Kevin, el niño malargüino que pedalea varios kilómetros por el campo y busca leña para calentar su casa

Kevin regresa a su casa, con la carga de leña y sus queridos animales.
Kevin regresa a su casa, con la carga de leña y sus queridos animales.

Tiene 10 años, vive en El Cortaderal, donde el frío se sintió más que nunca el fin de semana, con -5°. A caballo o en bici se las ingenia para que en la salamandra nunca falte combustible.

Con tan solo 10 años, Kevin Serna conoce de memoria el camino desértico que sortea todos los días, en bicicleta o a caballo, rumbo al campo deshabitado de un vecino.

Ayer, como todos los días desde que el frío llegó para quedarse, comenzó a pedalear desde El Cortaderal, su pueblo de Malargüe, donde viven apenas unos pocos habitantes, entre ellos sus padres, abuelos y un enfermero, para buscar leña. La temperatura , al amanecer, era de -5°.

Con su sonrisa pegada a la cara –según dice, está acostumbrado a la intemperie- Kevin cargó su bolsa, su cabresto, y partió rumbo al “alimento” de su salamandra.

El chiquito, que concurre a sexto grado, vive con sus padres y una hermana menor y las changas propias de esa zona ya son parte de su vida.

En el hogar de Kevin no hay gas natural, electricidad, Internet y mucho menos Playstation. Sí, en cambio, varios perros, un caballo, una vaca y una chiva a los que adora “con toda su alma”, según confiesa el esforzado niño, con su gorro de lana celeste y sus grandes oyuelos.

La salamandra es sagrada en la casa. Como Damián, su papá, trabaja todo el día, casi siempre es él quien junta la leña, la sujeta con gran destreza y luego la traslada como puede, incluso muchas veces a pie.

“Es un adulto más, porque acá la infancia es muy distinta. Se ocupa de muchas tareas propias de la gente grande, así es la vida de campo”, advierte el papá, para agregar que las distancias son largas y conseguir ramas y pequeños troncos no siempre es una tarea sencilla.

Casado y papá de otra pequeña hija de 5 años, Damián trabaja en el sector de limpieza y mantenimiento del municipio. El invierno, cuenta, es el período más difícil para quienes viven en la región más inhóspita de Mendoza.

“Nieva mucho y no siempre tenemos calzado adecuado. Los caminos son intransitables y no tenemos ambulancia. Muchas veces somos nosotros quienes trasladamos a los pacientes. La hemos pedido, pero desde el gobierno nos respondieron que es una cuestión de estadísticas, somos muy pocos pobladores y no se justifica”, señala el hombre con cierta resignación. Además de su mujer y sus hijos, en el pueblo también viven sus padres, hermano y cuñada, además de un enfermero. “En total no somos más de 10 habitantes en la parte urbana”, cuenta. Claro que la escuela 8-384 Carlos Rusconi –situada a unos cien metros de su casa—tiene una matrícula de 20 alumnos porque la mayoría de esos niños proviene de zonas rurales.

Caminos intransitables

Damián cuenta que está cansado de reclamar por el arreglo de los caminos.

“Si bien suelen pasar la máquina, no es algo frecuente y en general las calles son un desastre. En cuanto a la antena, tenemos una a ocho kilómetros, es decir que todavía no llega al pueblo”, relata. Según dijo, lo que más se necesita es la energía eléctrica las 24 horas, porque el pueblo se maneja con grupo electrógeno que funciona durante seis o siete horas diarias.

“Por cualquier emergencia la energía siempre es necesaria aunque seamos pocos. Hay gente muy mayor en los campos vecinos y dependen de una buena comunicación en caso de que algo suceda”, agregó.

Geográficamente, El Cortaderal es un distrito perteneciente a la localidad de Agua Escondida, al sur de Malargüe. Está ubicado en un vértice entre las provincias de La Pampa y Neuquén, en una zona de geografía extensa, pero pequeña demográficamente. Esto último se da debido al éxodo de la juventud en busca de mejores oportunidades laborales y educativas.

La gente que habita en los alrededores de El Cortaderal se dedica a la ganadería bovina, caprina y ovina minoritariamente.

Tal como había anunciado el pronóstico del tiempo, durante todo el fin de semana se registraron temperaturas bajas con cifras muy rigurosas, incluso bajo cero. Y si bien, según el pronóstico extendido, indica un ascenso de la temperatura, también se esperan heladas y nevadas en Cordillera.

En esta zona de Malargüe, el frío es aún más extremo. Sin embargo, Kevin le pone actitud al invierno y entre la escuela y sus actividades, casi no descansa. “Conozco de memoria todos los caminos. A veces juego con mi hermana pero lo que más amo –concluye-es estar con mis animales. Hasta tengo un cordero”.

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