron por los abusos, un tribunal de Casación declaró que los delitos por los que estaba imputado otro de los denunciados (además de Corradi, hay dos acusados más) habían prescripto. Sin embargo, la fiscal Cecilia Corfield se aferra en que los abusos que Corradi cometió en Mendoza interrumpieron cualquier posibilidad de prescripción.

“Decir que prescribieron las denuncias de La Plata es querer bajar la persiana y hacer de cuenta que eso nunca sucedió. Sería inadmisible”, destaca Ariel.

Predio convertido en el parque cívico de Luján

El inmueble donde funcionaba el instituto Antonio Próvolo en Carrodilla fue adquirido por la Municipalidad de Luján en setiembre de 2018, y allí instaló su flamante Parque Cívico. La operación se concretó con la asociación civil Obra San José (a quienes pertenecía el predio) a cambio de 60,5 millones de pesos en contado y cuatro cuotas anuales de 632.000 dólares. De ellas, ya se abonaron dos (2019 y 2020); y el dinero tiene como destino un fideicomiso creado para hacerle frente a los gastos judiciales que se desprendan de la causa civil.

Suspenden la audiencia remota para Corradi

La audiencia en que estaba previsto que la fiscal de La Plata, Cecilia Corfield impute al cura Nicola Corradi en la mañana de hoy por 8 hechos de abusos fue postergada. Fue por un recurso interpuesto por la defensa de Corradi.

Más allá de la postergación, la situación de Corradi no varía; y la posible prescripción no le cabe al cura a raíz de los abusos en Mendoza. Y es que, a juzgar por los abusos por los que fue denunciado en La Plata, el último ocurrió en 1991. Y el primer hecho por el que fue condenado en Mendoza data de 2003. En ese sentido, a diferencia del celador Jorge Brítez (sobre quien se dictó la prescripción) y del laico Eliseo Pirmati; se interrumpe el proceso de prescripción del sacerdote con la condena en Mendoza.

El juicio de dos monjas, 6 ex directoras y profesionales

En los Tribunales mendocinos continúa su rumbo la segunda causa del Caso Próvolo, donde las monjas Kumiko Kosaka y Asunción Martínez, la ex representante legal Graciela Pascual y otras seis ex directoras y profesionales están imputadas; algunas como autoras y otras como partícipes de los abusos.

“¡Basta de estar callada!. A los sordos nos ha dado mucho miedo todo lo que nos pasó durante tantos años. Queremos que haya justicia por todos nosotros”, concluye, eufórica, Daiana.