La mendocina que se crio en un basural, armó un sistema para ayudar a otras mujeres y ganó $400 mil en un premio nacional

Recicladoras urbanas premiadas 

Celeste Alam, (42), pertenece al grupo colectivo de COREME que ganaron un premio por reciclar materiales, para transformar basura en juegos para armar y móviles

Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
Recicladoras urbanas premiadas Celeste Alam, (42), pertenece al grupo colectivo de COREME que ganaron un premio por reciclar materiales, para transformar basura en juegos para armar y móviles Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Es la única mendocina entre los cinco ganadores del Premio Fundación Avon. Creó un proyecto para fabricar juegos a partir del material reciclable de la basura en la planta COREME, de Las Heras. Video.

Toda la película de su vida, trabajando y sobreviviendo a partir de la basura desde muy niña, pasó por su cabeza días atrás cuando recibió una noticia feliz e inesperada. Celeste Alam, de 42 años, empleada de la Cooperativa de Recuperadores Mendoza (COREME) que funciona en El Resguardo, departamento de Las Heras, resultó una de las ganadoras del Premio Fundación AVON, que reconoce y apoya económicamente a 5 proyectos liderados por mujeres que transforman las vidas de otras personas.

De nacer entre los desechos en un basural abierto atravesando experiencias difíciles, insalubres y peligrosas junto a sus siete hermanos, Celeste pasó a tomarse un vuelo a Buenos Aires para recibir con orgullo el premio que tanto la dignifica.

“Fue impactante. Primera vez que salgo de Las Heras”, confiesa riendo esta madre de cuatro hijos y abuela de dos nietas que hoy viven con ella.

Todos los proyectos ganadores –elaborados en distintos puntos del país– tienen en común que no son sólo iniciativas ni intenciones, sino que son acciones con un compromiso real con otras mujeres y con sus comunidades para transformar la realidad.

Además, implica una suma de 400 mil pesos para cada iniciativa, suma que debe ser volcada íntegramente en las iniciativas para continuar aportando a la economía local.

Recicladoras urbanas premiadas 

Celeste Alam, (42), pertenece al grupo colectivo de COREME que ganaron un premio por reciclar materiales, para transformar basura en juegos para armar y móviles

Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
Recicladoras urbanas premiadas Celeste Alam, (42), pertenece al grupo colectivo de COREME que ganaron un premio por reciclar materiales, para transformar basura en juegos para armar y móviles Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

El proyecto de Celeste se denomina “Recicladoras: transformando el ambiente y la economía” y funciona desde 2020 con mujeres que convierten el material desechable en utilizable para armar objetos y juegos que luego comercializan. Cuentan con el apoyo de la UNCuyo, entidad que medió para difundir y postular esta importante iniciativa.

“El proyecto es mi orgullo porque implica aprovechar y reutilizar materiales que, de otro modo, hubiesen sido desechados y, además, es una salida laboral, ya que la mercadería se vende en las ferias”, relata, todavía sin poder creer esta gran recompensa de la vida. Es que, dice, nunca imaginó ser entrevistada por un medio, contar su experiencia y, mucho menos, recibir un reconocimiento.

Y hay más: este espacio en el que las mujeres se desempeñan en medio de los residuos representa también un lugar de ayuda y contención frente a temáticas difíciles, como la salud sexual y reproductiva y la violencia de género.

“Queremos colaborar y formar a la gente en la importancia que tiene la separación del material reciclable en la basura y el bien que se le hace al medio ambiente”, dijo.

Recicladoras urbanas premiadas 

Celeste Alam, (42), pertenece al grupo colectivo de COREME que ganaron un premio por reciclar materiales, para transformar basura en juegos para armar y móviles
en la foto, junto a su nuera Marina Aráoz(21)

Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
Recicladoras urbanas premiadas Celeste Alam, (42), pertenece al grupo colectivo de COREME que ganaron un premio por reciclar materiales, para transformar basura en juegos para armar y móviles en la foto, junto a su nuera Marina Aráoz(21) Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Una vida difícil y una gran recompensa

Hija de Luis y de Gladys Alam, también recuperadores, Celeste y sus hermanos sobrevivieron gracias a lo que obtenían de los residuos en el basural a cielo abierto de El Borbollón, denominado “Quemadero”. Siempre trabajó en Las Heras.

Parece una ironía, pero soy una apasionada de esa tarea. Hoy estoy en la tesorería de la cooperativa y, claro, trabajo en mejores condiciones. Pero confieso que a veces extraño esa adrenalina de las huellas de la basura, la policía corriéndonos y el peligro que representa la insalubridad”, admite, en diálogo con Los Andes.

Por eso Celeste se define como una “recuperadora de cuna” y también por eso lloró a mares cuando al ser postulada se exhibió un video de su vida que refleja perfectamente el sacrificio que realizó hasta llegar hasta acá.

Mamá de Juan (24); Rodrigo (21); Miguel (19) y Uriel (13), vive con su esposo y dos nietas. Recuerda que fue a través de la directora de la escuela de sus hijos, situada en el barrio Belgrano, cuando conoció un mundo nuevo a partir de una incipiente cooperativa.

“Ella hacía un seguimiento de los padres de los niños y sabía que éramos recuperadores junto con otras familias. Nos habló de la posibilidad de formar una cooperativa… y, claro, nos interesó”, rememora.

Recicladoras urbanas premiadas 

Celeste Alam, (42), pertenece al grupo colectivo de COREME que ganaron un premio por reciclar materiales, para transformar basura en juegos para armar y móviles

Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
Recicladoras urbanas premiadas Celeste Alam, (42), pertenece al grupo colectivo de COREME que ganaron un premio por reciclar materiales, para transformar basura en juegos para armar y móviles Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Una empresa había donado dinero con la condición de que se invirtiera en una planta recicladora y, así, poco después se comenzó a construir un galpón. “Pero yo seguí en la calle, en el basural. Recién me llamaron dos años después. Formamos un equipo de trabajo muy unido y si bien hoy tengo una función más administrativa, me encanta la cinta y siempre que puedo colaboro con mis compañeros. No me gustan los cargos y no puedo separarme de la basura”, reflexiona.

Siete años atrás ella misma ideó un proyecto que involucra a mujeres para darles trabajo y enseñarles el valor de la basura. “Nos apoyó la UNCuyo y empezamos a reciclar y a fabricar juguetes y otros objetos para la venta. Esto implicó capacitaciones, utilización de maquinarias y otros elementos y es una salida laboral”, reiteró.

Contar con un salón exclusivo para este proyecto es el sueño que persigue y que no descansará hasta lograrlo. “Porque todo lo hacemos en la cooperativa y a veces nos falta espacio, tenemos que sacar un montón de objetos para despejar y empezar con otra cosa”, cuenta.

La vida de los recuperadores no es fácil y la de esta mujer fuerte y valiente, tampoco. Por eso no deja de agradecer y sorprenderse con tantas alegrías juntas.

Trabajé años con la cabeza gacha y en medio de la indiferencia de la sociedad. Ojo, no me quejo, pero los recicladores somos personas anónimas que deben atravesar situaciones de todo tipo, discriminación, baja estima y escaso reconocimiento”, resume.

Sin embargo, esto es parte del pasado. Hoy Celeste Alam superó obstáculos sin que nadie le regalara nada, tiene nombre y apellido y, como si fuera poco, fue reconocida. Incluso hasta su vida familiar se vio modificada. Su esposo, sus hijos y nietas la miran de otra manera, como ella realmente lo merece, como una mujer que supo salir adelante.

Recicladoras urbanas premiadas 

Celeste Alam, (42), pertenece al grupo colectivo de COREME que ganaron un premio por reciclar materiales, para transformar basura en juegos para armar y móviles

Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
Recicladoras urbanas premiadas Celeste Alam, (42), pertenece al grupo colectivo de COREME que ganaron un premio por reciclar materiales, para transformar basura en juegos para armar y móviles Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Una red para cambiar vidas

El premio, enmarcado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible impulsados por la ONU, busca visibilizar propuestas que busquen achicar las brechas de desigualdad de género y mejorar la calidad de vida de sus comunidades.

Las cinco ganadoras de esta edición fueron, además de Celeste, participantes que impulsaron distintos proyectos comunitarios en varios puntos del país.

Desde 1999, la Fundación AVON trabaja para defender los derechos de las mujeres, promover su salud y cuidar su integridad física, social y emocional, liderando esfuerzos para erradicar el cáncer de mama y poner fin a la violencia de género y reconocer a mujeres que lideran proyectos sociales en el país.

Asimismo, en el marco de su programa “Promesa AVON para erradicar la violencia hacia mujeres y niñas”, realiza acciones de concientización, capacitación y trabajo en red para contribuir a la erradicación de esta problemática.

Con el “Premio Fundación AVON”, reconoce y apoya proyectos sociales liderados por mujeres que mejoran la calidad de vida de otras mujeres y niñas. Para más información sobre los proyectos y cómo colaborar, los interesados pueden ingresar a www.fundacionavon.org.ar/premio

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